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El primer ministro de Israel, Naftali Bennett, dijo hoy que una «tormenta» de decenas de miles de contagios diarios de la variante Ómicron del coronavirus «está llegando en estos días» al país, a pesar de haber aplicado más de 4,2 millones de vacunas de refuerzo.

«La tormenta está llegando a nosotros en estos días», alertó Bennett al comienzo de la reunión semanal del gabinete en Jerusalén.

En las últimas dos semanas, los casos diarios en Israel aumentaron de 700 a los más de 4.000 reportados hoy por el Ministerio de Salud.

«Estos son números que el mundo no ha conocido y que nosotros tampoco hemos conocido», alertó Bennett.

Se prevé que entre un tercio y un cuarto de los israelíes contraigan Covid-19 en las próximas tres semanas, según un informe elaborado por un experto que asesora al Gobierno y que fue entregado hoy al gabinete.

El experto, el profesor Eran Segal del Instituto Weizmann estimó que entre 2 y 4 millones de la población de Israel de unos 9,5 millones contraerán la variante Ómicron, y advirtió que la mayoría no se enterará dada la escasez de pruebas que afecta a Israel.

«A partir de un cierto punto -20.000 o 30.000 infecciones por día- ignoraremos las cifras porque no tenemos suficientes test. Todo el sistema de test está colapsando», dijo Segal a la Radio Militar.

Como está sucediendo en el mundo, las restricciones aplicadas hasta ahora no servirán contra Ómicron, y el pico de contagios «sólo se detendrá cuando casi todos los que podían infectarse se hayan infectado», dijo Segal al portal de noticias Ynet.

Más temprano, el director general del Ministerio de Salud, Nachman Ash, indicó que la inmunidad colectiva de la muy contagiosa variante Ómicron era el resultado más probable de la ola actual.

Bennett dijo que el Gobierno está tratando de encontrar soluciones en medio de enormes filas en los lugares de testeos.

Asimismo, señaló que el objetivo del Gobierno es «permitir que la economía funcione tanto como sea posible, mientras protege a los más vulnerables».

Hoy, las instalaciones de prueba en todo el país se inundaron con miles de israelíes.

En su informe, Segal dijo que la cantidad de casos graves simultáneos de coronavirus no superarán el récord actual de aproximadamente 1200.

Mientras tanto, expertos israelíes presentaron varios escenarios al Ministerio de Salud y a autoridades hospitalarias, el más extremo de los cuales predice que el 99% de la población de Israel se infectará con Ómicron.

Incluso en tal escenario, no se prevé que el número de casos graves aumente de manera similar.

En una predicción optimista, habría entre 1.250 y 1.750 pacientes graves, solo ligeramente por encima del récord actual, y un escenario más pesimista vería entre 2.000 y 2.750 casos de este tipo, lo que ejercería una enorme presión sobre el sistema de salud.

Los hospitales alertaron que, si bien en oleadas anteriores el sistema logró lidiar con 1.200 casos graves simultáneos, esta vez el personal ya está sobrecargado debido a un brote de gripe existente y un número creciente de miembros del personal en cuarentena.

Ayer hubo 4.197 casos, dijo el Ministerio de Salud.

Israel acumula cerca de 1,4 millones de casos y 8.244 muertes por coronavirus.

La explosión de violencia actual entre palestinos y el Estado de Israel todavía no dejó tantas víctimas como el conflicto devastador en Gaza en 2014, pero en muchos sentidos es un episodio más sombrío y premonitorio. El enfrentamiento no se limita a bombardeos aéreos y al lanzamiento de cohetes sobre Gaza y el sur de Israel, sino que se ha extendido a las calles de ciudades israelíes, a barrios de Jerusalén y a lo largo de la Ribera Occidental.

La situación se alimenta siniestramente de una polarización cada vez más profunda, en la que las voces de los militantes de ambos lados son las que se escuchan más fuerte, y las de aquellos que piden la coexistencia apenas son un susurro.

