El puerto de Granadilla se ha convertido en el epicentro de una movilización sanitaria global sin precedentes
Tras confirmarse un brote de hantavirus en el crucero MV Hondius, que lamentablemente se cobró la vida de tres pasajeros, las autoridades han iniciado el desembarco y la repatriación de los viajeros. Bajo un blindaje de seguridad extremo, el objetivo es garantizar el regreso seguro de los ciudadanos a sus países y contener cualquier posible riesgo de propagación de la denominada «cepa andina».
Un operativo blindado bajo protocolos de máxima seguridad
La embarcación permanece custodiada por un perímetro de exclusión de una milla náutica. Nadie entra ni sale sin la supervisión de los equipos médicos que evalúan minuciosamente a los más de 100 pasajeros que, hasta el momento, no presentan síntomas. La ministra de Sanidad de España, Mónica García, destacó la complejidad de esta acción, que requiere la coordinación sincronizada con otros 23 países.
El cronograma establece que los ciudadanos españoles encabezarán el desembarco para ser trasladados al hospital militar Gómez Ulla en Madrid, donde realizarán una cuarentena preventiva. En paralelo, delegaciones de Reino Unido y Estados Unidos ya preparan vuelos especiales para recoger a sus nacionales y llevarlos de regreso bajo estrictos estándares bioseguros.
La supervisión de la OMS y el estado de la tripulación
Para aportar calma en medio de la incertidumbre, el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, se hizo presente en Tenerife para monitorear el despliegue. El funcionario aclaró que, si bien la situación es seria, el riesgo de un contagio masivo hacia la población civil es bajo, dado que la transmisión entre humanos de esta variante específica del hantavirus es un evento inusual.
Mientras la evacuación avanza con la meta de finalizar este lunes, unos 30 tripulantes tienen una misión compleja: permanecerán aislados a bordo para navegar el MV Hondius de regreso a los Países Bajos. Los hospitales locales se mantienen en alerta máxima, no por casos confirmados en tierra, sino como parte de un protocolo de prevención activa ante una contingencia sanitaria internacional de esta magnitud.
