La avidez por la divisa estadounidense no da tregua en el mercado financiero nacional y reaviva los temores sobre la solidez de las reservas internacionales de cara al próximo ciclo político.
A pesar de los saldos positivos que exhiben las exportaciones primarias y el empuje de sectores estratégicos, el comportamiento ahorrista de la población ha absorbido una masa de divisas sin precedentes, generando un contrapeso de magnitud sobre las arcas estatales en un contexto donde cada billete verde resulta determinante para el programa económico.
Compras récord tras el fin del cepo y el impacto en las reservas
Las compras netas de billetes y divisas por parte de personas humanas alcanzaron los US$ 57.471 millones entre abril de 2025 y agosto de 2026. Según un informe de la Fundación Libertad, esta cifra descomunal equivale a más de cuatro veces el superávit energético acumulado en ese mismo período (US$ 13.552 millones). El pico de dolarización se registró en septiembre de 2025 con compras por US$ 7.000 millones, estabilizándose luego en un promedio mensual de US$ 3.000 millones y cerrando agosto de 2026 con un consumo de US$ 3.336 millones.
Durante agosto, la salida neta de divisas del sector privado no financiero alcanzó los US$ 2.600 millones, de los cuales unos US$ 1.100 millones ingresaron como depósitos en bancos locales, US$ 700 millones marcharon hacia activos en el exterior y US$ 900 millones se destinaros al pago de gastos con tarjeta por turismo e importaciones. Esta marcada inclinación por la cobertura cambiaria genera un intenso debate entre los analistas sobre la sustentabilidad del esquema monetario ante la constante evaporación de divisas.
El empuje récord de la energía y la encrucijada electoral
En la otra cara de la moneda, el sector energético ha mostrado un desempeño histórico, logrando un superávit acumulado de US$ 11.071 millones en los últimos doce meses. La evolución ha sido vertiginosa: desde un saldo prácticamente nulo de US$ 41 millones en diciembre de 2023, pasando por US$ 4.226 millones en agosto de 2024 y US$ 7.200 millones en agosto de 2025, hasta alcanzar en solo ocho meses de 2026 los US$ 7.834 millones. La energía representa actualmente el 45,3% del superávit comercial total de bienes (US$ 24.460 millones).
Sin embargo, a pesar de que la cuenta corriente cambiaria anotó en agosto su quinto mes positivo consecutivo con US$ 806 millones, la cuenta financiera arrojó un déficit de US$ 1.061 millones. Desde la Fundación Libertad advierten sobre el interrogante de fondo: si el superávit corriente alcanzará para cubrir la demanda de dólares sin que el Banco Central se vea obligado a resignar compras. Este dilema promete agudizarse en la antesala del año electoral 2027, cuando la búsqueda habitual de cobertura cambiaria amenace con recortar la disponibilidad de reservas de la administración central.