Crece el conflicto palestino-israelí 

El 13 de septiembre de 1993, en el jardín de la Casa Blanca, el entonces primer ministro de Israel, Yitzhak Rabin, se paró junto al líder de la Organización para la Liberación de Palestina, Yasser Arafat, y declaró: «Nosotros, que hemos luchado contra ustedes, los palestinos, les decimos hoy en voz alta y clara, basta de sangre y lágrimas, basta».

El entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, observa cómo el primer ministro de Israel, Isaac Rabin, a la izquierda, y el líder de la OLP, Yasser Arafat, se dan la mano el 13 de septiembre de 1993 en la Casa Blanca tras la firma de los Acuerdos de Oslo.

Eso fue lo más cerca que estuvieron las dos partes de romper un ciclo de violencia que ya tiene un siglo de duración. El santo grial de una solución de dos estados parecía estar al alcance de la mano. Si ese momento de 1993 fue el punto álgido del diálogo, la región parece ahora atrapada en un vórtice de enemistad. Mientras tanto, la comunidad internacional recurre a los llamados al «autocontrol», pero no tiene ideas nuevas para atacar las raíces del conflicto.

Tal vez lo más alarmante en esta ocasión es que ciudades israelíes con poblaciones árabes, como Lod y Haifa, han sido absorbidas por esta espiral. Los árabes representan cerca del 20% de la población de Israel.

Incluso en 2014, y durante las intifadas palestinas, en estos pueblos en gran medida se mantuvo la paz. Sin embargo, en la última semana, jóvenes palestinos y judíos libraron batallas callejeras, se incendiaron lugares de culto y hogares y se impusieron toques de queda.

¿Hay posibilidades de un cese al fuego en Medio Oriente? 

«Perdimos completamente el control de la ciudad, y las calles están siendo testigo de una guerra civil entre árabes y judíos», dijo el miércoles pasado el alcalde de Lod, Yair Revivo.

La discriminación diaria que siente muchos árabes que viven en Israel se suma a otros motivos de quema que son parte de este último espasmo del conflicto. Comenzó con los intentos de nacionalistas judíos de hacer que familias palestinas fueran desalojadas de sus hogares en el barrio de Sheikh Jarrah en Jerusalén Este. Y se alimentó con los choques entre la policía y palestinos en el entorno del Monte del Templo/Haram al Sharif durante Ramadán, que siempre es una época del año incendiaria.

Entra Hamas —y notablemente no el Gobierno Autónomo Palestino— y se erige a sí mismo como el defensor de todos los palestinos, exigiendo a Israel que retire a sus fuerzas de la mezquita de Al-Aqsa y de Sheikh Jarrah o pague un «precio alto».

Esta es la cantidad de refugiados palestinos 
Y de esta manera se mantienen los extremos: la confrontación es la única moneda de cambio.

De cierta manera, esto le sirve tanto al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, como a Hamas. A través de la confrontación refuerzan sus respectivas bases y ahogan las voces que piden moderación. Hamas puede decir que es el verdadero representante de los palestinos, al tiempo que el envejecido presidente del Gobierno Autónomo Palestino, Mahmud Abbas, pospone las elecciones. Si se retomaran negociaciones impulsadas por la comunidad internacional, Hamas saldría perdedor, ya que su modus vivendi es la resistencia armada al Estado judío.

Emma Ashford, del grupo de expertos New American Engagement Initiative, argumenta que la «cancelación reciente de las elecciones palestinas significa que Hamas está desesperado por una oportunidad para demostrar su valía, y de ahí los ataques con cohetes y su intento de atar su causa más estrechamente a lo que está sucediendo en Jerusalén Este».

