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El Ejército ruso afirmó hoy que destruyó un depósito de armas suministradas a Kiev por países de la OTAN en el oeste de Ucrania, mientras más de 250 soldados rusos murieron en el último día en combates, según Ucrania, que sigue reclamando armamento de sus aliados occidentales para detener la invasión iniciada el pasado 24 de febrero.

«Misiles de crucero Kalibr de alta precisión destruyeron cerca de la localidad de Zolochiv, en la región de Leopolis, un depósito de armas extranjeras suministradas a Ucrania por países de la OTAN, concretamente obuses M777 de 155 mm», señala un comunicado del Ministerio ruso de Defensa.

Maxim Kozitski, gobernador de la región occidental de Leopolis (también llamada Lviv), donde se encuentra Zolochiv, dijo en un mensaje de Telegram que la defensa antiaérea ucraniana había derribado un misil ruso sobre la ciudad ayer y que seis personas resultaron levemente heridas en el episodio.

A diferencia del este y el sur de Ucrania, azotados por los combates entre rusos y ucranianos desde hace tres meses y medio, el oeste sólo ha sido blanco de ataques esporádicos por parte de las tropas rusas, y que mayoritariamente apuntan a instalaciones militares que reciben armamento occidental.

Estados Unidos entregó en las últimas semanas a Ucrania varias baterías de obuses M777, piezas de artillería de última generación utilizadas hasta hace poco por el Ejército estadounidense en Afganistán, reseñó la agencia de noticias AFP.

Sin embargo el presidente de Ucrania Volodimir Zelenski exhortó a los occidentales a enviar «más rápido (…) más armas y equipo militar» porque, dijo, «los rusos tienen 10, 100 veces más».

«Sólo hemos recibido un 10%» de las armas que Ucrania «necesita», y sin las cuales «no podremos ganar esta guerra», lamentó por su parte la viceministra de Defensa de Ucrania, Anna Maliar.

Kiev clama por apurar una decisión sobre un incremento de la entrega de armas de parte de sus aliados occidentales, indicó el consejero de la presidencia ucraniana.

«Recibo diariamente mensajes de nuestros combatientes diciendo: ‘Aguantamos, pero dígannos cuándo llegan las armas'», dijo en Twitter Mijailo Podoliak.

«Y yo les hago la misma pregunta (…) Bruselas, estamos esperando una decisión», dijo, antes de una reunión de responsables europeos con el secretario de Defensa estadounidense Lloyd Austin sobre la cuestión.

Esta reunión se celebra dentro de un «grupo de contacto», creado a instancias de Washington en abril para ayudar a Ucrania a resistir la invasión rusa lanzada el 24 de febrero. El encuentro reunirá a los ministros de Defensa de los países de la OTAN y también a los de países aliados como Suecia y Finlandia.

Hoy, las Fuerzas Armadas de Ucrania anunciaron que mataron a más de 250 soldados rusos en combates durante el último día.

De esta manera elevaron a cerca de 32.750 el total de militares rusos muertos desde el inicio de la guerra, el 24 de febrero último, una estadística que Kiev difunde diariamente pero que carece de fundamentos objetivos, de acuerdo con estimaciones de los propios aliados occidentales.

El Estado Mayor del Ejército de Ucrania detalló además -en un mensaje publicado en Facebook y reproducido por la agencia Europa Press-, que hasta ahora han sido destruidos 1.440 carros de combate, 722 sistemas de artillería y 230 lanzacohetes múltiples autopropulsados y blindados.

El conflicto, su impacto en los precios de los commodities y el bloqueo de millones de toneladas de granos en el este de Ucrania dispararon las alertas de una crisis alimentaria global.

La vice primera ministra rusa Victoria Abrámchenko dijo hoy que su país suministrará alimentos a África del Norte, Medio Oriente y Asia, a pesar de la guerra con Ucrania.

«Somos un socio responsable y encontraremos un modo de garantizar el suministro de alimentos» dijo Abrámchenko al canal RBK, citado por la agencia de noticias Sputnik.

En el plano diplomático, un eventual nuevo frente se abrió cuando el presidente de China, Xi Jinping, garantizó a su homólogo ruso Vladimir Putin que Moscú cuenta con el respaldo de Beijing en materia de «soberanía y seguridad».

Lo hizo durante una charla telefónica mantenida hoy, informaron medios estatales chinos.

