La generación de nuevas unidades productivas en la Argentina atraviesa su punto más bajo en más de dos décadas.
De acuerdo con reportes de consultoras privadas y cifras oficiales, la tasa de apertura de firmas cayó a niveles comparables con la crisis macroeconómica de 2001-2002. El fenómeno no responde únicamente a una gran ola de cierres, sino a la falta de emprendimientos que reemplacen a los que bajan sus persianas.
La baja dinámica de creación empresarial se desarrolla en un contexto de caída sostenida en la inversión bruta interna y de desaceleración en la actividad económica general.
Un freno en el ecosistema productivo y el mercado laboral
El reporte más reciente de CP Consultora, elaborado sobre datos oficiales de la Secretaría de Trabajo, advierte sobre la debilidad en la renovación del tejido empresarial.
«La creación de empresas está en niveles similares a los de 2002. Esto refleja una dinámica complicada, mucho más difícil que la evidenciada en períodos de cambio estructural», resalta el informe de la firma.
El documento señala que la tasa de apertura actual es «coherente con una economía anémica y sin un horizonte claro, aun para el mundo empresario». Analizando el comportamiento del sector, el especialista Pablo Moldovan, integrante de CP Consultora, explicó que la tasa de mortalidad empresarial se mantiene en parámetros habituales, pero falla la tasa de natalidad corporativa:
«Las empresas que se cierran están en números normales, pero la apertura de empresas no arranca», indicó Moldovan.
«En una dinámica de cambio estructural, los cierres de empresas deberían compensarse con la apertura de nuevas firmas y sectores. Lejos de eso, el proceso actual se asemeja más a un ajuste recesivo, en donde se contraen tanto la cantidad de empresas como los niveles de empleo. No es solo que los ganadores del modelo no crean empleo, sino que tampoco dinamizan la creación de nuevas empresas», subrayó el analista.
Inversión y actividad económica en terreno negativo
El estancamiento en la conformación de empresas coincide con la evolución de la inversión. Según datos del Indec, la formación bruta de capital acumula cuatro trimestres consecutivos de caída. En el primer trimestre de 2026, la formación bruta de capital fijo sufrió una contracción del 11,6%, afectando a rubros como construcción, maquinaria y equipos de transporte.
En la misma línea, las estimaciones de la consultora OJF registraron para junio una caída de la inversión del 6,2% interanual en volumen físico, acumulando un descenso del 7,6% en el primer semestre de 2026. La compra de maquinaria y equipos retrocedió un 11,2% anual en el sexto mes del año, impactando tanto en componentes nacionales (-9,5%) como importados (-12,7%).
«Al promediar el año en curso la inversión sigue marchando a niveles muy bajos, y no se ven aun señales claras que inviten a pensar en una recuperación, aunque ciertos rubros puntuales mostraron mejores números en el sexto mes del año», detalla el informe privado.
Por su parte, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) relevado por la consultora Qualy mostró en mayo de 2026 un magro avance interanual del 0,2%, al tiempo que la medición desestacionalizada retrocedió un 0,5% respecto de abril.
«Este comportamiento ratifica la fragilidad del ciclo productivo», concluye el estudio de Qualy, advirtiendo sobre el bajo consumo doméstico y el impacto en el sector pyme, cuya actividad acumuló una baja del 2,5% en la primera mitad del año.