El pueblo de Gaza es víctima de Hamas, según analista 
Por su parte, Netanhayu depende de los ultranacionalistas para permanecer en el cargo y ha logrado desplazar los términos de debate con éxito durante su largo mandato como primer ministro. Hace dos años, su rival Benny Gantz, más de centro, prometió «fortalecer los bloques de asentamientos y los (Altos) del Golán, de donde no nos iremos nunca. El valle del Jordán será nuestra frontera, pero no dejaremos que millones de palestinos que viven más allá de la valla pongan en peligro nuestra identidad como Estado judío». La otrora poderosa ala izquierda de la política de Israel ahora parece desprovista de energía e ideas.

Perversamente, Netanyahu necesita a Hamas, según algunos analistas. Los alternativas son reasumir el control de esa abarrotada prisión a cielo abierto que es Gaza a un costo enorme o ver cómo más grupos militantes como la Yihad Islámica y grupos salafistas inspirados en ISIS se imponen entre una población joven radicalizada por cada capítulo de violencia.

Las alternativas son reasumir el control sobre la abarrotada prisión abierta que es Gaza, a un costo enorme, o ver que grupos aún más militantes como la Jihad Islámica o los grupos salafistas inspirados en ISIS se impongan entre una población joven radicalizada por cada capítulo de violencia.

Más allá del oportunismo político, la causa del conflicto —lo que significa permanecer— genera raíces incluso más profundas. En 2018, el Gobierno de Netanyahu promulgó una ley que consagraba el derecho de autodeterminación nacional como «exclusivo del pueblo judío», no de todos los ciudadanos de Israel. Además degradaba el árabe de idioma oficial a uno con «estatus especial».

Israel acusa a Hamas de usar civiles como escudos 

También promovió nuevos asentamientos judíos en la Ribera Occidental ocupada. Hasta el año pasado, más de 440.000 judíos vivían en la Ribera Occidental, según el grupo israelí de derechos humanos Peace Now. Los intentos actuales de desalojar a familias palestinas en Jerusalén Este encajan con este patrón.

Este mismo mes hace exactamente 100 años, mucho antes de que existiera el Estado de Israel, estallaron los disturbios en lo que entonces era Jaffa. Decenas de palestinos y judíos fueron asesinados. Una comisión de investigación británica (el Reino Unido controlaba Palestina y recibió un mandato de la Liga de Naciones para administrar el territorio en 1922) concluyó que los disturbios surgían de «un sentimiento entre los árabes de descontento y hostilidad hacia los judíos debido a causas políticas y económicas, y vinculado con la inmigración judía».

Esas causas subyacentes nunca se han borrado a lo largo de 1948, cuando el Estado judío nació en lo que los palestinos llaman al-Nakba o «la catástrofe», la guerra de 1967 cuando Israel tomó el control de la Ribera Occidental, Jerusalén Este y Gaza; los levantamientos de los palestinos a principios de este siglo y los conflictos de Gaza desde entonces.

Periodistas huyen de edificio antes de ataque de misiles 
Como observó Ben Wedeman de CNN la semana pasada en Belén de manera incisiva: «Los palestinos jóvenes tirando piedras, sus padres probablemente también arrojaron piedras. Y estos soldados israelíes disparando gases lacrimógenos, sus padres probablemente hicieron lo mismo».

La solución de dos Estados, que fue la base de la diplomacia internacional y está consagrada en resoluciones de la ONU, cada vez es menos viable, a medida que la Ribera Occidental se ha transformado en un mosaico de ciudades palestinas y asentamientos judíos, donde la ocupación comenzó a parecer una anexión. Un informe en profoundidad para el Carnegie Endowment for International Peace describió el mes pasado la solución de dos estados como el «andamiaje (que) sostiene la ocupación y es incapaz estructuralmente de ofrecer paz y seguridad humana».

Una solución de un Estado que diera ciudadanía plena a los habitantes de la Ribera Occidental y Gaza es un veneno demográfico para muchos israelíes e inconcebible en la atmósfera actual.

Edificios para refugiados dañados por los ataques en Gaza 
Este ciclo, como el de 2014, probablemente terminará cuando las dos partes sientan que pueden cantar «victoria» a pesar de la destrucción y la muerte de civiles, y cuando Egipto y Estados Unidos puedan diseñar los términos de una tregua. Pero no será más que una tregua.

