Luego del incendio rural registrado entre el sábado 24 y el domingo 25 de enero, a unos cinco kilómetros al sur de Puerto Madryn sobre la Ruta Provincial N.º 1, los Bomberos Voluntarios de la ciudad llevaron adelante un operativo fundamental para consolidar la emergencia: la detección y enfriamiento de puntos calientes.
Esta tarea técnica se realiza una vez contenidas las llamas visibles y resulta clave para evitar posibles reactivaciones del fuego. El sábado trabajó en el lugar el personal asignado al ataque directo del incendio, en simultáneo con la labor de las autobombas, maquinaria vial y camiones cisterna.
Durante la jornada del domingo intervinieron dos dotaciones, una por la mañana y otra por la tarde, totalizando la participación de más de 20 bomberos y bomberas, junto a cinco móviles de la institución. Las tareas se desarrollaron de manera manual y a pie, ya que las características del terreno dificultan, en algunos sectores, el ingreso de unidades al interior del campo.
Este tipo de trabajo resulta especialmente necesario en la estepa patagónica, donde la vegetación es mayormente leñosa y el fuego suele propagarse por debajo de la superficie, manteniendo raíces encendidas que pueden reactivarse horas o incluso días después si no se enfrían de forma puntual y constante.





