El conjunto de Núñez atraviesa horas decisivas e impregnadas de extrema tensión en el certamen local.
De cara a un cruce crucial ante Belgrano de Córdoba, el elenco conducido de forma interina por Leonardo Ponzio arrastra un lapidario registro estadístico que genera profunda inquietud en el cuerpo técnico y la dirigencia. La marcada incapacidad futbolística para sobreponerse a las adversidades dentro del campo de juego ha transformado cada gol rival en un golpe letal e irreversible para las aspiraciones del equipo.
31 partidos sin remontar: los escalofriantes números del golpeado plantel
River acumula una racha de 31 partidos consecutivos sin poder dar vuelta un marcador en contra. Los números fríos grafican la magnitud del problema: sobre esa cantidad de cotejos empezando abajo en el resultado, el equipo sufrió 22 derrotas y rescató apenas 9 empates (incluyendo las definiciones por penales frente a Platense y San Lorenzo). La crisis de reacción es aún más aguda en el tramo reciente, registrando 19 caídas en los últimos 23 compromisos donde recibió el primer golpe.
Para encontrar la última victoria con remontada hay que remontarse al 6 de noviembre de 2024, cuando venció 3-2 a Instituto en territorio cordobés gracias a las conquistas de Pablo Solari, Paulo Díaz y Facundo Colidio. Desde aquella fecha, cada vez que el «Millonario» empieza perdiendo termina masticando la frustración. Por este motivo, el cuerpo técnico trabaja intensamente en el aspecto psicológico para intentar fortalecer a un grupo golpeado que necesita recuperar el temple competitivo de manera urgente.
Un duelo trascendental en Córdoba para no complicarse en las tablas
En este sombrío contexto, el equipo que encabeza Leonardo Ponzio saldrá al campo de juego del Gigante de Alberdi este domingo a las 20:15 horas frente a Belgrano. La victoria se presenta como un imperativo categórico para no quedar relegados en la Zona B del Torneo Clausura ni comprometer la posición en la tabla anual de clasificación a los certámenes internacionales.
Saber sobreponerse a un eventual arranque desfavorable se ha convertido en el principal desafío de River. Cortar este maleficio no solo significaría sumar tres puntos de oro en Córdoba, sino también romper una barrera mental que arrastra desde hace meses y que amenaza con complicar severamente su futuro inmediato en la temporada.
