Una jornada de altísima tensión política y profunda mística militante se vivió este 17 de octubre en el corazón de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En el marco de un nuevo aniversario del Día de la Lealtad, una multitud de militantes peronistas, kirchneristas y de diversas agrupaciones afines se concentró de forma masiva frente al edificio donde la exmandataria cumple su condena. La escena devolvió imágenes de fuerte impacto popular en lo que representa el segundo año consecutivo en que la principal líder del espacio atraviesa esta fecha histórica privada de su libertad.
Concentración en Constitución y el emotivo saludo desde el balcón
Cerca de las 16 horas comenzaron a arribar nutridas columnas de manifestantes a la calle San José 1111, en el barrio porteño de Constitución, donde Cristina Kirchner cumple la condena impuesta por la Causa Vialidad. La vigilia y el acompañamiento se desarrollaron en un clima de permanente efervescencia política mientras se entonaban cánticos alusivos a la fecha y a la figura de la exjefa de Estado.
El momento cúlmine de la tarde ocurrió cuando la expresidenta salió al balcón de su residencia para saludar a los miles de simpatizantes apostados sobre la calzada. Mostrándose visiblemente alegre, emocionada y realizando de manera continua el tradicional gesto de la «V» de la victoria con sus dedos, la dirigente retribuyó las muestras de afecto de la militancia que se movilizó para respaldarla en este día emblemático para el movimiento justicialista.
Festejos divididos por la interna peronista entre Chaco y La Matanza
La gran movilización en San José 1111 se dio como correlato de una serie de actos fragmentados en distintos puntos del país, reflejando la marcada interna que atraviesa el Partido Justicialista de cara a las próximas elecciones presidenciales. Por la mañana, el diputado nacional Máximo Kirchner encabezó un acto en Chaco junto al senador Jorge Capitanich, desde donde lanzó filosos dardos a la interna partidaria y denunció que su madre se encuentra «secuestrada por el poder económico más concentrado y recalcitrante de la Argentina, que son unos poquitos empresarios».
Por su parte, el gobernador bonaerense Axel Kicillof lideró un multitudinario encuentro en La Matanza, donde llamó a la unidad del movimiento, fustigó la política exterior de Javier Milei e instó a consolidar una opción electoral competitiva para «terminar con esta pesadilla». «Cuenten conmigo para poner el cuerpo, para recorrer el país y para asumir las responsabilidades que tocan en esta hora del país. Al peronismo no hay desafío que le quede grande. El peronismo va a volver a gobernar la Argentina», ratificó Kicillof, cerrando una jornada cruzada por las tensiones de cúpula y el fervor popular en las calles.
