Barrera sanitaria: productores advierten riesgos y exigen controles estrictos.
La flexibilización de la barrera sanitaria en la Patagonia es hoy una realidad consolidada tras un reciente fallo judicial. Sin embargo, el sector rural de Chubut mantiene una postura de alerta, advirtiendo que la apertura al ingreso de carne con hueso desde el norte no solo ha fallado en su promesa de reducir los precios al consumidor, sino que pone en riesgo el estatus sanitario de la región, vital para las exportaciones.
Osvaldo Luján, presidente de la Federación de Sociedades Rurales de Chubut, explicó que la Cámara de Apelaciones ratificó al Senasa como el organismo con la facultad de implementar estas modificaciones. Con este respaldo legal, la flexibilización ya rige en Tierra del Fuego, Santa Cruz y Chubut, dejando atrás las restricciones que protegían la exclusividad de la zona libre de aftosa sin vacunación.
El impacto económico y la decepción en los precios
Uno de los argumentos centrales del Gobierno para impulsar esta medida era lograr una baja sensible en el precio de la carne en la Patagonia. No obstante, Luján aseguró que tal efecto no se produjo en la práctica. «Como hemos manifestado, no se ha dado la justificación del gobierno (…); posteriormente llegamos a la situación normal de siempre, donde el mercado lo imponen algunos formadores de precio», indicó el dirigente.
Según el sector rural, el ingreso de carne con hueso del norte no modificó la estructura de costos para el consumidor final, ya que los precios terminaron nivelándose según la dinámica de los intermediarios. En este sentido, la barrera —que funcionó durante más de 20 años— ha dejado de ser una protección económica para convertirse en un foco de preocupación operativa.
Riesgos sanitarios y el fantasma de la aftosa
La principal inquietud de los productores radica en el mantenimiento del estatus de zona libre de fiebre aftosa sin vacunación. Esta condición es la que permite a la Patagonia acceder a mercados exigentes como el de la Unión Europea y Chile. «Esperamos que no suceda ningún tipo de contratiempo en la zona norte del país que nos obligue a la vacunación y cambie nuestros acuerdos comerciales con el exterior», advirtió Luján.
El dirigente también trazó un paralelismo con otras enfermedades, como el scrapie, que ha aparecido en provincias como Santa Fe y Entre Ríos, afectando la credibilidad sanitaria del país. Por ello, insistió en que los organismos de contralor deben cumplir estrictamente con los protocolos de envasado y origen: «Esta flexibilidad no es la eliminación de la barrera; se deben cumplir ciertas características para que no se transforme en una posible enfermedad el día de mañana».
Hacia un estatus sanitario nacional unificado
Para la Federación de Sociedades Rurales, la solución definitiva no debería ser simplemente flexibilizar la Patagonia, sino trabajar para que toda la Argentina alcance el estatus de libre de aftosa sin vacunación, emulando los procesos que ya iniciaron países vecinos como Brasil y Paraguay.
Luján concluyó que «nivelar para arriba» permitiría que todo el país compita en igualdad de condiciones en el mercado internacional. Mientras tanto, el desafío inmediato para la región es garantizar que el Senasa realice los controles necesarios para evitar que la flexibilización actual derive en un foco infeccioso que destruya décadas de gestiones comerciales y crecimiento en la cría de ganado bovino patagónico.
