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Al ex fiscal de Estado de Mariano Arcioni y actual directivo del Banco del Chubut, Diego Martínez Zapata, le sustrajeron un televisor de última generación, de 50 pulgadas y se dice otros elementos de su residencia particular; una ostentosa mansión situada en la zona sur de Trelew a la que la policía llegó cuando se activó la alarma, cuando los delincuentes ya se habían ido.

El hecho ocurrió la noche del miércoles pero trascendió en las últimas horas. Fue en la calle Juan Manuel de Rosas al 4000, donde vive Martínez Zapata, cuando en la propiedad no había nadie, según lo confirmó la policía.

Al “joven brillante” de Das Neves le podrían haber desvalijado la casa pero se ve que la alarma cuando se activó ahuyentó a los ladrones que huyeron en un vehículo del que dicen fue filmado por unas cámaras de seguridad de las inmediaciones.

Martínez Zapata es el joven brillante que hablaba con Diego Correa sobre cuestiones de la corrupción.

 

 

Dijo que desde su espacio están preocupados porque el Ministro de Seguridad del Chubut, Federico Massoni, “insiste en estigmatizar a los sectores más postergados de nuestra sociedad que son esas personas que tienen una situación precaria e inestable de sus tierras y quedan a merced de poder ser echados por grupos de delincuentes o por el propio Estado a través de desalojos”.

Remarcó que ellos hablan de una “gestión social de la seguridad democrática” porque abarca un amplia abanico de situaciones de inseguridad.

La concejala Flores Torres recordó que Massoni viene ocupando cargos desde el 7 de septiembre de 2015 cuando el Gobernador del Chubut era Martin Buzzi y resaltó que ya por aquellas épocas anunciaba que en 90 días iba a presentar un plan para erradicar las cuestiones que en la actualidad menciona.

“En septiembre del año 2015 hacía declaraciones polémicas como las que hace ahora”, agregó.

Continúo recordando que luego Federico Massoni, “en el medio de este festival de renuncias y acomodamientos que es el Gobierno de Arcioni”, fue nuevamente nombrado en un cargo del Gobierno Provincial.

“Primero el 19 de enero de 2018 asumió un cargo del que luego lo echaron en el medio de una polémica, pero finalmente retornó el 10 de diciembre del 2019”, recordó la concejala.

“Hace 5 años que Massoni ocupa cargos y no ha hecho nada para erradicar los problemas de inseguridad en la provincia”, dijo Mariela Flores Torres.

Dijo que lo único que hizo el Ministro de Seguridad de la provincia fue “seguir profundizando la estigmatización de los sectores más postergados”.

“Ahora dice que desde el Gobierno quieren pegarle una trompada de frente a la droga y a los únicos que le están pegando es a los pibes de los barrios y a la gente trabajadora que además criminaliza”, agregó.

La concejala opositora finalizó diciendo que “Massoni no tiene ningún plan y recurre a la improvisación”, recordando que tiene un pedido de juicio político, muchos pedidos de informes y más de 140 pedidos de renuncia de parte de organizaciones de Derechos Humanos de todo el país.

“En 5 años no generó ningún resultado positivo”, finalizó.

Un grupos de vecinos y familiares de víctima de la violencia conformaron un grupo de milicias vecinales en un barrio de San Miguel de Tucumán para combatir la delincuencia, realizando patrullajes con armas, cuchillos, machetes, bastones y otro tipo de armas caseras.

«Es un grupo de padres, tíos y vecinos que se cansó de que los delincuentes vengan y ataquen a los más chicos. Les ponen la pistola en la cabeza para sacafrles una bicicleta, asaltan a sus hijas, a sus hermanas y a sus esposas. La gente está cansada», señala un comerciante del barrio Diza quien se identificó como Gustavo Parra.

Según publicó La Gaceta de Tucumán, el grupo está integrado por vecinos que se dividen en turnos y salen a patrullar las calles.

El posicionamiento de los vecinos, incluso, los llevó a enviarles un mensaje de advertencia a la policía: «Estamos cansados y somos ignorados por la comisaría 9ª. OJalá no leguemos a matar a un delincuente para que ellos actúen».

Fuente: Telefe

El ministro de Seguridad les dio el número del celular a varios productores cuando anduvo el año pasado por las chacras aledañas a Trelew, haciéndoles promesas que al final no cumplió y ahora no los atiende. Sabe que le van a reprochar que no hizo nada para frenar la ola de robos y que lo de la mayor presencia policial con más recorridas y controles fue un “verso”. Una palabra con la que –en lenguaje coloquial– se describe una mentira.

