De acuerdo con datos del SIPA procesados por la Secretaría de Trabajo, el empleo privado asalariado cayó un 2% interanual en el segundo trimestre. Sin embargo, sectores clave como la construcción, la logística y la minería metalífera lograron incorporar trabajadores.
El mercado de trabajo privado en la Argentina muestra dinámicas heterogéneas de cara a la segunda mitad del año. Según los últimos registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), procesados por la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, durante el segundo trimestre de 2026 se contabilizaron 6.534.075 puestos asalariados privados registrados.
La cifra global refleja un retroceso del 2% en la comparación interanual —equivalente a 135.719 empleos menos que en el mismo período de 2025— y una leve contracción del 0,4% en términos desestacionalizados respecto al primer trimestre de este año. A pesar del contexto general de cautela, ramas vinculadas a la obra privada, la infraestructura comercial y la cadena de suministros mostraron señales concretas de reactivación.
La construcción y el transporte marcan la pauta de crecimiento
La construcción fue uno de los rubros que revirtió parcialmente la tendencia recesiva de los meses previos. Al cierre del primer trimestre, el sector incorporó 2.714 trabajadores registrados respecto al mismo ciclo del año anterior (+0,7%), alcanzando un volumen total de 394.846 puestos de trabajo. En la medición desestacionalizada frente al último trimestre de 2025, la actividad sumó 3.698 empleos, ratificando una trayectoria de paulatina recuperación.
Por su parte, la logística y la cadena de abastecimiento mostraron un desempeño expansivo. Las actividades de manipulación de carga, almacenamiento y depósitos sumaron 4.341 trabajadores registrados en la comparación interanual, lo que representó un incremento del 3,4%.
A este lote de sectores dinámicos se sumaron:
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Venta y reparación de vehículos, junto con comercialización minorista de combustibles: +1.821 puestos.
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Extracción de minerales metalíferos: +892 puestos.
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Sector de informática y desarrollo tecnológico: +615 puestos.
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Investigación y desarrollo: +503 puestos.
Disparidad en el sector energético e industrial
En el análisis sectorial de la energía y los recursos naturales, los comportamientos resultaron divergentes. Mientras que la provisión de electricidad, gas y agua registró una leve variación positiva, el segmento de extracción de petróleo crudo y gas natural sufrió una pérdida de 7.366 puestos de trabajo en un año, traduciéndose en un marcado retroceso del 10,5%. En su conjunto, el bloque de minería y extracción de hidrocarburos evidenció una caída del 6,9%.
En la misma línea de retracción, la industria manufacturera continuó ajustando sus planteles de personal, impactando de manera pronunciada en los rubros de cuero y calzado, agencias de empleo eventual y la industria textil.
En el balance general de las 14 grandes actividades económicas evaluadas por el organismo oficial, solo cinco sectores cerraron el primer trimestre con saldo positivo: la construcción, la enseñanza, la pesca, los servicios de agua y electricidad, y los servicios sociales y de salud. Aunque los datos están sujetos a eventuales actualizaciones de las declaraciones juradas empresariales, el informe oficial deja expuesta una estructura laboral caracterizada por la brecha entre sectores en expansión logístico-constructiva y ramas industriales en reestructuración.