«China desea seguir apoyando a Rusia en cuestiones (…) como son la soberanía y la seguridad y en otros temas que representen un interés fundamental y una preocupación mayor», dijo Xi, según la TV pública china, durante la conversación con Putin, la segunda desde que comenzó la invasión rusa.

China no ha condenado la invasión rusa al país vecino y ha sido acusado de suministrar un apoyo diplomático a Moscú, criticando las sanciones occidentales y el suministro de armas a Kiev, reseñó la agencia de noticias AFP.

Durante la charla, Xi mostró su satisfacción por el «buen momento de desarrollo» de las relaciones bilaterales desde comienzos de año en un contexto de «agitación y cambios mundiales».

También mostró su deseo de «intensificar la coordinación estratégica» y «fortalecer la comunicación» con Rusia, según las mismas fuentes.

El presidente de Francia, por su parte, instó a Moscú y Kiev a realizar negociaciones en cuanto se logre establecer una tregua.

«Llegará un día en que ayudaremos a Ucrania a resistir (…), cuando se establezca un alto el fuego, tendremos que comenzar a negociar. El presidente de Ucrania y los miembros del Gobierno tendrán que negociar con Rusia», dijo Macron -de visita en Rumania- en una rueda de prensa conjunta con su homólogo rumano, Klaus Johannis.

El líder francés destacó que en ese momento los europeos también se sentarán a la mesa de negociaciones, para actuar como garantes de la seguridad.

Macron llegó ayer a Rumania, entre otras cosas, para reunirse con los militares franceses que se encuentran en el país como parte de una misión de la OTAN.

Las fuerzas conjuntas del Ejército Ruso y las milicias locales de Donetsk y Lugansk intensificaron este jueves su ofensiva para conquistar los últimos bastiones del este, mientras Kiev solicita más armamento a los países de la OTAN para contrarrestar la ofensiva.

Rusia intensificó este jueves su ofensiva para conquistar una ciudad estratégica del este de Ucrania, región donde los separatistas prorrusos condenaron a muerte a dos británicos y un marroquí que luchaban en las filas ucranianas, en medio de los reclamos de Kiev por más armas para contrarrestar estos avances.

Severodonetsk y la vecina Lysychansk se convirtieron en el centro de la ofensiva de Moscú, en su tentativa de hacerse con toda la cuenca minera del Donbass.

Los británicos Aiden Aslin y Shaun Pinner y el marroquí Saadun Brahim fueron capturados precisamente por los separatistas que ya controlan esa región desde 2014.

Los tres fueron «acusados de haber participado en los combates como mercenarios», informó la agencia oficial rusa TASS, y condenados a muerte por la corte suprema de Donetsk, una república autoproclamada tras un referéndum en 2014 y reconocida por el Kremlin antes de lanzar la intervención en Ucrania.

El gobierno británico manifestó su «profunda preocupación» por esas sentencias y exigió que se dé a sus dos ciudadanos un tratamiento de «prisioneros de guerra», consignó la agencia de noticias AFP.

Durante el juicio, los tres extranjeros se declararon culpables de cometer «acciones destinadas a tomar el poder y derrocar el orden constitucional de la República Popular de Donetsk», aseguró la agencia de noticias Interfax.

Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero, miles de voluntarios extranjeros se alistaron para combatir junto a las tropas ucranianas contra Rusia.

Uno de ellos es un ciudadano brasileño que murió en el frente de lucha, confirmó este jueves el gobierno de ese país.

«El Ministerio de Relaciones Exteriores recibió, por medio de la Embajada de Brasil en Kiev, confirma el fallecimiento de nacional brasileño en territorio ucraniano debido al conflicto en ese país y mantiene contacto con los familiares para prestarles toda la asistencia posible, conforme los tratados internacionales vigentes y la legislación local», informó la Cancillería en un comunicado.

A pesar de que el Gobierno no informó de su identidad, la prensa local informa que el fallecido es André Luis Hack Bari, de 44 años, nacido en Porto Alegre y padre de siete hijos.

En este contexto, Ucrania volvió a pedir a las potencias occidentales más sistemas de cohetes de largo alcance, como los Himars que anunció Estados Unidos a inicios de junio, con un radio de tiro de unos 80 kilómetros.

