La emotiva postal registrada en 1922 en Cajón de Ginebra Grande inmortalizó la gesta de la educación pública rural.
El 25 de octubre de 1922, el pizarrón de madera de la Escuela Nacional Nº 64, ubicada en el remoto paraje rural de Cajón de Ginebra Grande en el territorio chubutense, se convirtió en el lienzo de una leyenda.
La emblemática frase que definió la epopeya escolar en la estepa patagónica
Ese día, con trazo firme de tiza,quedó plasmada la inolvidable consigna: «La República Argentina basa su porvenir en la educación de sus hijos». Con el transcurrir de las décadas, el registro fotográfico de aquella jornada educativa trascendió como un símbolo indiscutido e identitario de la gesta escolar y del esfuerzo docente en la inmensidad patagónica.
La génesis de este histórico establecimiento educativo en la estepa se remonta al año 1908, cuando el poblador Mauricio Fernández fundó un almacén de ramos generales a la altura del kilómetro 407 de la actual Ruta Nacional 25, a unos 50 kilómetros de la localidad de Paso de Indios. Con una visión de futuro, Fernández acondicionó e impulsó el espacio físico necesario para que los niños de la zona pudieran acceder a la enseñanza primaria en un punto estratégico situado en el camino entre Rawson y Esquel.
Una postal conmovedora que retrata la épica de la escuela pública
La retratada escena escolar fue recogida formalmente en la Historia Visual Argentina y analizada minuciosamente por el prestigioso investigador Luis Príamo. La conmovedora fotografía muestra al maestro rural erguido junto a sus pequeños alumnos, formados con sus uniformes frente a la modesta edificación y con los pupitres de madera dispuestos al aire libre,teniendo como fondo el imponente paisaje de la meseta chubutense.
La valiosa imagen no solo documenta el quehacer pedagógico cotidiano de la época, sino que encarna el espíritu federal y sacrificado de la enseñanza en los antiguos Territorios Nacionales. A más de un siglo de haberse capturado ese instante único, la frase escrita en el pizarrón mantiene una vigencia conmovedora como testimonio vivo del arraigo de la educación pública en el corazón de Chubut.