Después del conflicto de 2014, Hamas se dedicó a reconstruir su inventario de cohetes y sus complejos de túneles al tiempo que fortalecía su control sobre Gaza. Es difícil visualizar algo diferente a la repetición de este mismo proceso.

En palabras de Martin Indyk, quien tiene décadas de experiencia en Medio Oriente como diplomático estadounidense, «el enfoque de la administración de Biden hasta ahora sugiere que Washington se sentirá cómodo aceptando este final infeliz».

CNN

Un ataque del ejército israelí arrasó la torre de 13 pisos que albergaba las oficinas de la televisión catarí Al Jazeera y la agencia de noticias estadounidense Associated Press (AP).

El ejército israelí bombardeó hoy un edificio de más de diez pisos en Gaza en el que se encontraban las oficinas de la televisión catarí Al Jazeera y la agencia de noticias estadounidense Associated Press (AP), indicaron periodistas de esos medios de comunicación.

«Un ataque israelí ha destruido el edificio que alberga las oficinas de AP en Gaza», dijo en Twitter Jon Gambrell, periodista de esa agencia de noticias.

«El ejército advirtió al propietario del edificio donde está la oficina de AP que los locales serían tomados como blanco» de un bombardeo, escribió poco antes del ataque.

Periodistas de la agencia de noticias francesa AFP vieron cómo la torre de 13 pisos se venía abajo tras ser alcanzada por varios misiles.

La cadena de televisión Al-Jazeera confirmó en redes sociales que sus oficinas estaban en este edificio y retransmitió en directo las imágenes que muestran cómo la estructura se viene abajo y queda reducida a una montaña de escombros.

«Trabajo aquí desde hace 11 años. Cubrí muchos eventos desde este edificio, hemos vivido experiencias personales y profesionales. Ahora todo simplemente se desvaneció en dos segundos», escribió en un tuit Safwat al-Kahlout, periodista de Al-Jazeera.

«Puede ser que haya bombas que caigan en nuestro edificio. Hemos corrido por las escaleras, desde el piso 11 y ahora estamos mirando el edificio desde lejos. Esperamos que el ejército se retracte», había escrito minutos antes en Twitter Fares Akram, corresponsal de la AP en Gaza.

Desde el lunes, Gaza es blanco de los bombardeos israelíes y desde la Franja se dispararon mas de 2.000 cohetes en dirección a Israel, la mitad de ellos interceptados por el sistema de defensa israelí Cúpula de Hierro.

El último balance de las autoridades palestinas calcula que hubo 139 muertos, entre ellos 39 niños, y 1.050 heridos en los bombardeos contra Gaza. En el lado israelí, hay hasta ahora 10 muertos y más de 560 heridos.

Este sábado aviones de combate israelíes bombardearon el centro de Gaza y mataron en uno de los ataques a 10 miembros de una familia, mientras que el movimiento islamista palestino Hamas lanzó múltiples cohetes contra Tel Aviv que dejaron un fallecido, mientras llegó a la zona un enviado de Estados Unidos para iniciar negociaciones.

Durante la jornada, los tanques israelíes estacionados en la frontera dispararon nuevamente decenas de proyectiles de artillería contra tierras y hogares palestinos en el sur y el norte de la Franja de Gaza.

La Fuerza Aérea Israelí destruyó la noche pasada un lanzacohetes de Hamás con los que los integrantes del movimiento palestino, considerado por el Gobierno israelí como terrorista, utilizaron el lunes para disparar contra Jerusalén, ha anunciado este sábado Ofir Gendelman, portavoz del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu.

«Se ha hecho justicia», ha escrito Gendelman en su cuenta de Twitter.

Desde el comienzo de las hostilidades el lunes, los ataques israelíes en Gaza han dejado al menos 132 palestinos muertos, entre ellos 32 niños y 21 mujeres, así como 950 heridos, según datos del Ministerio de Salud de Palestina. Entre los israelíes, al menos ocho personas han muerto, entre ellos dos niños.