Con esos dispositivos, las tropas ucranianas podrían retomar el control de Severodonetsk «en dos o tres días», aseguró Serguei Gaidai, gobernador de Lugansk, que junto a Donetsk componen la región del Donbass.

«Las armas y sanciones también son una vacuna frente a una enfermedad que ha traído Rusia», manifestó por su parte el presidente ucraniano, Volodomir Zelenski, en un mensaje en el que aseguró que el virus «se llama odio y es más mortífero que la Covid-19» y se refirió al conflicto como «Covid-22».

Los soldados ucranianos libran una de las batallas «más difíciles» de la guerra en Severodonetsk, gran parte de la cual está en manos de las fuerzas rusas, dijo el líder en su cuenta de Telegram.

«En muchos sentidos, el destino del Donbass se decide allí», agregó.

Unos 800 civiles están atrapados en la planta química Azot de la ciudad, donde se refugiaron, según el abogado de un magnate ucraniano, cuya empresa es propietaria de las instalaciones.

Las autoridades ucranianas no confirmaron hasta ahora esa información pero sí indicaron que las fuerzas rusas bombardearon Azot al menos dos veces en los últimos días.

A la otra orilla del río Donets, Lysychansk está completamente bajo control de Kiev, pero sufre bombardeos «caóticos», dijo Gaidai, que acusó a los rusos de disparar «deliberadamente» contra hospitales y centros de distribución de ayuda humanitaria.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) informó que ya son más de 4,8 millones los ucranianos que buscan refugio en países de Europa tras abandonar el país.

Los datos recabados por la ONU indican que hasta el 7 de junio casi 7,3 millones de personas habían cruzado la frontera de Ucrania desde el inicio de la guerra, y 2,3 millones regresado al país .

La guerra entre Rusia y Ucrania, dos grandes proveedores de materias primas y alimentos, tiene también un alcance global, con un efecto inmediato en la aceleración de la inflación en todos los continentes.

Además está cambiando la matriz energética de gran parte de Europa que busca desprenderse, aunque sea en parte, de la dependencia que tiene de Rusia.

La Unión Europea (UE) consensuó ya el veto al carbón ruso y, más recientemente y de forma parcial, al petróleo, pero la situación es más difícil con el gas.

En una exposicin sobre Pedro el Grande Putin compar las acciones del zar con la situacin actual Foto AFP

En una exposición sobre Pedro el Grande, Putin comparó las acciones del zar con la situación actual. Foto: AFP

El Kremlin, por su parte, le cortó el suministro gasífero a Polonia, Bulgaria, Finlandia, Países Bajos y Dinamarca por no acceder a pagar en rublos, y este jueves aclaró que no tiene previsto afectar la provisión de otro país.

En Moscú, el presidente ruso, Vladimir Putin, visitó una exposición sobre el 350 aniversario del nacimiento de Pedro el Grande y dejó entrever una comparación entre las acciones de ese zar que ocupó una parte de la actual Suecia, Finlandia, Estonia y Letonia.

Cuando Pedro el Grande fundó San Petersburgo y la convirtió en nueva capital rusa, «ningún país europeo reconocía este territorio como perteneciente a Rusia. Todo el mundo lo reconocía como parte de Suecia», afirmó Putin.

«Pero desde tiempos inmemoriales, los eslavos vivían allá, junto a pueblos finougrios», por cual el zar «retomaba y reforzaba» lo que era ruso, añadió.

«Aparentemente, también es nuestra responsabilidad retomar y fortalecer», subrayó, en una aparente alusión a la actual ofensiva en Ucrania.

Las fuerzas rusas ocupan actualmente «alrededor del 20%» del territorio ucraniano, es decir, unos 125.000 kilómetros cuadrados que incluyen la anexada península de Crimea y el territorio controlado por los separatistas prorrusos desde 2014, dijo hoy el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski.

«Hoy, alrededor del 20% de nuestro territorio está controlado por los ocupantes, es decir, cerca de 125.000 kilómetros cuadrados», dijo el mandatario en un discurso ante el Parlamento de Luxemburgo, y agregó que antes del inicio de la guerra, el 24 de febrero, las fuerzas rusas controlaban unos 43.000 kilómetros cuadrados en Ucrania.

Desde 2014, las fuerzas rusas ocupaban la península de Crimea y junto a los separatistas prorrusos del este del país, un tercio de la cuenca minera del Donbass.

