La estabilidad global vuelve a pender de un hilo tras una jornada de hostilidades militares en el estrecho de Ormuz
Este jueves, fuerzas estadounidenses y unidades iraníes protagonizaron una serie de ataques recíprocos que ponen en duda la continuidad del alto al fuego alcanzado el pasado mes de abril. Mientras Washington sostiene que actuó en legítima defensa frente a provocaciones hostiles, Teherán denuncia agresiones contra objetivos civiles y embarcaciones comerciales en una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta.
Versiones contrapuestas sobre el origen del conflicto
El Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) informó que su ofensiva fue una respuesta directa a ataques «no provocados» por parte de Irán contra destructores de la Marina norteamericana que navegaban hacia el golfo de Omán. Según el comunicado oficial, los bombardeos de precisión estadounidenses se centraron en desarticular centros de mando, nodos de inteligencia y sitios de lanzamiento de drones y misiles bajo control iraní.
Por el contrario, el alto mando militar persa presentó un panorama diametralmente opuesto. Desde Teherán aseguraron que los proyectiles estadounidenses impactaron en zonas habitadas por civiles en la isla de Qeshm y las costas de Sirik y Bandar Khamir. Además de denunciar la violación de la tregua vigente, las autoridades iraníes acusaron a Washington de atacar buques petroleros que se dirigían al estrecho de Ormuz, señalando una supuesta colaboración de otros países de la región en estas maniobras.
Acciones recíprocas y el futuro del acuerdo de paz
La escalada no se detuvo en las denuncias diplomáticas. Irán confirmó haber lanzado una «acción recíproca» contra embarcaciones militares de EE.UU. posicionadas al sur del puerto de Chabahar y al este del estrecho. Este intercambio de fuego generó daños reportados en instalaciones comerciales del muelle Bahman, profundizando la incertidumbre sobre la seguridad del tránsito marítimo internacional.
Pese a la gravedad de los enfrentamientos, ambas potencias parecen intentar, al menos en el discurso, evitar un retorno a la guerra abierta. Funcionarios de la administración de Donald Trump indicaron que los ataques realizados no significan necesariamente el fin del cese al fuego. Sin embargo, la fragilidad de la paz en el estrecho de Ormuz mantiene en vilo a los mercados energéticos, dado que cualquier interrupción en esta vía clave podría disparar los precios del petróleo a nivel mundial.
