El economista Jorge Colina alertó sobre una contradicción estructural: los motores de la economía (agro, petróleo, gas y minería) son capital-intensivos y no generan empleo en las ciudades. «Lo preocupante es que el desempleo aumentó porque no aumentó el empleo; directamente no se crearon puestos», afirmó. Advirtió que crece el cuentapropismo precario como refugio.
La Argentina atraviesa una paradoja que desconcierta a analistas y preocupa a los trabajadores. El Producto Bruto Interno (PBI) creció un 4,4% en 2025, pero la tasa de desocupación escaló al 7,5%. El economista Jorge Colina, titular de IDESA, explicó que este fenómeno responde a una transformación estructural de la economía que deja afuera a los centros urbanos.
Los motores de la economía no generan empleo
Colina aseguró que los motores actuales de la economía —el agro, el petróleo, el gas y la minería— operan bajo una lógica capital-intensiva y se desarrollan lejos de los grandes centros urbanos. «Lo preocupante es que el desempleo aumentó porque no aumentó el empleo; directamente no se crearon puestos», afirmó el especialista en diálogo con Splendid AM 990.
El economista señaló que estos sectores «ponen más pesos en máquinas que en hombres» y que, por su ubicación geográfica, «a las ciudades no le llega porque ese crecimiento no derrama». Esta configuración económica impacta con mayor fuerza en los grandes aglomerados como el Conurbano bonaerense, Rosario y Córdoba, donde la falta de oportunidades empuja a la población hacia un cambio irreversible en la forma de relacionarse con el trabajo.
El avance del cuentapropismo precario
Para Colina, la Argentina transita hacia un modelo de autoempleo de supervivencia motorizado por las plataformas digitales y el cuentapropismo precario. «Vamos a ver un aumento fuerte del cuentapropismo. No va a desaparecer el trabajo asalariado, pero hoy la mitad de la gente en Argentina ya es informal o cuentapropista», sentenció.
El especialista comparó la situación con la década del 90, con la salvedad de que hoy las apps de servicios funcionan como un colchón que evita tasas de desempleo del 18%. Sin embargo, esta flexibilización también implica una precarización de las condiciones laborales.
Tecnología: «Nunca va a desplazar al ser humano»
Respecto a las amenazas tecnológicas, el economista restó dramatismo al avance de la inteligencia artificial y la robotización en el mercado local. «Hay un tremendismo. La tecnología nunca va a desplazar al ser humano, lo que va a suceder es que va a cambiar la naturaleza de los trabajos», sostuvo.
Colina subrayó que las máquinas se encargarán de la producción de bienes mientras que las personas se volcarán a los servicios donde se resalta el talento humano. Según su visión, el hombre dejará de dedicarse a producir cosas para enfocarse en tareas donde la interacción personal es insustituible.
Las paritarias: deben dejar de ser un techo rígido
Finalmente, en un contexto de alta inflación y tensiones por la pérdida del poder adquisitivo, Colina se refirió a la política salarial del Gobierno y el rol de las negociaciones colectivas. El economista sugirió que se debe cambiar la perspectiva sobre estos acuerdos para que dejen de ser un techo rígido.
«La paritaria debería ser solo una indicación de cuál debería ser el mínimo aumento. Que sea la referencia de lo mínimo y que luego cada empresa dé por encima de eso lo que considere según la productividad y el desempeño», concluyó el especialista.