La quinta parte del territorio ucraniano bajo dominio ruso es «mucho mayor» que la superficie de Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo juntos, dijo Zelenski, según consignó la agencia de noticias AFP.

Desde el inicio de la guerra, hace 99 días, los rusos se hicieron con el control de algunas regiones del sur de Ucrania y avanzaron lentamente en el Donbass, donde ocuparon Mariupol, en el extremo sureste, aunque se retiraron de la región de Kiev, donde sufrieron importantes pérdidas, y parcialmente de la región de Jarkov, al norte del Donbass.

Su objetivo es tomar las riendas de las dos regiones del Donbass: Donetsk y Lugansk, donde los combates no ceden en estos días.

Ayer, un negociador ruso mencionó la posibilidad de un referendo en los territorios ocupados por los rusos, con vistas a una anexión, y dijo que la consulta popular podría llevarse a cabo en julio.

 

El presidente ucraniano se quejó además de la tardanza de la UE en aprobar un nuevo paquete de sanciones a Rusia por su invasión, que incluiría un embargo al petróleo.

El presidente ucraniano Volodimir Zelenski acusó en las últimas horas a Rusia de estar cometiendo un «genocidio» en el Donbass, la región del este del país donde se concentran actualmente los combates, y se quejó de la tardanza de la Unión Europea (UE) para definir un nuevo paquete de sanciones contra el Kremlin.

«La actual ofensiva de los ocupantes en el Donbass podría dejar la región inhabitada», afirmó el mandatario en su discurso televisivo diario, acusando a Moscú de querer «reducir a cenizas» varias ciudades de la región donde vive una mayoría rusoparlante.

Rusia ejerce la «deportación» y «los asesinatos en masa de civiles» en el Donbass, insistió. «Todo esto (…) es una política evidente de genocidio», agregó en declaraciones reproducidas por la agencia de noticias AFP.

Zelenski se quejó además de la tardanza de la UE en aprobar un nuevo paquete de sanciones a Rusia por su invasión, que incluiría un embargo al petróleo, y se preguntó por qué se le permite a algunos socios bloquear el plan.

El presidente se refirió a «las semanas que lleva la UE intentando acordar un sexto paquete de sanciones contra Rusia» y recordó que Moscú «recibe casi mil millones de euros al día de los europeos por el suministro de energía», lo que le permite seguir financiando la guerra.

La Comisión Europea propuso un sexto paquete de sanciones a Rusia en represalia por la guerra en Ucrania.

El paquete que busca asfixiar a la economía rusa contempla un embargo total y gradual al petróleo ruso, pero la idea se estrelló contra la oposición húngara, por sostener que tal medida amenaza su seguridad energética.

El plan de la Comisión incluso incluía la posibilidad de conceder a Hungría un plazo adicional para adaptar su infraestructura de forma de poder prescindir del petróleo ruso, pero el Gobierno del presidente Viktor Orban no acepta las garantías ofrecidas.

Este desacuerdo abrió febriles negociaciones para convencer a Hungría a sumarse a la idea del embargo, algo que todavía no ocurrió.

«¿De dónde han sacado tanto poder los que bloquean el sexto paquete? ¿Por qué se les sigue permitiendo tener tanto poder, incluso en los procedimientos intraeuropeos?», se preguntó el presidente ucraniano sin mencionar a Hungría, tras agradecer a los «países amigos» que impulsan las nuevas sanciones.

Volodimir Zelenski aseguró que «muy pronto habrá dos Días de la Victoria en Ucrania», mientras que Vladimir Putin prometió hacer «todo lo posible para que el horror de una guerra global no se repita».

Con acusaciones cruzadas de nazismo, las conmemoraciones en Ucrania y Rusia del 77º aniversario del triunfo sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial sirvieron como plataforma para encendidos discursos de sus líderes políticos, los presidentes Volodimir Zelenski y Vladimir Putin, en el marco de la invasión que Moscú inició el 24 de febrero pasado.

La victoria sobre la Alemania nazi, el 8 de mayo de 1945, cuando ambas naciones enfrentadas estaban dentro de la Unión Soviética, se celebra el 9 en Moscú porque la capitulación del nazismo se dio a las 23 del 8 en Kiev y a la 1 del 9, en Moscú.

