En el marco de la Argentina Week en Nueva York, el presidente Javier Milei protagonizó una de sus intervenciones más frontales contra el círculo rojo industrial argentino.
Ante un auditorio de inversores en la sede del JP Morgan, el mandatario escaló el conflicto con los empresarios más poderosos del país y ratificó su modelo de apertura económica total.
«Empresarios prebendarios» y extorsión
El jefe de Estado apuntó directamente contra los dueños de Techint y Fate/Aluar, a quienes acusó de haberse beneficiado durante décadas del proteccionismo estatal. “Rocca y Madanes en connivencia con políticos ladrones atacaron a los argentinos, pero eso se terminó la Argentina corrupta”, sentenció.
Milei fue especialmente duro con Javier Madanes Quintanilla, a quien denunció por intentar condicionar la agenda legislativa del oficialismo: “Si no le manteníamos la barrera, nos iba a tirar 920 trabajadores a la calle un día antes de tratar la reforma laboral.. y nos tiró 920 trabajadores a la calle, esto no es un juego de niños”.
Una cruzada moral contra el proteccionismo
Para el Presidente, el debate sobre la industria nacional no es técnico, sino ético. Sostuvo que quienes reclaman barreras arancelarias están “reclamando por cazar en el zoológico” y lanzó una frase que resume su visión: “El principio de revelación dice que aquellos que defienden la industria nacional son unos chorros”.
Milei defendió la libertad de importación como una herramienta para devolver poder adquisitivo a la sociedad, asegurando que su gestión está barriendo con el “nacionalismo berreta de pacotilla para defender el robo de políticos y empresarios prebendarios”. En esa línea, concluyó que mantener el sistema actual es un acto criminal: “Si la cuenta muestra que la eficiencia es que estén bien 48 millones de argentinos, entonces la pregunta es por qué un político sigue sosteniendo ese sistema. Es obvio: es corrupción”.
El factor político: del «riesgo kuka» al fin del populismo
Durante su exposición, Milei también analizó la relación histórica entre el poder económico y el kirchnerismo: “Los Kirchner, cuando insultaban a Rocca, no lo insultaban porque lo odiaran, sino porque estaban negociando la coima”.
De cara al futuro financiero, advirtió que la posibilidad de un retorno de la oposición todavía lastra la economía argentina. “Todavía el riesgo kuka, ese escenario catástrofe, ese cisne negro, sigue causando daño para lo que serían las colocaciones más allá de 2027”, explicó. Ante esto, reafirmó su objetivo político central: “Estamos haciendo todo para terminar de una vez por todas con el populismo y en especial con el kirchnerismo”.




