En la sexta votación informal del Consejo de Seguridad en Nueva York, el diplomático argentino alcanzó el segundo lugar con ocho votos favorables. No obstante, el rechazo de dos miembros permanentes con derecho a veto frena su nominación en una contienda marcada por fuertes tensiones geopolíticas.
La carrera para definir al sucesor de António Guterres al frente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ingresó en una etapa crítica tras la realización de la sexta votación informal en el Consejo de Seguridad. En un sondeo no vinculante clave, en el que por primera vez los cinco miembros permanentes utilizaron papeletas diferenciadas por color para transparentar la postura del veto, el argentino Rafael Grossi logró ascender a la segunda posición.
El actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sumó ocho votos a favor, un voto «sin opinión» y seis en contra, mejorando su desempeño en comparación con los sondeos previos donde registraba seis respaldos.
Final Oct. 16 color-coded straw poll results https://t.co/HstpbjGJZc
— PassBlue (@pass_blue) October 16, 2026
La barrera del P5 y la brecha para alcanzar la nominación
A pesar del avance diplomático, la postulación argentina enfrenta un obstáculo institucional de peso: dos de las seis boletas negativas provienen de miembros permanentes del Consejo de Seguridad con derecho a veto (Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido).
Para que el órgano de seguridad pueda recomendar formalmente una candidatura a la Asamblea General de la ONU, la normativa establece que el postulante debe obtener al menos nueve votos afirmativos y ningún veto por parte de las potencias del denominado P5.
El escenario de bloqueo afecta por igual a los principales aspirantes del tablero internacional:
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Rebeca Grynspan (Costa Rica): Lidera la nómina de manera ajustada con 9 votos a favor y 5 en contra (incluyendo 2 vetos del P5).
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Rafael Grossi (Argentina): Ocupa la segunda posición con 8 votos a favor, 1 sin opinión y 6 en contra (incluyendo 2 vetos del P5).
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Carolyn Rodrigues-Birkett (Guyana): Iguala la posición del argentino con 8 votos a favor y 6 en contra (incluyendo 2 vetos del P5).
La coincidencia de dos vetos sobre las tres candidaturas con mayor respaldo refleja el fuerte estancamiento geopolítico que atraviesan los miembros permanentes en la selección de la máxima autoridad multilateral.
Apoyos regionales frente al rechazo de las potencias
En el plano de las alianzas continentales, la candidatura de Grossi recibió el respaldo explícito de Panamá. El presidente panameño, José Raúl Mulino, confirmó el voto afirmativo de su delegación al destacar de forma pública el trabajo del diplomático al frente del OIEA:
«Agradecemos las gestiones del OIEA conducido por Grossi para la creación de un nuevo Centro de Oncología y Medicina Nuclear», resaltó la representación panameña al fundamentar el acompañamiento al candidato argentino.
Sin embargo, observadores internacionales sostienen que las principales resistencias al representante argentino provienen del rechazo de potencias como China y Rusia, sumado a las demandas diplomáticas por mantener el principio de alternancia de género e itinerancia regional en la cúpula de la ONU.
Futuro incierto en el Consejo de Seguridad
Frente a la persistencia de las negativas cruzadas entre las potencias, especialistas en política multilateral señalan que la falta de consenso podría obligar a los postulantes vetados a reconsiderar la continuidad de sus candidaturas, o bien abrir la puerta al surgimiento de un candidato de consenso que aún no haya ingresado al proceso.
El reloj diplomático corre: de no destrabarse la votación en las próximas rondas de negociación, la Asamblea General deberá esperar nuevos sondeos en el Consejo de Seguridad para poder ratificar formalmente al próximo Secretario General antes del 1° de enero, fecha prevista para la asunción del cargo.