En esta fecha central en el calendario de ambas naciones, Zelenski aseguró que «muy pronto habrá dos Días de la Victoria en Ucrania», uno sobre el nazismo y otro para recordar el triunfo que espera lograr en el actual conflicto con Moscú.

Solo «un loco» puede querer repetir lo que ocurrió en la Segunda Guerra Mundial y cualquiera que repita crímenes como los ocurridos entonces está imitando la filosofía nazi, denunció Zelenski en el discurso publicado en su página web, en clara alusión al presidente ruso, Vladimir Putin.

Coincidiendo con este aniversario, en Ucrania «luchamos por una nueva victoria» y, aunque reconoció que el camino está siendo difícil, se mostró convencido de que el triunfo llegará.

«Ganamos entonces y ganaremos ahora», dijo el mandatario.

El líder ucraniano dijo que el presidente ruso está «siguiendo la filosofía de los nazis y replicando todo lo que hicieron» y señaló que «está condenado porque fue maldecido por millones de ancestros cuando comenzó a imitar al asesino».

La fecha más sagrada

En Moscú en tanto, en «la fecha más sagrada para los rusos», como la bautizó el Kremlin, Putin aseguró que su país lanzó un ataque «preventivo» en Ucrania en defensa de la «patria» ante la amenaza de la OTAN y Occidente, y aseguró que fue «una medida necesaria» y la «única posible» en esta situación, que calificó de «inaceptable».

El mandatario ruso aseguró que el conflicto tiene por objetivo «desnazificar» Ucrania.

Putin hizo un llamado a hacer todos los esfuerzos necesarios para evitar una conflagración de carácter global.

«Hemos visto cómo se despliegan infraestructuras militares, cómo estaban suministrando armamento de la OTAN», dijo durante su discurso en la Plaza Roja con ocasión del 77 aniversario del Día de la Victoria soviética sobre la Alemania nazi.

«El peligro iba creciendo cada día. Rusia realizó una respuesta preventiva, fue una medida necesaria y la única posible en esta situación. Fue una decisión de un país soberano, fuerte e independiente», señaló, citado por el portal alemán de noticias Deutsche Welle.

«El peligro iba creciendo cada día. Rusia realizó una respuesta preventiva, fue una medida necesaria y la única posible en esta situación. Fue una decisión de un país soberano, fuerte e independiente»
Vladimir Putin

Putin recurrió a unas declaraciones que hizo Zelenski en la Conferencia de Seguridad de Múnich -pocos días antes de comenzar los ataques, el 24 de febrero- en las que señaló que, si no se garantizaba la seguridad del país, el país «tendrá todo el derecho a creer que el Memorando de Budapest no funciona y todo su paquete de decisiones de 1994 está en duda», en referencia al acuerdo postsoviético por el que se deshizo de las armas nucleares a cambio de que Rusia garantizase su soberanía territorial.

El dirigente sostuvo que Rusia prometió hacer «todo lo posible para que el horror de una guerra global no se repita» y, con ese argumento, dijo que, «pese a todas las divergencias en las relaciones internacionales, Rusia siempre abogó por un sistema de seguridad global e indivisible, uno que es vital para toda la comunidad mundial».

El discurso del ruso no dio pistas sobre sus futuros planes -tras dos meses y medio de combates- y pareció más una argumentación frente a su población de la ofensiva que -de acuerdo con medios occidentales- pierde apoyo incluso intramuros.

Más ataques

En el plano militar, en tanto, el ejército ruso reanudó este lunes los ataques contra la planta metalúrgica de Azovstal, en cuyo interior se encuentra un número indeterminado de militares ucranianos que se niegan a entregarse en lo que es el último reducto de defensa de la ciudad sureña con salida al mar de Azov.

Petro Andriushchenko, asesor de la alcaldía de Mariupol, anunció en un mensaje difundido a través de Telegram que, «como se esperaba, tras el paso del convoy de la ONU (evacuando a los civiles), las fuerzas de ocupación han comenzado a golpear Azovstal».

«Han intentado especialmente atravesar un puente, el mismo que fue utilizado para la evacuación de civiles», aseveró, y aclaró que el Ejército ruso no ha tenido éxito por el momento.

El asalto a la planta de acero comenzó el pasado 3 de mayo y, desde entonces, las fuerzas rusas han tratado de irrumpir en su interior desde varias zonas.