El conflicto palestino-israelí sigue en curso desde que los israelíes ganaran la Guerra de los Seis Días en 1967 y les arrebataran sus casas y tierras a los palestinos.

Como resultado, Israel expandió su territorio ocupando la Franja de Gaza, Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este, los Altos del Golán, que desde 1946 eran parte de la provincia siria de Quneitra, y la península del Sinaí, que posteriormente devolvió a Egipto.

Israel ha lanzado a primera hora de la madrugada de este viernes una ofensiva a gran escala por tierra y aire contra Hamás en franja de Gaza en una intervención sin precedentes desde la guerra de 2014. Las andanadas de disparos de la artillería y los carros de combate concentrados en las últimas horas en la frontera del enclave se sumaron a los bombardeos masivos que la aviación lleva a cabo desde la tarde del lunes. Tropas israelíes penetraron en el territorio el enclave por primera vez en siete años en una operación que hace presagiar un agravamiento el conflicto.

Sin precisar el número de fuerzas ni características de la incursión, un portavoz del Ejército confirmó la entrada de soldados al otro lado de la valla de separación con Gaza. Medios de Gaza aseguraban en las redes sociales que en solo unos minutos se habían registrado más de 150 bombardeos terrestres y aéreos. Hamás había advertido en un comunicado que si las tropas israelíes irrumpían en cualquier parte de Gaza, “la ofensiva terrestre va a ofrecer una ocasión de aumentar el número de muertos y prisioneros entre el enemigo”.

El Gabinete de Seguridad, el órgano del Gobierno que toma las decisiones clave en caso de guerra, se reunió en el cuartel general de las Fuerzas Armadas en Tel Aviv para examinar los planes de la denominada Operación Guardián de los Muros. “Hamás va a pagar un alto precio por sus ataques a Israel”, dijo el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, a través de un comunicado difundido tras la reunión. “Aún no se ha dicho la última palabra en esta operación, que solo terminará cuando sea necesario”, remachó.

Claves para entender el conflicto entre Israel y Palestina

El jefe del Ejército, el general Avi Kochavi, ordenó el despliegue de tres brigadas en la frontera, mientras el Estado Mayor de la División Sur movilizó a más de 9.000 reservistas.

Al menos 109 palestinos —entre milicianos y civiles, incluidos 28 niños— han muerto en las incursiones aéreas israelíes desde el inicio de la ofensiva, y más de 500 personas han resultado heridas, según el Ministerio de Sanidad palestino. Por el disparo de cohetes desde el enclave han perecido siete personas en Israel, entre ellas dos menores y un soldado, y otras 200 han sufrido heridas.

Los responsables de Hamás han enviado señales de su disposición a un alto el fuego en nombre de las milicias de Gaza, según informa Al Jazeera, pero Israel mantiene su rechazo a una tregua mientras sigan cayendo proyectiles sobre su territorio. Más de 1.700 cohetes han sido disparados desde el lunes, de los que 300 cayeron dentro de la franja, sobre el sur y el centro del país. “Ahora no es el momento de hablar”, terció según la prensa hebrea el jefe del Shin Bet (servicio de inteligencia interior), Nadav Argaman, quien dirige la estrategia de asesinatos selectivos de decenas de comandantes de Hamás y la Yihad Islámica. Hasta que la aviación y la artillería no hayan agotado la lista de los bancos de datos de objetivos militares en la franja de Gaza, con el fin de reforzar la capacidad de disuasión de Israel, no se espera que empiece a rebajarse la intensidad de las hostilidades.

Cuatro pisos ocupados por jefes de las milicias y un edificio de seis alturas fueron destruidos en ataques de la aviación, que ha concentrado el fuego de sus misiles contra los bloques más emblemáticos de la ciudad de Gaza.

