Pese al récord de producción del 11,1% según el INDEC, el freno de la obra pública y la falta de inversiones ahogan al sector.
El sector de la minería en la Argentina atraviesa una profunda y preocupante paradoja económica. A pesar de que el último indicador del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reflejó un alza interanual del 11,1% en la explotación de minas y canteras, la actividad registra una dramática destrucción de empleos formales.
Crecimiento récord y una alarmante destrucción de puestos de trabajo
Según los registros de la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA), se perdieron más de 3.000 puestos de trabajo desde la asunción de la actual gestión de Gobierno.
Esta sangría laboral es aún más severa si se suman los rubros energéticos. Economistas como Christian Buteler advierten que, combinando los sectores de Minería y Petróleo, la caída asciende a 7.200 empleos menos desde noviembre de 2023,a pesar de que el nivel productivo acumuló un vertiginoso salto del 27,8%. Desde el gremio califican de «un lamento» la realidad de las empresas de segunda y tercera categoría —directamente ligadas a la construcción privada y la obra pública—, con un fuerte impacto en zonas clave como Olavarría, donde se multiplican las suspensiones, los cierres definitivos y los concursos de acreedores en canteras, agravados por deudas acumuladas de Vialidad Nacional.
Cuestionamientos al RIGI, crisis social y las provincias más golpeadas
La crisis golpea con especial dureza a la provincia de Buenos Aires, el epicentro nacional de las canteras y cementeras.Municipios como Olavarría (sede de firmas como Loma Negra y Galasur), que concentra más de un 11% del empleo minero argentino, sufren el freno total de la obra pública nacional y el desplome de la construcción.
Asimismo, las regiones de Cuyo, el centro del país y la Patagonia (con provincias como San Juan y Santa Cruz) sufren la retracción general de proveedores. Desde AOMA cuestionan duramente el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI),denunciando que no se ha concretado ni el 10% de los desembolsos prometidos y advirtiendo sobre la baja absorción de mano de obra de estos megaproyectos extractivos, por ser altamente capital-intensivos.
La problemática impacta también en la sustentabilidad social. El gremio alertó que diversas empresas retienen desde hace más de un año los aportes descontados a los trabajadores en concepto de cuota sindical, poniendo en grave peligro las prestaciones de la obra social. El sector enfrenta un escenario crítico que contrapone récords de extracción con despidos masivos.
