El gobierno de Donald Trump ha generado un fuerte cimbronazo diplomático al calificar oficialmente a Europa como una «incubadora de amenazas terroristas»
A través de su nueva Estrategia Antiterrorista, la Casa Blanca lanzó duras críticas hacia las políticas de «fronteras abiertas» y los ideales globalistas del Viejo Continente, marcando un distanciamiento sin precedentes con sus socios históricos. Según el documento oficial, la migración masiva sin restricciones se ha convertido en la principal vía de transmisión para el extremismo organizado.
Fronteras y persecución interna: los ejes de Washington
La nueva hoja de ruta de seguridad, dirigida por Sebastian Gorka, advierte que las actuales políticas de asilo europeas están siendo explotadas por grupos hostiles. El informe sentencia que la persistencia de estas culturas ajenas en territorio europeo garantiza el crecimiento del terrorismo y exige frenar lo que denomina el «declive de las naciones occidentales».
A nivel doméstico, la administración Trump ha girado el foco hacia la neutralización de movimientos opositores bajo la etiqueta de «ideologías antiamericanas». La estrategia prioriza la persecución de agrupaciones anarquistas y sectores pro-transgénero, justificando este accionar tras el homicidio del influencer conservador Charlie Kirk. El gobierno asegura que dicho crimen fue perpetrado por un radical vinculado a estas ideologías, mientras omite referencias a actos de violencia vinculados a la extrema derecha.
Fin de la ofensiva en Irán y el inicio del «Proyecto Libertad»
En paralelo a los anuncios sobre Europa, el secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó el fin de la «Operación Furia Épica», la ofensiva militar contra Irán. Según el funcionario, Estados Unidos ha cumplido sus objetivos bélicos y ahora el presidente Trump buscará alcanzar un acuerdo de paz con Teherán. Sin embargo, esta nueva etapa no implica un repliegue total del área.
Washington ha puesto en marcha el «Proyecto Libertad», una iniciativa destinada a escoltar buques comerciales en el estrecho de Ormuz. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, aclaró que aunque la fase de ataque terminó, el alto al fuego es condicional. «Si nos disparan, responderemos con eficacia letal», advirtió Rubio tras informar la destrucción de siete lanchas iraníes que ignoraron advertencias previas. La postura estadounidense es firme: no permitirán que Irán bloquee el paso de mercancías por esta vía marítima internacional.