Uno de los que llamó a Massoni fue un chacarero que anduvo a los tiros contra el auto de los maleantes que ingresaron a la propiedad de su hijo y se la desvalijaron. Al hombre también le han entrado varias veces a su chacra y le han sustraído de todo: hasta animales. Como tantos otros productores, ya no sabe qué hacer para evitar que le sigan robando.

La ola delictiva en la zona rural situada entre Trelew y Gaiman no ha cesado. Son varios los chacareros que andan armados y en cualquier momento alguno va a cometer una locura. Desde la policía, por otro lado, aseguran por lo bajo que no tienen gente suficiente para brindarles seguridad y la realidad revela que tampoco cuentan con móviles para recorrer el Valle. Están –en definitiva– como estuvieron siempre.

Un chacarero de la zona de Treorcky mandó un WhatsApp el otro día a sus amistades y conocidos en el que contaba: “Me robaron las armas que son; un 308 camuflado, una pistola 22 automática Bersa con funda negra. Me robaron el grupo electrógeno, una motosierra. Dos Notebooks, un taladro “Bosch” con martillo, un atornillador “Stanley”, de 20 watts. A mi mujer le llevaron la máquina de coser, una campera de Servicoop Madryn. Una filmadora, una máquina de sacar fotos Nikon 3200. Un montón de cosas; cada día que pasa descubro que me faltan algo más. Una guitarra “Casa García”. Me dejaron la heladera, el lavarropas que se lo estaban por llevar pero algo pasó. Le rompieron un vidrio del auto a mi señora y le sacaron la Notebook de ahí. Me llevaron las zapatillas, la ropa; me dejaron con lo puesto”, sintetizó el damnificado por el cuantioso robo.

Hechos como este ha habido varios en lo que va de 2021 y a Massoni parece que no le interesa. Para él debe ser más importante andar sacándose fotos “en el circo que arma” con los controles que hace la policía en el centro de Comodoro, de Trelew o Madryn.

Este domingo, una mujer de 61 años -empleada de la remisería «Pueyrredón»- denunció ser asaltada en horas de la mañana mientras conducía su vehículo Toyota Etios.

Aproximadamente a las 06:30 hs levantó a dos pasajeros en Avenida Chile pasando Constituyentes. Los mismos le pidieron que los lleve hasta la Torre 1. Sin embargo, al llegar al lugar le dicen a la conductora que no se referían a esa torre sino a otro lugar.

Por ese motivo, retomó su rumbo por avenida Alsina. Pasando el semáforo de Hipólito Yrigoyen casi llegando a Bouchardo, uno de los asaltantes exhibe un cuchillo expresando «esto es un asalto».

Allí, la denunciante se asustó y se tiró del remis en movimiento, momento en el que aprovecharon para sustraerle su teléfono celular. El primer masculino escapó en dirección a Alsina hacia el cerro, mientras que el restante hacia Hipólito Yrigoyen en dirección al hospital.

El auto quedó incrustado en una de las palmas de la concesionaria establecida en esa esquina. Bajo este marco, intervino Of. Perez de comisaría seccional Segunda, quien dio aviso a Fiscal de Turno Dr. Carreño

Autorizó recorrido fotográfico, ya que la denunciante reconoció a los sujetos. El Cabo Orellana de Brigada intervino con personal de criminalística Sgto.1 Troncoso, tomando imágenes de daños del rodado y se envió la denuncia vía mail a brigada.

En otras provincias como Buenos Aires, la existencia de cámaras de seguridad estatales se encuentran a los efectos de PREVENIR el delito, pero parece que en Chubut las cosas cambian un poco a comparación del resto del mundo, porque aquí las cámaras están para ser utilizadas cuando el hecho ya ocurrió…

Cerca de las 19 en la calle Italia al 30, un sujeto no identificado por el momento, ingresó a una tienda de ropa ubicada en ese lugar, denominada “Malika indumentaria”.

El sujeto de aparentemente entre 20 y 30 años, le pidió dinero a la propietaria del lugar llevándose la mano a la cintura mientras se lo exigía, simulando tener un arma.

La víctima le entregó $4.000 de recaudación, celulares y la llave del local y luego el individuo se dio la fuga del lugar, en consecuencia todavía no se sabe ningún dato fehaciente de la identidad del delincuente ni de su paradero.