Zelenski, reconoció la imposibilidad de liberar la ciudad de Mariupol, prácticamente bajo control de las fuerzas rusas, a través de medios militares.

El país «carece del armamento pesado necesario para liberar Mariupol» en una operación militar, dijo el mandatario que solicita más armas y apoyo de Europa.

También hubo choques en la ciudad de Jerson, donde las fuerzas ucranianas dispararon varios misiles hacia esta región bajo control ruso.

En la ciudad se escucharon varias explosiones, reportó un corresponsal de la agencia de noticias Sputnik.

Poco después, una fuente castrense confirmó a esa agencia que las defensas antiaéreas abatieron en la zona de Chernobaevka cinco cohetes, presuntamente lanzados hacia el norte de Jerson.

Las tropas rusas extendieron su control a la totalidad de la provincia de Jerson, así como a la costa del mar de Azov, en la provincia ucraniana de Zaporiyia, en el transcurso de la invasión militar.

En esos territorios se establecieron administraciones militares y civiles que procedieron a la difusión de programas de radio y televisión rusos, y al restablecimiento de los vínculos comerciales con Crimea, que se reincorporó a Rusia en marzo de 2014.

El embajador ruso ante el Vaticano se refirió así luego de que se conociera que el pontífice busca viajar a Moscú para pedirle al presidente Vladimir Putin una salida al conflicto, pero aún no tuvo respuestas del mandatario.

Rusia considera que el papa Francisco es un «interlocutor deseado» para dialogar sobre la guerra en Ucrania, dijo el embajador ruso ante el Vaticano luego de que se conociera que el pontífice busca viajar a Moscú para pedirle al presidente Vladimir Putin una salida al conflicto, pero aún no tuvo respuestas del mandatario.

«En cualquier situación internacional, el diálogo con el Papa es importante para Moscú», reconoció el embajador ruso Aleksandr Avdeev, según informó este miércoles el diario italiano Corriere.

Francisco reveló este martes en una entrevista con ese mismo matutino que desde mediados de marzo busca ir a la capital rusa a reunirse con Putin pero por el momento no ha tenido respuestas.

En ese marco, el embajador al que el Papa fue a visitar el día del inicio de la guerra el 24 de febrero pasado, dijo que «el pontífice es siempre un interlocutor deseado, bienvenido», aunque sin dar una respuesta afirmativa o negativa a su ofrecimiento.

En una entrevista con Corriere publicada el martes, el Papa sostuvo que con su visita a la sede diplomática horas después de iniciada la invasión rusa, a fines de febrero, quiso «hacer un gesto claro que todo el mundo pudiera ver».

«Por eso me dirigí al embajador ruso. Les pedí que me explicaran, y les dije ‘por favor, basta», explicó Jorge Bergoglio, antes de aclarar de todos modos que no habla con Putin desde diciembre pasado, cuando se intercambiaron saludos de fin de año.

Con un tono similar de apertura a un rol papal para buscar una salida a la guerra, el embajador ucraniano ante el Vaticano, Andrii Yurash, consideró que las palabras de Jorge Bergoglio de la búsqueda de una salida política son «un mensaje significativo»:

«Es un pecado que Putin esté sordo ante el noble pedido del Papa», lamentó Yurash en declaraciones que recoge este miércoles también Corriere.

Rusia confirmó un ataque a Kiev con armas de «alta precisión» en plena visita del secretario general de la ONU, António Guterres, que destruyó las instalaciones de una fábrica de misiles guiados aire-aire, antitanque y dispositivos para aeronaves, mientras una emisora de radio financiada por Estados Unidos anunció que en el episodio murió una de sus periodistas.

«Las fuerzas rusas destruyeron con armas de alta precisión de largo alcance los talleres de la empresa espacial Artem en la capital ucraniana», indicó hoy el Ministerio ruso de Defensa.

Una productora ucraniana de Radio Free Europe/Radio Liberty murió en el bombardeo, informó el medio de comunicación en un comunicado difundido este viernes.

«La periodista y productora Vera Gyrych murió tras el ataque de un misil sobre el edificio en el que vivía. El bombardeo fue el 28 de abril», indicó la filial ucraniana de la organización en un comunicado.

Gyrych comenzó a trabajar en la oficina de Kiev de Radio Liberty a principios de 2018 después de haber desarrollado su carrera en medios ucranianos.

