El Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) de Trelew dio un paso histórico al exhibir por primera vez los restos originales del Bicharracosaurus dionidei, una nueva especie de dinosaurio descubierta en el corazón de la Patagonia
Los visitantes ya pueden observar piezas clave como vértebras, partes del cuello y la región dorsal, que hasta ahora solo habían sido analizadas en laboratorios científicos.
Del campo al museo: el origen de un nombre singular
La historia del hallazgo es tan fascinante como la especie misma. El proceso comenzó cuando un poblador rural de la meseta detectó huesos inusuales y dio aviso a los especialistas. Al indicarles el lugar, el lugareño utilizó una expresión que terminaría bautizando a la especie: “Vi un bicharraco por allá”. En honor a ese aviso determinante, los científicos decidieron llamarlo formalmente Bicharracosaurus.
El paleontólogo José Luis Carballido, líder de la investigación, explicó a #LA17 que se trata de un saurópodo, un grupo de dinosaurios herbívoros de cuello largo que dominaron los ecosistemas hace 150 millones de años. «Es una especie de dinosaurio herbívoro que nos permite dimensionar cómo era la fauna en el período Mesozoico», detalló el experto.
Un coloso de 15 toneladas
Las estimaciones científicas son sorprendentes. El Bicharracosaurus habría tenido las siguientes características:
- Largo: Entre 12 y 15 metros.
- Peso: Aproximadamente 15 toneladas.
- Alimentación: Herbívoro de consumo masivo, adaptado para procesar grandes cantidades de vegetación.
La muestra actual en el MEF es apenas una selección, ya que el material recuperado supera la capacidad del espacio expositivo. Aun así, las piezas seleccionadas permiten al público comprender la magnitud de estos animales que se desplazaban en grupos por lo que hoy es suelo chubutense.
Un llamado a la preservación del patrimonio
Desde el MEF aprovecharon la presentación para reforzar un mensaje clave: la importancia de no tocar ni trasladar restos fósiles en caso de hallazgos casuales. Carballido subrayó que el sedimento que rodea al hueso aporta datos vitales sobre su antigüedad y el entorno. «Es importante avisar y dejarlo ahí», advirtió, destacando que la intervención correcta de los especialistas es lo que permite que hoy toda la comunidad pueda disfrutar de este nuevo «vecino» de la prehistoria.




