Un dramático episodio de inseguridad conmociona al mundo del fútbol y a los vecinos de la zona sur del Conurbano bonaerense.
Dos delincuentes armados irrumpieron a pleno día en la vivienda donde residen la expareja y los hijos del histórico exfutbolista de Boca Juniors, Clemente Rodríguez, en pleno centro de Lomas de Zamora. Los asaltantes ejercieron una violencia desmedida y se apoderaron de dinero, joyas y tesoros deportivos de valor incalculable.
Terror en Lomas de Zamora: violencia contra la familia y la empleada.
El violento hecho se produjo en una propiedad ubicada sobre la calle Díaz Vélez al 200. Para ingresar, los delincuentes utilizaron una tarjeta con la que lograron forzar los accesos de doble puerta de la casa, permaneciendo en el interior durante unos veinte minutos. Durante el atraco, encañonaron con un arma de fuego a la trabajadora doméstica y redujeron bruscamente a la abuela de la familia al momento en que esta arribaba al domicilio. Ambas mujeres fueron sujetadas violentamente, tomadas del cabello, amordazadas y forcejeadas mientras los ladrones revolvían cada rincón.
Los criminales huyeron con un botín compuesto por dinero en efectivo, joyas, dispositivos electrónicos, una tablet, una consola PlayStation, relojes obsequiados durante la carrera del jugador y un tesoro de inestimable valor afectivo: medallas deportivas y camisetas históricas que el actual ayudante de campo de la Quinta División xeneize conservaba con cariño.
Sospechas de inteligencia previa y un desesperado pedido de auxilio.
Tras el traumático suceso, Clementina Rodríguez (hija del deportista) y Julieta Araujo (su expareja) visibilizaron el caso en medios locales y redes sociales para rogar por la colaboración de la comunidad. Las víctimas sospechan que los delincuentes realizaron inteligencia previa sobre sus rutinas cotidianas, ya que en días recientes habían notado la presencia de un individuo sospechoso en los comercios de florería que la familia posee en Lomas de Zamora y Banfield.
La causa quedó bajo la órbita del fiscal Eusebio Daniel Vaqueiro, quien ordenó las primeras diligencias y el análisis minucioso de las cámaras de seguridad del domicilio para identificar y capturar a los responsables de esta brutal entradera.
