Aunque el frente financiero nacional logró dejar atrás los momentos de extrema fragilidad registrados en el arranque de la gestión actual, la consolidación de la estabilización económica aún permanece inconclusa.
La marcada insuficiencia en la acumulación de divisas, sumada a una marcada brecha en el desempeño de los sectores productivos y la reaparición de la incertidumbre política, encienden severas señaIes de alerta sobre el rumbo del programa de gobierno en el mediano plazo.
Reservas bajo la lupa, riesgo país y los “sectores estrellados”
El exdirector del Banco Central y referente de la Fundación Capital, Carlos Pérez, trazó un diagnóstico crítico al sostener que el país «salió de terapia intensiva pero sigue en el hospital». Pese a reconocer los avances en la desinflación, la prudencia monetaria y el ordenamiento fiscal, el economista remarcó que tras haber perdido US$ 9.000 millones de reservas netas en 2025 y recuperar casi US$ 14.000 millones en los primeros siete meses de 2026, las compras oficiales «aflojaron demasiado»durante agosto y septiembre. Esta desaceleración impactó de forma directa en el riesgo país, el cual volvió a trepar hacia los 600 puntos básicos tras haber perforado la barrera de los 400 puntos cuando la entidad monetaria adquiría unos US$ 100 millones diarios.
En paralelo, Pérez advirtió sobre el panorama sumamente heterogéneo que atraviesa la economía real. Por un lado, se destacan «sectores estrella» capital-intensivos como el agro, la energía y la minería; por el otro, se multiplican los «sectores estrellados» empleo-intensivos como la industria, el comercio y la construcción. Esta marcada asimetría genera serias dificultades sociales, ya que los rubros en expansión no logran absorber la mano de obra que expulsan las actividades en recesión.
Los dos escenarios para 2027, el «efecto EE.UU.» y la propuesta de un «RICO»
De cara al año electoral 2027, la Fundación Capital proyecta dos escenarios de igual probabilidad. El primero, más optimista, contempla un crecimiento modesto de hasta 2% (lejos del 4% previsto en el Presupuesto) con una inflación e incremento cambiario inferiores al 20% anual. El segundo escenario, considerablemente más adverso, réplica lo sucedido en 2025: estancamiento económico, inflación cercana al 30% y una devaluación del tipo de cambio superior al 40%. Según Pérez, el contraste entre los bonos AO27 y AO28 presagia un riesgo país implícito de 1.200 puntos post-comicios, reflejando que el riesgo electoral ya es elevado.
Para contrarrestar esta vulnerabilidad, el especialista sugirió que el Gobierno debe acelerar la compra masiva de dólares para fortalecer las reservas, flexibilizar la política monetaria e impulsar la creación de un régimen «RICO» (incentivo para la construcción inspirado en el RIGI) que reactive la mano de obra. Finalmente, señaló que la intervención de un prestamista de última instancia —como Estados Unidos— podría ser la variable determinante para contener tensiones cambiarias mayores.