Todo pareciera que el hecho va a quedar impune, aunque a lo mejor podría ser interceptado por Massoni accidentalmente en algún que otro control de alcoholemia, pero por dar positivo de alcohol en sangre…

Lo particularmente interesante, es que ese lugar está plagado de cámaras de vigilancia del Ministerio de Seguridad, donde los centros de monitoreo deberían haber podido captar el momento del ilícito o la huida del sujeto y pasarle la información a la Policía para que puedan atraparlo inmediatamente, pero esto no es así en nuestra querida provincia.

En Buenos Aires, cuando existe un ilícito inmediatamente es reportado por el personal de los centros de monitoreo, el cual está siendo testigo de la actividad criminal en tiempo real mediante la visualización de las cámaras de videovigilancia, apostadas en varios puntos estratégicos de la ciudad.

Esa información es transmitida inmediatamente a los móviles policiales donde informan acerca de la vestimenta y demás características del sospechoso, los uniformados concurren al lugar y lo detienen; y si se escapa, los centros de monitoreo van transmitiendo a los policías los lugares por donde el sujeto está huyendo a medida que lo van siguiendo con las cámaras.

En Chubut, los centros de monitoreo se encuentran a cargo del presunto abogado “carancho” millonario Martín Castro, quien ostenta el cargo de Director General de Prevención del Delito, dependiente del Ministerio de Seguridad de Massoni.

Acá las cámaras de seguridad sirven para cuando el delito ya ocurrió… cuando ya no hay nada más que hacer: cuando ya hay un muerto, una víctima herida, una fortuna robada, un chorro fugado, etc.

Entonces, que alguien nos explique: ¿Por qué gaitas se llama “Dirección General de PREVENCIÓN del delito” cuando podría llamarse “Dirección General de INVESTIGACIÓN del delito”? en lo que respecta a que hasta el momento no hemos tenido casos en los que el Ministerio de Seguridad haya evitado la consumación del delito o lo haya prevenido como debería ser, de manera que están utilizando las cámaras para investigar la actividad delictual, es decir, la acción “a posteriori” en referencia a la delincuencia.

No podemos olvidarnos de mencionar que los policías que custodian la zona céntrica de la ciudad de Trelew, en su mayoría NO POSEEN ARMA REGLAMENTARIA.

Por alguna extraña directiva del Ministerio de Seguridad, la plana mayor policial ha ordenado a sus subordinados salir a caminar las calles desarmados, lo cual es una barbaridad, puesto a que no solo están poniendo en riesgo la seguridad de los chubutenses sino que están poniendo en riesgo la vida y la integridad física de los uniformados, quienes tienen que salir a las calles a hacer su trabajo mal remunerados y encima desarmados.

De esta manera, se hace más visible y palpable el desprecio y poco respeto que sienten tanto la Jefatura de Policía como el Ministerio de Seguridad por los jóvenes elementos de la institución.

Así lo expresó en las últimas horas en una improvisada conferencia con medios amigos el comisario Adrián Muñoz al que dicen que sacaron de la Unidad Regional de Trelew, precisamente, porque no dio resultado como jefe. Muñoz estaba hablando este martes con algunos comunicadores, ufanándose de que en la ciudad, según él, habían bajado los delitos durante la cuarentena y justo en ese momento, en pleno centro, por ejemplo, les robaban a unos turistas santafecinos cerca de medio millón de pesos.

Si hay algo que ha caracterizado la gestión del polémico Massoni al frente del Ministerio de Seguridad es la mentira. Tanto él, los Gómez; que son los dueños de la policía del Chubut; como los comisarios que están debajo de ellos han venido diciendo insistentemente –casi como un relato– que en pandemia los hechos de inseguridad, tales como los robos y los asaltos han mermado, y eso no es real. Al menos en Trelew.

En un principio hubo una sucesión de asaltos domiciliarios en los que los delincuentes entraban a las casas a robar con sus moradores dentro, y después se intensificó el robo en los vehículos estacionados en hechos en los que los ladrones llegaron a sustraer millonarias sumas de dinero.

Los asaltos a punta de pistola o cuchillo en la calle, por ejemplo, han continuado y son muchas las victimas que no los han denunciado pese a haberlos dado a conocer por las redes sociales.

Ha habido durante la cuarentena robos a mano armada en negocios, han quemado muchos vehículos en hechos que hasta el momento siguen sin ser esclarecidos, y las sustracciones de bicicletas están a la orden del día. Ya los propietarios no denuncian, pero publican la foto de los rodados en Facebook. Hasta hay una página dedicada a las bicis robadas.

