El fútbol argentino vive horas de altísima tensión institucional luego de que el Tribunal de Disciplina de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) abriera un expediente oficial contra las principales autoridades de Estudiantes de La Plata.
Tras los graves incidentes registrados en la escandalosa final de la Supercopa Internacional frente a Rosario Central, la entidad madre decidió llevar a fondo una investigación contra el presidente «Pincha», Juan Sebastián Verón, el secretario técnico Marcos Angeleri y el vicepresidente primero Pascual Caiella.
El informe del árbitro, insultos y la exigencia de videos a Torneos.
La controversia escaló a partir del duro informe presentado por el árbitro del encuentro, Darío Herrera, quien dejó asentados en el acta varios agravios e insultos propinados por Verón y la comitiva dirigencial al término del cotejo. Mediante el Boletín Oficial publicado este jueves, la AFA le otorgó una prórroga de cinco días a Estudiantes para ampliar su descargo, pese a haber recibido una primera presentación formal del club. Para reconstruir con precisión los hechos y determinar sanciones ejemplares, el Tribunal le exigió a la empresa Torneos la entrega de los registros audiovisuales completos captados por las cámaras de la transmisión oficial.
Jugadores sancionados y dirigentes en la cuerda floja.
Mientras la cúpula dirigencial platense aguarda una resolución que podría derivar en severas suspensiones, la AFA ya dejó firmes los castigos para los futbolistas expulsados durante el cruce. Fabricio Iacovich, arquero de Estudiantes de La Plata, y Agustín Sández, defensor de Rosario Central, recibieron formalmente una fecha de suspensión que deberán cumplir en los próximos compromisos oficiales. El foco permanece puesto en la figura de Verón y su directiva, quienes hasta el momento no sufrieron penas provisorias pero afrontan un horizonte judicial deportivo sumamente complejo.
