El mercado de trabajo en el sur de la región patagónica enfrenta un escenario contractivo que encendió las alarmas de los organismos de planificación técnica y desarrollo.
Los datos oficiales muestran la pérdida de casi 18.000 puestos de trabajo registrados en Chubut y Santa Cruz desde comienzos de 2024. “No se avizora ni una recuperación ni una estabilidad”, advirtió el presidente de Comodoro Conocimiento.
La magnitud del retroceso en los indicadores de ocupación formal excede las fluctuaciones estacionales y perfila un fenómeno de carácter estructural. Tras los datos oficiales que muestran la pérdida de casi 18.000 puestos de trabajo registrados en Chubut y Santa Cruz desde comienzos de 2024, el presidente de la Agencia Comodoro Conocimiento, Rubén Zárate, advirtió que ninguno de los principales sectores productivos de la Patagonia austral está hoy en condiciones de compensar esa caída.
El funcionario analizó el escenario laboral de la región luego del informe publicado por ADNSUR el domingo último, que divulgó estadísticas oficiales del Ministerio de Capital Humano reflejando una fuerte retracción del empleo registrado en Chubut y Santa Cruz.
«Todos los sectores que hoy explican el producto bruto geográfico, en ambas provincias, han disminuido empleo», sostuvo Zárate, en diálogo con Actualidad 2.0.
Según planteó, la situación no puede explicarse únicamente por la retirada de YPF o por la transformación del negocio petrolero, sino también por factores macroeconómicos y decisiones de política pública.
«Hay una destrucción del empleo registrado privado en la totalidad de las jurisdicciones, salvo en Neuquén», afirmó.
Una crisis que excede al petróleo y la quita de fondos públicos
El diagnóstico técnico del organismo municipal vincula la recesión del empleo con una combinación de variables macroeconómicas desfavorables y el replanteo de las prioridades de inversión de las principales operadoras de la Cuenca del Golfo San Jorge, orientadas ahora hacia formaciones geológicas de otras provincias. Zárate consideró que la región enfrenta una combinación de factores adversos. Por un lado, la transformación del mercado hidrocarburífero, con un desplazamiento creciente de inversiones hacia los recursos no convencionales. Por otro, la eliminación de fondos nacionales destinados a infraestructura y obra pública.
En este sentido, la paralización del financiamiento federal para la obra civil se constituyó como un factor agravante en las economías provinciales:
«La decisión del gobierno nacional de eliminar los fondos de obra pública ha generado una crisis que agudiza las otras dinámicas que vienen ocurriendo por razones más vinculadas al mercado», evaluó.
En ese contexto, sostuvo que los principales motores económicos de ambas provincias atraviesan dificultades para generar nuevos puestos de trabajo. En Chubut, explicó, más del 80% del producto geográfico está vinculado a hidrocarburos, pesca y aluminio. En Santa Cruz, la riqueza provincial depende principalmente de hidrocarburos, pesca y minería. «Todos esos sectores o están estables o están destruyendo empleo directamente», resumió.
Por eso, descartó que exista actualmente algún indicador que permita anticipar una recuperación significativa del mercado laboral regional. «No hay ningún elemento que hoy indique que se vaya a generar nuevo empleo en la región», sostuvo.
Indicadores en baja y la profundidad del ciclo recesivo
La dilación temporal en el procesamiento de los registros estadísticos oficiales desagregados sugiere que el impacto real sobre las comunidades locales podría ser aún más severo que el reportado en las series consolidadas. Zárate también coincidió en que las estadísticas oficiales podrían estar reflejando apenas una parte del proceso que atraviesa la Cuenca del Golfo San Jorge.
Los datos más recientes disponibles por actividad económica llegan hasta el tercer trimestre de 2025, mientras que los registros parciales de comienzos de este año muestran que la tendencia contractiva continuó profundizándose.
«Todo está indicando un incremento de la caída. No se avizora ni una recuperación ni una estabilidad», señaló.
En ese marco, mencionó que el deterioro ya empieza a observarse en otros indicadores, como el consumo y el nivel de endeudamiento de las familias.
La maricultura como vector de desarrollo alternativo
Ante la retracción de los bloques industriales tradicionales, el debate técnico se orienta hacia la diversificación de la matriz productiva mediante el aprovechamiento estratégico del litoral marítimo. Aunque descartó que exista una actividad capaz de reemplazar en el corto plazo los miles de empleos perdidos en hidrocarburos, Zárate identificó un sector con potencial para generar nuevas oportunidades laborales: la maricultura.
«Probablemente el sector que mayor cantidad de empleo podría llegar a generar en un corto plazo es el de los recursos marítimos, particularmente los orientados por la maricultura», sostuvo.
Para respaldar esa afirmación mencionó el caso de la región chilena de Aysén, donde esa actividad representa una porción central de la economía local. «En la región de Aysén la maricultura explica por lo menos el 60% del producto bruto geográfico y genera más de 10.000 empleos», indicó.
No obstante, advirtió que aún existen obstáculos institucionales y regulatorios que demoran el desarrollo de proyectos vinculados a esa actividad en la costa chubutense, al ser consultado por un proyecto que se impulsa en Comodoro Rivadavia y que aun no logró la autorización final. «Están faltando coordinaciones jurisdiccionales e interjurisdiccionales. Ahí hay un campo para poder desarrollar», consideró.
Perspectiva demográfica y de planificación a largo plazo
El análisis de la Agencia Comodoro Conocimiento propone apartarse de las urgencias de la coyuntura fiscal y sectorial para evaluar las consecuencias estructurales que heredará el entramado social de la región en la próxima década. Más allá de la discusión inmediata sobre la pérdida de puestos de trabajo, Zárate planteó que la región atraviesa una transformación más profunda vinculada al origen mismo de su riqueza. «La región se viene transformando aceleradamente respecto de la estructura de empleo porque se está transformando la fuente de su riqueza», afirmó.
Por eso, consideró que el debate no debería limitarse a la coyuntura petrolera o a la evolución de las estadísticas laborales. «La pregunta es cuáles son las expectativas que van a tener los chicos que hoy están entrando a la escuela primaria cuando dentro de diez o 13 años tengan que decidir de qué van a trabajar», reflexionó.
Y concluyó con una advertencia que trasciende el presente: «Tenemos que recuperar la luz larga y empezar a visualizar cuál va a ser nuestra condición de empleabilidad futura y de qué va a vivir el pueblo, como se dijo en algún momento».
