Rubén Oliva, titular de la Federación de Bomberos de Chubut, brindó un panorama crítico sobre el avance de los incendios en la cordillera, el despliegue de personal y la necesidad urgente de equipamiento
El presidente de la Federación de Bomberos Voluntarios de Chubut, Rubén Oliva, dialogó con Activemos, por FM del Viento, y describió un escenario complejo y cambiante en la lucha contra los incendios forestales que afectan a la región cordillerana. Según indicó, actualmente hay alrededor de 250 bomberos trabajando de manera directa e indirecta en el combate del fuego, en un operativo que involucra personal de distintos puntos de la provincia y del país.
“Entre los que están trabajando en línea, los que estuvieron de guardia durante la noche y los que están descansando o revisando equipos, son aproximadamente 250 bomberos los afectados al incendio”, explicó Oliva. El despliegue incluye bomberos voluntarios de la cordillera chubutense en casi su totalidad, además de dotaciones provenientes de localidades como Comodoro Rivadavia, Sarmiento, Río Mayo y Tecka. A su vez, otras jurisdicciones del país, como Córdoba y San Juan, y brigadistas chilenos, también se sumaron a las tareas.
Un incendio dinámico y de gran magnitud
Oliva advirtió que el incendio presenta un comportamiento muy dinámico, condicionado por factores climáticos adversos. En los últimos días se registraron precipitaciones desiguales, que en algunos sectores apenas alcanzaron entre 1 y 8 milímetros, mientras que en zonas clave, como el área de la Laguna Villarino y la cabeza del incendio, prácticamente no llovió.
“La cabeza del incendio llegó a tener una extensión aproximada de cuatro kilómetros”, detalló, y señaló que la magnitud del fuego se explica por una sequía prolongada, con escasas lluvias y nevadas durante el invierno, sumada a fuertes vientos. “Tuvimos ráfagas que superaron los 90 kilómetros por hora, lo que reavivó permanentemente el fuego y complicó el trabajo de los medios aéreos”, sostuvo.
El aporte nacional y la realidad del financiamiento
En relación con el anuncio de un aporte del Gobierno Nacional, Oliva aclaró que no se trata de una ayuda extraordinaria, sino del cumplimiento de una ley vigente desde hace casi 30 años. “Es la Ley 25.054, que establece un aporte del 5 por mil proveniente de los seguros. Es un dinero que la Nación administra y distribuye a las asociaciones de bomberos voluntarios de todo el país”, explicó.
El titular de la Federación remarcó que durante 2025 no se realizó uno de los pagos previstos, lo que generó serias dificultades para reequipar a los cuarteles. “Venimos de grandes incendios donde se perdió mucho material. Cuando ese dinero llega, se va muy rápido porque las necesidades son enormes”, afirmó.
En ese sentido, detalló los altos costos del equipamiento: desde mangas y motobombas hasta neumáticos, baterías, equipos autónomos y vehículos. “Una camioneta 4×4 puede costar alrededor de 60 millones de pesos. Con dos o tres compras grandes, los fondos se consumen rápidamente”, indicó.
Bomberos en alerta permanente
Finalmente, Oliva destacó que, más allá de quienes están en la línea de fuego, hay numerosos cuarteles en estado de alerta, preparados para salir ante cualquier convocatoria. “El nivel de estrés es el mismo para los que están combatiendo el incendio que para los que se quedan en los cuarteles, y también para sus familias”, subrayó.




