En una jornada cargada de mística y alto contenido político, la provincia de Buenos Aires se convirtió en el epicentro de las celebraciones por el Día de la Lealtad.
Encabezando un multitudinario acto rodeado de militantes, sindicatos y dirigentes territoriales, el gobernador Axel Kicillof pronunció un vehemente discurso con la mirada puesta en las próximas elecciones, llamando a la reorganización urgente del Partido Justicialista para enfrentar el modelo del Gobierno nacional y proclamando el inminente retorno del movimiento al Sillón de Rivadavia.
Contundentes críticas a la política exterior de Milei y guiño histórico
El mandatario bonaerense reivindicó las bases del 17 de octubre de 1945 destacando que, 81 años después, se conmemora una gesta que cambió la historia al otorgar derechos y participación a los sectores marginados. Kicillof resaltó que el movimiento produjo una «revolución de las conciencias» bajo la premisa de que «nadie se arrodilla ante los poderosos», sirviéndose de ese marco para arremeter con extrema dureza contra el alineamiento internacional de Javier Milei.
«Decía Perón que si nuestros adversarios se ponen en frente de nuestras banderas, se van a encontrar con un pueblo que lucha y resiste. La Argentina no puede recibir órdenes de otro país: no podemos tener en vez de presidente a un che, pibe de los mandados del presidente de los Estados Unidos», disparó el gobernador. En esa línea, instó a la militancia a actualizar la doctrina y sostuvo que «la lealtad con el pueblo es construir una alternativa que el año que viene termine con esta pesadilla que nos gobierna».
Llamado a la unidad interna y el compromiso de recorrer el país
De cara a la interna partidaria, Kicillof pidió dejar de lado los enfrentamientos domésticos y enfocar la acción política contra la gestión libertaria. «Tenemos un adversario poderoso, con recursos internacionales, que quiere instaurar en Argentina una vuelta a la dependencia absoluta. Ante eso vengo a recordar una de las 20 verdades del peronismo: el adversario está allá, es contra ellos. Para un peronista no hay nada mejor que otro peronista», remarcó ante la multitud.
En el tramo final de su mensaje, el mandatario ratificó su vocación de liderazgo en la escena nacional para encabezar la reconstrucción de la oposición: «Cuenten conmigo para poner el cuerpo, para recorrer el país y para asumir las responsabilidades que tocan en esta hora del país. Al peronismo no hay desafío que le quede grande. El peronismo va a volver a gobernar la Argentina: nuestra tarea es construir una alternativa, representar a nuestro pueblo y recuperar la Argentina para los argentinos», sentenció.
