El jefe de Gabinete cuestionó la resistencia provincial a la reforma política de la Casa Rosada y alertó sobre las consecuencias productivas, fiscales y de seguridad que implicaría un retorno de la oposición al poder.
En medio de las complejas negociaciones para destrabar el proyecto de reforma política impulsado por la Casa Rosada, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, envió una fuerte advertencia a los mandatarios provinciales. En el marco de la discusión estancada por la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), el funcionario nacional sostuvo que las provincias deberían evaluar los riesgos institucionales y económicos que conllevaría un eventual triunfo del kirchnerismo en las próximas elecciones.
La iniciativa impulsada por la gestión del presidente Javier Milei lleva meses sin lograr consensos definitivos en el Congreso. La resistencia abarca no solo a bloques de la oposición firme, sino también a sectores de la Unión Cívica Radical (UCR), integrantes del PRO y gobernadores aliados que habitualmente acompañan las medidas del Poder Ejecutivo.
Un escenario hipotético para las economías regionales
En el marco de esta negociación, Santilli planteó un contundente llamado de atención dirigido a las diferentes economías e industrias regionales:
“Yo creo que los que tendrían que estar preocupados son gobernadores. Imaginemos que gana Kicillof. Empiezan los cortes en la 9 de Julio, los piquetes, le saca la coparticipación a la Ciudad. Imaginate en el Sur: otra vez avanzan las tomas de tierras, se ocupan campos y cortan rutas. Imaginate lo que viene diciendo el kirchnerismo, que va a revisar en el RIGI. ¿Qué va a pasar con Neuquén y Río Negro?”, argumentó el jefe de Ministros.
El funcionario hizo hincapié en el impacto directo que una marcha atrás en las políticas de desregulación e incentivo a las inversiones tendría sobre las provincias patagónicas, particularmente en la cuenca energética y minera.
Alertas para la Región Central y la seguridad interior
En la misma línea, Santilli extendió su análisis hacia las provincias del centro del país y la problemática del crimen organizado, cuestionando la falta de respaldo parlamentario para avanzar en las reformas de fondo:
“¿Qué va a pensar Córdoba si le vuelven con la 125? ¿Qué va a pensar el gobernador de Santa Fe que lo dejan solo de nuevo con la discusión del narcotráfico?”, enfatizó el jefe de Gabinete.
Con estas declaraciones, el Gobierno busca presionar políticamente a las provincias para lograr el dictamen y posterior tratamiento del proyecto que busca derrogar las PASO, una herramienta que desde Balcarce 50 consideran costosa e innecesaria para el sistema electoral actual.
Las conversaciones entre el Gabinete nacional y los bloques provinciales continuarán en los próximos días, en un intento por destrabar una de las leyes centrales de la agenda legislativa oficial.
