En 1981, el «Flaco» deslumbró en el Club Huergo con un show acústico que anticipó su obra Kamikaze.
El 14 de noviembre de 1981, la ciudad petrolera de Comodoro Rivadavia fue testigo de un acontecimiento cultural inolvidable.
Un espectáculo íntimo que marcó la historia musical de la Patagonia
Luis Alberto Spinetta desembarcó en la Patagonia para ofrecer un magistral concierto acústico en las instalaciones del Club Huergo, ubicado sobre la Avenida del Libertador al 450. En una época atravesada por el clima político de la última dictadura militar, la presencia del «Flaco» representó un verdadero oasis poético y un espacio de libertad para el público patagónico, combinando la sutileza de su voz y su guitarra con composiciones de profunda sensibilidad que ya formaban parte del catálogo dorado del rock nacional.
La presentación en el escenario comodorense tuvo una mística única, ya que ofreció un adelanto exclusivo del universo sonoro de Kamikaze, el icónico álbum publicado al año siguiente. Spinetta venía de una prolífica trayectoria que se inició a fines de los años 60 con Almendra, pasó por la potencia de Pescado Rabioso —creadores del fundamental Artaud (1973)—, la complejidad sonora de Invisible y el jazz rock sofisticado con A 18′ del sol (1977) y Spinetta Jade, sumado al histórico reencuentro de Almendra en 1980. En ese momento de plena madurez creativa, su propuesta acústica en Chubut unió la delicadeza folclórica y el rock con una libertad interpretativa magistral.
Las 12 canciones históricas y el legado eterno del Flaco
El repertorio interpretado en la noche del Club Huergo estuvo integrado por doce piezas seleccionadas de forma estratégica que conectaban distintas eras de su producción artística. Entre los temas ejecutados figuraron clásicos juveniles como «Barro tal vez» (escrita en su adolescencia con espíritu de zamba), «Credulidad» de Pescado Rabioso y «Los elefantes» de Almendra, junto con la obra de Tanguito «Amor de primavera» y la emblemática «Plegaria para un niño dormido». Asimismo, la noche sirvió para estrenar canciones que luego inmortalizaría en Kamikaze (1982), tales como «Águila de trueno», «Casas marcadas», «Ella también», «Qué ves el cielo» y el tema homónimo del disco.
El listado completo de temas interpretados durante la velada fue el siguiente:
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Águila de trueno
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Credulidad
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Barro tal vez
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Casas marcadas
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Canción para los días de la vida
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Ella también
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Para ir
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Kamikaze
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Qué ves el cielo
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Los elefantes
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Amor de primavera
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Plegaria para un niño dormido
La trayectoria posterior de Spinetta reconfirmó su estatura de leyenda con obras maestras como Téster de violencia (1988), Don Lucero (1989) y Pelusón of milk (1991), coronando su carrera en 2009 con el concierto de cinco horas y media «Spinetta y las Bandas Eternas» ante 40.000 personas en el estadio Vélez Sarsfield.
Tras su fallecimiento el 8 de febrero de 2012 a los 62 años, el Congreso instituyó el 23 de enero (fecha de su nacimiento) como el Día Nacional del Músico. Su visita de 1981 a Comodoro Rivadavia permanece intacta en la memoria popular como el paso por tierras chubutenses de un artista irrepetible que hizo de la libertad poética su bandera.