También, durante la cuarentena han sustraído unos cuantos vehículos y varios todavía no han sido hallados. Ni hablar de los robos furtivos en las viviendas cuando no están habitadas. Hasta a los policías les han entrado a sus domicilios.

Ha habido asimismo una sucesión de casos de estafa, sobre todo con el famoso “cuento del tío” y esos hechos hasta el momento no han tenido ninguna resolución. La policía de Massoni no ha logrado detener a sus autores, que han dejado en la zona “un verdadero tendal”, sobre todo entre los adultos mayores.

En fin, decir que no ha habido robos, asaltos, estafas o autos y casas quemadas en Trelew durante la cuarentena es insultar la inteligencia de los ciudadanos, que saben que la policía oculta los hechos a la opinión pública, justamente, para dibujar una seguridad que en realidad no existe. Hasta han robado al frente, a los costados o atrás de las comisarias. A metros de la Unidad Regional a cuyos jefes, los comisarios Muñoz y Williams no los han cambiado por haber hecho un buen trabajo.

En la noche del sábado, Benjamín Iñigo de tres años fue asesinado producto de un disparo efectuado por delincuentes que intentaban robarle el auto a una vecina. Ahora, Melina Acevedo, madre del nene, brindó un desgarrador relato de la situación y expresó: “Los voy a matar yo”.

En diálogo con Crónica, la mujer contó que observó que intentaban robarle a la vecina el auto y le avisó a su esposo que había regresado de trabajar. Tanto el papá de Benjamín como su hermano salieron a cerrar la reja de la casa pero allí fueron divisados por los delincuentes y dispararon hacia donde se encontraban ellos.

El niño también corrió hacia la puerta como sus familiares y recibió un disparo en el medio del pecho. Rápidamente fue llevado por los vecinos a la clínica Figueroa Paredes pero llegó sin vida. Otro de los disparos hirió a Josefa Monserrat, abuela de Benjamín.

A su vez, se especuló que los disparon podrían haber sido un ajuste de cuentas contra el tío del niño, algo que Melina descartó por completo: “Lo del ajuste de cuentas no es verdad, quizás lo dijeron para tapar la inseguridad que hay”.

Entre los cuatro detenidos, sospechosos de ser partícipes de este asesinato del nene, se encuentran dos adolescentes de 16 y 17 años, quienes la familia de Benjamín aseguró que son del barrio.

La víctima quedó gravemente herido tras el salvaje ataque. Radicó la denuncia este domingo.

Según informaron fuentes policiales todo ocurrió en una playa de Claromecó, en la localidad de Tres Arroyos. Allí la víctima, identificada como Felipe Di Francesco de 23 años, acusa haber sido golpeado salvajemente por Lucio Cozzi e Ignacio Cozzi, dos hermanos mellizos que visten la camiseta y juegan en La Plata Rugby Club.

La denuncia radicada sostiene que todo se produjo luego de una fiesta clandestina y en el momento en el que Di Francesco se encontraba realizando tareas de limpieza en playa. Fue allí que pidió colaboración a los rugbiers en la recolección de residuos, lo que habría sido el desencadenante del brutal ataque.

El disparo en el pecho fue mortal. Benjamín Iñigo tenía 3 años y fue asesinado cuando estaba en la vereda de su casa Rafael Castillo con su abuela Josefa, de 61 años, y su tío Cristian, de 20, en un confuso episodio.

Según publica Primer Plano on line, al menos dos delincuentes armados se bajaron de un Ford Focus gris en la esquina de Larraya y Colegiales, en el partido de La Matanza, para robarle a un vecino que estaba en un kiosco en su moto.

Fue entonces que los delincuentes vieron al tío de Benjamín, Cristian Iñigo, que estaba en la vereda de su casa, apenas a unos metros de la esquina, y le dispararon. Uno de los tiros mató al nene y otro disparo hirió a la abuela paterna del chiquito, Josefa Gregoria Monserrat.

Según el testimonio del tío del chico, él conocía a los asesinos: el 24 de diciembre a la tarde habían pasado en moto y arma en mano, con un tercer joven al que no pudo identificar, por la cuadra de su casa, cuando él estaba con un grupo de vecinos.

Tras unos insultos mutuos y, siempre en base a los dichos de Cristian Iñigo, los tres de la moto se fueron disparando al aire y gritando que “que eso no iba a quedar así y que volverían por venganza”.