Fuente: El País

El Ministerio de Salud de Gaza elevó a 83 la cifra de palestinos muertos, entre ellos 17 niños, y a 487 la de heridos en cuatro días de ataques aéreos israelíes en la franja costera, en la mayor escalada desde una gran ofensiva israelí contra la región en 2014.

Los palestinos celebraban este jueves un amargo fin del mes sagrado islámico de Ramadán, mientras Israel y Hamas intercambiaban más ataques con cohetes y bombardeos desde y contra Gaza y en Israel se extendía la violencia entre ciudadanos judíos y palestinos.

El Ministerio de Salud de Gaza elevó a 83 la cifra de palestinos muertos, entre ellos 17 niños, y a 487 la de heridos en cuatro días de ataques aéreos israelíes en la franja costera, en la mayor escalada desde una gran ofensiva israelí contra la región en 2014.

Voceros militares israelíes dijeron que la aviación bombardeó Gaza más de 600 veces desde el lunes y que los movimientos armados palestinos Hamas y Yihad Islámica lanzaron más de 1.600 cohetes hacia Israel en ese mismo periodo.

Siete israelíes murieron hasta ahora por los cohetes, entre ellos un niño de seis años y un soldado que fue alcanzado por un misil antitanque.

La violencia se ha extendido en Israel como nunca antes desde el levantamiento o Intifada palestina de 2000, con una explosión de choques intercomunitarios que abre un nuevo frente que se suma al de Gaza y constituye una seria amenaza a la paz interna del país.

Palestinos de nacionalidad israelí e israelíes judíos están recorriendo las calles desbocados, atacándose entre sí e incendiado propiedades y autos, lo que obligó al Gobierno a cancelar o desviar vuelos desde el aeropuerto de Tel Aviv.

Mientras que la violencia estuvo mayormente confinada a Gaza en las tres ofensivas previas que Israel lanzó contra Hamas en Gaza desde 2007, esta vez -que como la Intifada, comenzó en Jerusalén- está repercutiendo mucho más allá de la región palestina.

Desde que comenzaron las hostilidades a través de la frontera entre Gaza e Israel, el lunes, la aviación israelí derribó ya tres edificios de departamentos en los que, según dijo, había instalaciones de Hamas, luego de advertir a los civiles que los evacuaran.

Yihad Islámica dijo que siete de sus milicianos murieron, mientras que Hamas admitió que uno de sus principales comandantes y varios jefes de su brazo armado también fueron muertos en los ataques aéreos israelíes.

Los palestinos celebran el Eid al-Fitr, que marca el fin del mes sagrado islámico de ayuno y oración del Ramadán, una ocasión en la que las familias salen a hacer compras antes de reunirse por la noche para comer.

En su lugar, Hamas urgió a los fieles a celebrar las oraciones del Eid dentro de sus casas o en la mezquita más cercana, en lugar de al aire libre, como es la tradición.

Aunque la ONU y funcionarios egipcios dijeron que había esfuerzos en curso para lograr una tregua, aún no había signos de progresos.

La ministra de Salud, Carla Vizzotti, y la asesora presidencial Cecilia Nicolini mantuvieron dos encuentros virtuales este lunes con autoridades y empresarios de China e Israel para dar inicio formal a las conversaciones sobre la posible participación argentina en la fase de investigación y en la cadena de producción de la vacuna contra el coronavirus, informó la cartera sanitaria.

El primer encuentro reunió de manera virtual a las funcionarias con el embajador chino en Argentina, Zou Xiaoli; su par argentino en China, Sabino Vaca Narvaja; directivos de Sinopharm, en China y Argentina, y a representantes de Sinergium Biotech.

Respecto de este encuentro, Vizzotti destacó “la buena voluntad” de ambos gobiernos y de los socios del sector privado, y puso en valor la “relevancia estratégica” que tiene para nuestro país “la posibilidad de colaborar y ser parte de la investigación y la cadena de producción de vacunas que se utilicen en Argentina y en Latinoamérica en el mediano y largo plazo”.

