Alerta en la Cordillera: el fuego acecha a Cholila y Esquel.
La situación en el noroeste de Chubut ha alcanzado un punto de extrema tensión. Tras semanas de combate incesante, el avance de las llamas mantiene en vilo a los pobladores de Cholila y del Parque Nacional Los Alerces. Aunque una llovizna leve trajo un respiro momentáneo durante la madrugada, el alivio se disipó rápidamente con el aumento de la temperatura y la aparición de ráfagas de viento.
La sequía extrema ha convertido a la vegetación en un combustible altamente inflamable, transformando cada jornada en una lucha desesperada por proteger las viviendas y los bosques nativos que definen la identidad de la región.
Desesperación de los pobladores ante la falta de recursos
La comunidad rural de El Blanco y Villa Lago Rivadavia describe un escenario desolador donde los recursos hídricos comienzan a escasear. Según Río Negro, persona afectada por la crisis ígnea que ya destruyó tres viviendas y varios galpones, los pozos de agua se están secando y la infraestructura eléctrica sufre constantes cortes.
La desesperación aumenta ante el pronóstico de vientos intensos, mientras los vecinos se organizan para mojar sus terrenos y proteger a los adultos mayores. En este contexto, el Centro Educativo Agrotécnico de Cholila suspendió sus clases para evitar riesgos y se transformó en un centro logístico receptor de donaciones de motobombas y mangas.
El avance del incendio y la defensa de Esquel
Laura Migrantes, coordinadora del Comité de Emergencia, advirtió que las precipitaciones fueron insuficientes para modificar el comportamiento del fuego. Actualmente, alrededor de 600 brigadistas trabajan en condiciones de agotamiento extremo para contener tres frentes críticos: Valle El Blanco, Los Murmullos y Laguna Villarino.
Una de las mayores preocupaciones es el flanco que avanza hacia Esquel; para ello, se ha reforzado una línea de defensa táctica, dado que el frente ígneo se sitúa a unos 24 kilómetros del ejido urbano. La estrategia actual combina el uso de maquinaria pesada para ensanchar cortafuegos y el apoyo de medios aéreos durante las ventanas de buen clima.
Un panorama crítico por la unión de dos frentes
La emergencia se agrava por la proximidad de dos grandes incendios: el originado por un rayo en Los Alerces y el iniciado de forma intencional en Puerto Patriada. Solo 15 kilómetros separan a ambos frentes, lo que amenaza con crear una zona de quema masiva e incontrolable si las condiciones meteorológicas no ceden.
Los voluntarios y brigadistas, que duermen en casas de vecinos y dependen de la comida que la comunidad les provee, reclaman con urgencia la declaración de emergencia nacional para garantizar el flujo de recursos técnicos y humanos necesarios para frenar una catástrofe que ya es económica y emocional para toda la Comarca Andina.




