En un intento por descomprimir la tensión, los cancilleres de México y Estados Unidos mantuvieron este viernes una llamada telefónica de alto nivel.
Según Deutsche Welle (DW), el canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, dialogaron para «estrechar la colaboración bilateral», en medio de la creciente fricción por el suministro de petróleo mexicano a Cuba.
El diálogo se produjo apenas un día después de que el presidente Donald Trump firmara una orden ejecutiva que habilita a Washington a imponer aranceles a países que vendan crudo a la isla caribeña. México, que se convirtió a fines de 2025 en el principal proveedor de petróleo a Cuba tras el colapso de los envíos venezolanos, es el principal objetivo de esta medida.
Un llamado enfocado en la «colaboración», pero con un telón de fondo complejo
Ambas cancillerías emitieron comunicados cautelosos tras la conversación. La Secretaría de Relaciones Exteriores de México destacó que ambos funcionarios coincidieron en «impulsar la cooperación» entre sus dependencias y reiteraron su voluntad de trabajar en «agendas de interés común».
Por su parte, el Departamento de Estado estadounidense, a través de su portavoz adjunto Tommy Pigott, indicó que Rubio y De la Fuente conversaron sobre «el avance de las prioridades compartidas y la seguridad regional», sin ahondar en detalles específicos. Esta diplomacia genérica busca mantener abiertos los canales de comunicación sin abordar frontalmente el punto de conflicto en una primera instancia pública.
La orden de Trump: un mecanismo que apunta directamente a México
El contexto inmediato que precipitó la llamada fue la firma de una orden ejecutiva por parte del presidente Trump el jueves. El decreto establece un mecanismo de dos pasos: primero, el Departamento de Comercio de EE.UU. debe determinar si un país suministra petróleo a Cuba; luego, el Departamento de Estado recomienda si se aplica un arancel adicional y en qué magnitud.
Este instrumento, claramente diseñado para presionar a Cuba y a sus aliados, tiene a México en la mira directa. Con Venezuela fuera de juego, la empresa estatal mexicana PEMEX ha cubierto gran parte de las necesidades energéticas de la isla, una relación comercial que Washington ahora busca penalizar con fuertes tarifas.
La preocupación humanitaria de México y la línea de Sheinbaum
Horas antes de la llamada entre cancilleres, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ya había marcado posición con firmeza. Advirtió que la medida de Trump podría «desencadenar una crisis humanitaria de gran alcance» en Cuba, afectando hospitales, alimentación y servicios básicos.
Sheinbaum afirmó que su gobierno buscará «distintas alternativas» para apoyar al pueblo cubano y reveló que instruyó a su cancillería a contactar a Washington para «plantear el riesgo humanitario». Esta postura reafirma la «solidaridad histórica» de México con Cuba, un principio de política exterior que la mandataria parece dispuesta a sostener, incluso bajo presión.
Un canal abierto tras una conversación «cordial» entre presidentes
El intercambio entre cancilleres no es el primer contacto de alto nivel esta semana. El pasado miércoles, Sheinbaum y Trump hablaron por teléfono en una conversación de casi 40 minutos, descrita por fuentes de ambos lados como «cordial y productiva».
Esto sugiere que, pese a las diferencias en temas como Cuba, existe una voluntad de mantener el diálogo fluido a nivel presidencial, especialmente en un año donde otros asuntos bilaterales críticos —como migración, seguridad y comercio— requieren coordinación constante. La llamada entre De la Fuente y Rubio opera en este mismo espíritu: contener el daño en un tema conflictivopara evitar que contagie a toda la compleja y vital relación bilateral.
Un desafío diplomático que apenas comienza
Si bien el tono de las comunicaciones oficiales fue conciliador, el desafío de fondo persiste. México enfrenta una disyuntiva: ceder a la presión de Washington y reducir o cortar los envíos a Cuba, o mantener su política de solidaridad y enfrentar potenciales aranceles punitivos que podrían afectar otros sectores de su economía.
El verdadero contenido de la negociación seguramente ocurre tras bambalinas. La próxima semana será clave para ver si este diálogo de «colaboración» logra encontrar una fórmula que satisfaga la postura ideológica de Trump sobre Cuba y, al mismo tiempo, preserve los principios de política exterior y los intereses económicos de México. La tensión está lejos de haberse disipado.