La ministra también destacó la “prioridad del Presidente en este proyecto”, y el inicio de un cronograma de trabajo conjunto que incluirá el intercambio de información, los procesos de adecuación de insumos y equipos, y el control de calidad.

También agradeció “especialmente” el envío de los últimos dos millones de dosis “para poder completar esquemas iniciados”, y la importancia de seguir contando con vacunas desde China mientras se avanza en el proyecto de producción local.

Vizzotti y Nicolini también tuvieron contacto con el embajador argentino en Israel, Sergio Urribarri, y con el equipo de Hadassah Internacional (desde Jerusalén), liderado por el argentino Jorge Diner, «para dar inicio al trabajo de cooperación e intercambio de experiencias en prevención y lucha contra el coronavirus, investigación y desarrollo de vacunas y fármacos, gestión epidemiológica, asistencia de pacientes y campaña de vacunación», informaron a través de un comunicado.

El encuentro virtual fue la antesala de una visita que el equipo de expertos del Hospital Hadassah, liderado por el profesor Yoram Weiss, realizará la próxima semana a la Argentina para mantener una serie de encuentros presenciales con la ministra Vizzotti y su equipo, con los comités de expertos asesores, con Anmat y con directores de hospitales, entre otros actores que intervienen en la gestión y asistencia de la pandemia.

La estampida comenzó cuando una multitud que bajaba del monte donde se celebra el evento desbordó un estrecho pasadizo que terminaba en una rampa inclinada seguida a su vez por escalerillas de metal, dijeron testigos.

La policía había cerrado el pasadizo con una valla metálica que no retiró hasta que la presión de la gente la derribó, agregaron los testigos.

«La catástrofe del monte Merón es una de las más graves que ha golpeado al Estado de Israel», dijo en Twitter el primer ministro Benjamin Netanyahu, que acudió hoy al lugar y decretó un día de luto nacional el domingo.

El premier fue abucheado por decenas de judíos ultraortodoxos, que acusaron al Gobierno y a la policía de la tragedia.

La estampida ocurrió durante la celebración Lag Baomer en el monte Merón, el evento más multitudinario celebrado en Israel desde que el Gobierno levantó casi todas las restricciones por el coronavirus tras el descenso de casos por la exitosa vacunación.

Decenas de miles de personas, en su mayoría judíos ultraortodoxos, se reúnen cada año en torno a la supuesta tumba de Rabí Shimon Bar Yojai, un talmudista del siglo II al que se atribuye la redacción del Zohar, una obra central de la mística judía.

Las autoridades habían permitido la presencia de 10.000 personas en el recinto de la tumba, pero la prensa local estimó la afluencia en 100.000 personas.

Al menos 45 personas murieron, informó el Ministerio de Salud.

Unas 150 resultaron heridas, y cuatro de ellas estaban en condiciones críticas, agregó.

Rescatistas recolectaron los cuerpos, los metieron dentro de bolsas blancas y los dispusieron en el puso uno al lado del otro. Más tarde fueron llevados al instituto central de patología forense de Israel para su identificación.

«La policía llegó y decidió cerrar» la rampa de salida de una de las hogueras repleta de gente, contó Shmuel, de 18 años y testigo de la tragedia, a la agencia de noticias AFP. «Llegó más gente, cada vez más. La policía no la dejaba salir y comenzaron a apretarse unos contra otros, y luego a aplastarse mutuamente».

«La policía no reabrió [la barrera] hasta que se rompió y toda la multitud explotó sobre los costados. Decenas de personas murieron aplastadas, es una catástrofe», continuó.

El Ministerio de Justicia anunció que el departamento de investigaciones internas de la policía había lanzado una pesquisa en busca de posibles delitos de agentes encargados de la seguridad del evento.

La catástrofe también podría tener implicaciones políticas en momentos de gran incertidumbre en Israel luego de las elecciones sin claro ganador de marzo pasado, las cuartas en dos años.

Netanyahu no ha podido desde entonces formar una coalición de Gobierno, y el plazo se vence a principios de la semana próxima.

