Una escalada diplomática de proporciones históricas amenaza con romper definitivamente las relaciones bilaterales entre la Argentina y el Reino Unido.
El drástico giro geopolítico impulsado por el presidente Javier Milei para frenar la explotación petrolera en las Islas Malvinas por parte de un consorcio británico-israelí desató una feroz reacción en Londres. Tras la inédita denuncia del gobierno argentino ante el Tribunal del Mar de Hamburgo contra el multimillonario proyecto Sea Lion, las autoridades británicas tildaron al país de “socio no confiable”, citaron de urgencia a la embajadora argentina Mariana Plaza y acusaron al mandatario libertario de utilizar la causa Malvinas como un instrumento político con fines electorales.
Cruce de acusaciones, proyecto de sanciones y el choque con la Cancillería
La crisis escaló a niveles inéditos luego de que la cancillería británica calificara la postura argentina como «coacción económica» contra los habitantes de las islas. Frente a esto, la administración de Milei envió al Congreso un proyecto de ley que prevé severas sanciones para las empresas británicas y sus logísticas colaboradoras. Asimismo, la tensión se trasladó al plano internacional cuando el embajador británico David Cairns abandonó abruptamente la cena anual del CARI tras escuchar al canciller Pablo Quirno denunciar la «ocupación» del Reino Unido. Según información, desde la Cancillería argentina rechazaron los ataques británicos argumentando que Londres intenta presentar al país como el «malo de la película».
La tirantez también incluye fuertes controversias internas y declaraciones cruzadas. La oposición, encabezada por el excanciller Santiago Cafiero, tildó de «sobreactuada» la postura oficial y recordó la admiración inicial de Milei hacia Margaret Thatcher. A esto se sumó el malestar británico por las publicaciones del asesor Santiago Caputo replicadas por el propio Presidente, quien afirmó que la recuperación de Malvinas es urgente ante una supuesta «colonización islámica» en Gran Bretaña.
Desafíos logísticos en el mar y el futuro del comercio bilateral
A pesar de que ambas diplomacias intentan descartar un enfrentamiento militar o una ruptura formal de embajadores similar a la ocurrida recientemente con Brasil, el escenario internacional se encamina a semanas decisivas. El próximo gran catalizador de fricción será el inicio del comercio marítimo entre el puerto chileno de Punta Arenas y las islas mediante el buque Danstar, frente al cual el canciller Quirno ya aclaró que la Argentina actuará estrictamente por vías diplomáticas sin intenciones de abordaje.
En el plano económico, analistas internacionales como Marcelo Elizondo estiman que las sanciones afectarán de manera directa a los proveedores de Sea Lion, aunque descartan un impacto catastrófico en el comercio general, dado que muchas firmas británicas prefieren las oportunidades de inversión en Vaca Muerta. Sin ir más lejos, la Secretaría de Minería continuará su agenda comercial con un seminario en Londres junto a las provincias de Jujuy y Mendoza, en un intento de encapsular la crisis económica mientras la batalla diplomática por la soberanía alcanza su punto más álgido.
