El mandatario brasileño reconoció que el triunfo de Flávio Bolsonaro por poco más de dos puntos «fue inesperado», pero ratificó su confianza de cara al balotaje del 25 de octubre. El líder del PT criticó con dureza a la familia Bolsonaro, cuestionó sus vínculos financieros y prometió proteger a las familias de menores ingresos.
Tras conocerse los cómputos oficiales del Tribunal Superior Electoral (TSE), que con más del 99,7% de las urnas escrutadas situaron a Flávio Bolsonaro con el 47,09% frente al 45,08% de Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente brasileño habló ante sus seguidores desde su búnker de campaña. En un discurso marcado por la autocrítica y el reagrupamiento político, el mandatario asumió la sorpresa por el desenlace del domingo y dio inicio formal a la carrera hacia la segunda vuelta pactada para el 25 de octubre.
Con poco más de dos puntos de diferencia y al no alcanzar ninguno la mayoría absoluta, el escenario electoral dejó planteada una confrontación directa entre el Partido de los Trabajadores (PT) y el espacio conservador liderado por la familia Bolsonaro.
La trastienda del resultado y la estrategia para el balotaje
Al dirigirse a la militancia, el jefe de Estado no ocultó las expectativas que mantenía la cúpula oficialista antes de la apertura de urnas y remarcó la necesidad de reorientar la estrategia electoral:
“El resultado muchas veces es inesperado, uno nunca consigue todo aquello que quería. Confieso que estaba convencido de que iba a ganar las elecciones en primera vuelta”, admitió el mandatario.
Pese al traspié, Lula buscó relativizar el impacto del recuento y enfatizó su experiencia en definiciones mano a mano:
“En la segunda vuelta se verá la verdadera cara de Brasil”, aseguró el titular del PT, añadiendo que se considera “bueno en los mano a mano” y confirmando que desde esta jornada “comienza la campaña nuevamente”.
Fuertes críticas a Flávio Bolsonaro y el contraste de modelos
De cara a las tres semanas de campaña previas al balotaje, el presidente planteó la contienda como una disputa directa entre dos modelos de país antagónicos. En ese marco, apuntó directamente contra la figura de su rival y los antecedentes de su entorno familiar:
“La ciudadanía va a poder ver las diferencias. Solo pueden ofrecer la certeza de un pasado tenebroso; son similares tanto la biografía del padre como la del hijo, y su relación con el crimen organizado”, denunció el mandatario en referencia al arresto domiciliario que cumple Jair Bolsonaro.
Lula vinculó además a la familia opositora con la quiebra del Banco Master, considerado el mayor fraude financiero en la historia reciente de Brasil, y advirtió sobre el impacto económico de un eventual triunfo conservador:
“Nada hace vislumbrar un horizonte promisorio. No pueden ofrecer a la sociedad brasilera un futuro, que pasa por invertir en la educación; sin ella no hay ninguna posibilidad de transformar la capacidad de producción, la formación intelectual y ser una economía de bienestar social”, argumentó.
Finalmente, el mandatario ratificó su compromiso con los sectores más vulnerables de la población y concluyó que en esta nueva etapa “no se van a hacer políticas que puedan perjudicar a las personas pobres”.