Sus rivales políticos quieren poner fin a sus 12 años en el poder y, en caso de que venza el plazo, tendrán ellos la oportunidad de ver si pueden formar una alianza entre agrupaciones de centro, de izquierda y de derecha.

Netanyahu necesita seguir contando con el apoyo de los partidos ultraortodoxos, sus aliados de siempre, para poder tener chances de mantenerse en el cargo.

La prensa israelí informó hoy que, a principios de mes, Netanyahu aseguró a políticos ultraortodoxos que el festival de Lag Baomer se celebraría este año con pocas limitaciones, luego de que el año pasado se restringiera la asistencia.

Las 45 muertes de hoy superan a las 44 ocurridas por un incendio forestal en 2010, que era considerada hasta ahora la mayor tragedia civil en Israel.

Israel y Baréin llegaron el jueves a un acuerdo bilateral para un reconocimiento mutuo de los pasaportes de vacunación anticovid que permitirá viajar entre los dos países sin necesidad de someterse a cuarentena a la llegada.

La firma del pacto se logró tras las recientes conversaciones mantenidas durante una semana entre el ministro de Asuntos Exteriores de Baréin, Abdullatif bin Rashid al Zayani, y su homólogo israelí, Gabi Ashkenazi.

En su cuenta de Twitter, Ashkenazi agradeció al canciller bareiní por su liderazgo en el proceso que dio lugar a un «acuerdo histórico» entre ambas naciones.

«Esto aumentará el turismo e impulsará nuestras economías y ayudará a nuestra lucha común contra el coronavirus», añadió el ministro israelí.

En un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Baréin afirmó que con este arreglo las personas que hayan recibido vacunas reconocidas por el otro país estarán exentas de la cuarentena y podrán entrar en los lugares que requieran de un «pasaporte verde», agregando que estos pasaportes de vacunación serán totalmente digitales.

El convenio, calificado como «el primero de su clase», podría representar un precedente mundial para los pactos bilaterales de reconocimiento mutuo de certificados de vacunación.

Según el comunicado, se espera que en la segunda fase del acuerdo se tomen medidas respecto a las personas que se hayan vacunado con una vacuna no reconocida por uno de los dos países.

Por su parte, el Gobierno de Israel anunció que entablará conversaciones con Estados Unidos, Reino Unido y otros países para alcanzar arreglos similares.

Llevar mascarilla al aire libre dejará de ser obligatorio a partir de este domingo en Israel, un país que apostó decididamente por la vacunación masiva de su población para luchar contra el coronavirus, informaron sus autoridades.

Israel fue uno de los primeros países en la primavera de 2020 en imponer la mascarilla sanitaria en los lugares públicos.

Pero actualmente el 53% de su población de 9,3 millones de habitantes ya ha recibido las dos dosis de la vacuna de Pfizer/BioNTech.

“Las mascarillas están hechas para protegernos de la pandemia del coronavirus. Pero como los expertos han concluido que la mascarilla ya no era necesaria al aire libre, he decidido levantar (la obligación de llevar) mascarilla”, indicó el ministro de Salud, Yuli Edelstein, en un comunicado.

“La tasa de infección es muy baja en Israel gracias al éxito de la campaña de vacunación, así que es posible suavizar las medidas”, añadió.

La mascarilla seguirá siendo obligatoria sin embargo en los lugares públicos cerrados, como los centros comerciales.

Israel lanzó a finales de diciembre una vasta campaña de vacunación tras un acuerdo con el gigante farmacéutico estadounidense Pfizer, que le entregó rápidamente millones de dosis a cambio de informaciones sobre el efecto de las vacunas.

El país tiene bases de datos con los antecedentes médicos de toda su población.

Israel registraba a mediados de enero un pico de 10 mil contagios diarios. Actualmente son inferiores a 200, y la tasa de positivo en los tests es del 0,3%.

Las autoridades ya permitieron en marzo la reapertura de restaurantes, bares y playas.

Fuente: La Tercera