Según el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) al menos siete reporteros han muerto en Ucrania desde que Rusia lanzó una invasión el 24 de febrero.

Radio Free Europe/Radio Liberty es una organización de radiodifusión financiada por el gobierno de Estados Unidos que transmite noticias, información y análisis a países de Europa del Este, Asia Central y Medio Oriente.

El ataque de ayer es el primero que se lleva a cabo desde mediados de abril en Kiev y se produjo mientras el jefe de la ONU visitaba Bucha y otras ciudades ucranianas en la periferia de la capital, consignó la agencia de noticias AFP.

El portavoz del Ministerio de Defensa ruso, general Igor Konashenkov, dijo que las plantas industriales de Artem «fueron destruidas con armas de gran precisión», como misiles de largo alcance aire-tierra de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia, recogió la agencia de noticias rusa Sputnik.

Konashenkov mencionó además ataques con misiles navales Kalibr a las subestaciones eléctricas de los centros ferroviarios de Fastov, Krasnoselka y Polonnoye, y otros, con misiles aire-tierra, a una decena de puntos de concentración de tropas y material bélico y a un depósito de municiones cerca de Ilichevka.

La toma de Mariupol es crucial para la ofensiva que Rusia lanzó esta semana para conquistar toda la región del este del país, conocida como Donbass, que es el corazón industrial ucraniano.

Fuerzas rusas redoblaron este miércoles su ofensiva en el este de Ucrania con cientos de ataques más, incluyendo contra los últimos combatientes que defienden Mariupol, en medio de renovados esfuerzos para evacuar a civiles de esa ciudad devastada por la guerra.

La toma de Mariupol es crucial para la ofensiva que Rusia lanzó esta semana, en el marco de su invasión a Ucrania, para conquistar toda la región del este del país donde se encuentra, conocida como Donbass, que es el corazón industrial ucraniano.

La ofensiva abre la segunda etapa de la guerra iniciada hace casi dos meses, y llega semanas después de que Rusia dijera que había completado la primera y retirara sus tropas de la norteña región de Kiev para abocarlas a la «liberación» del Donbass.

El Ministerio de Defensa ruso dijo este miércoles que sus fuerzas lanzaron intensos ataques en distintas partes de Ucrania, incluyendo el Donbass, en las últimas 24 horas, alcanzando 1.053 objetivos con artillería y 73 con bombardeos aéreos.

El vocero del Ministerio, Igor Konashenkov, agregó que también hubo ataques con misiles contra concentraciones de tropas y vehículos militares ucranianos en la sureña región de Jerson, que Rusia controla desde las primeras semanas de la invasión.

La ofensiva en el Donbass -que limita con Rusia- abarca un frente de 480 kilómetros que va desde el noreste al suroeste ucraniano, y la conquista de la región dejaría a Ucrania partida en dos y con muy escasas o casi ninguna posibilidad de revertirla, según analistas.

Se estima que miles de personas, civiles y militares, han muerto en el conflicto.

Este miércoles, el organismo de la ONU para los refugiados informó que la cifra de personas que huyeron de Ucrania por la guerra superó los 5 millones, 1 millón más que los que había previsto al inicio de la invasión.

Rusia afirmó haber matado anoche a unos 40 soldados ucranianos y atacado más de 1.000 objetivos de la infraestructura militar de Ucrania durante una serie de bombardeos con «misiles de alta precisión» y artillería.

El Ministerio de Defensa señaló en un mensaje en su cuenta en Telegram que los ataques tuvieron lugar en provincias del este y sur de Ucrania, en coincidencia con una nueva ofensiva rusa en la región oriental ucraniana conocida como Donbass.

Asimismo, indicó que durante la noche fueron alcanzadas 73 instalaciones militares, incluidos cuatro puestos de mando, con ataques aéreos, y otros 1.053 objetivos con ataques de artillería, informó la agencia de noticias Europa Press.

Agregó que fueron destruidos cuatro almacenes de municiones, seis carros de combate, nueve vehículos blindados y una batería antiaérea.

Por último, reportó que «desde el inicio de la operación militar especial, han sido destruidos 140 aviones, 496 drones, 253 sistemas de misiles antiaéreos, 2.388 carros de combate y otros vehículos blindados, 256 lanzacohetes, 1.029 morteros y piezas de artillería, así como 2.232 unidades de vehículos militares especiales» ucranianos.