La capital del Líbano atraviesa sus horas más críticas desde el inicio de las hostilidades
Durante la madrugada de este sábado, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ejecutaron una serie de ataques aéreos masivos sobre los suburbios del sur de Beirut, golpeando lo que denominaron puntos neurálgicos de la organización Hizbulá. La ofensiva, que ya cumple tres semanas, ha transformado el paisaje urbano en una zona de guerra, elevando la cifra de víctimas fatales a niveles alarmantes y forzando desplazamientos masivos de civiles bajo fuego.
Evacuaciones de urgencia y ataques a infraestructura militar
Horas antes de que las detonaciones sacudieran el sur de la capital, el mando militar israelí emitió alertas rojas para al menos siete barrios densamente poblados. A través de canales digitales y redes sociales, el portavoz oficial Avichay Adraee instó a los residentes a abandonar sus hogares de inmediato, advirtiendo que la proximidad a instalaciones vinculadas al grupo chií representaba un riesgo mortal.
Esta táctica de aviso previo, que Israel defiende como una medida para minimizar bajas civiles, se choca con la realidad de una ciudad colapsada donde miles de familias no tienen refugios seguros. Los bombardeos de hoy estuvieron dirigidos, según el reporte oficial, a centros de logística y almacenamiento de armamento, aunque el impacto en áreas residenciales periurbanas sigue siendo el foco de la preocupación internacional.
Un saldo trágico que supera el millar de fallecidos
El Ministerio de Salud Pública del Líbano, a través de su Centro de Operaciones de Emergencia, confirmó que la escalada bélica ya se cobró la vida de al menos 1.021 personas en territorio libanés. La cifra crece diariamente mientras los equipos de rescate intentan trabajar entre los escombros de los edificios colapsados en Beirut y en las regiones del sur y el este del país.
A la par de la lluvia de misiles, Israel ha consolidado esta semana su operación terrestre en la frontera sur, profundizando una ofensiva que combina la superioridad aérea con incursiones de infantería. Este doble frente busca desarticular la capacidad operativa de Hizbulá, pero ha sumido a la región en una volatilidad geopolítica sin precedentes, donde el riesgo de una guerra regional total parece estar más cerca que nunca.




