El Grupo A de la Copa del Mundo mantiene el suspenso absoluto tras un duelo de alta tensión en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta
En un compromiso donde el fantasma de la eliminación prematura sobrevolaba el campo de juego, República Checa y Sudáfrica firmaron un pálido empate 1-1 que, a pesar del flojo rendimiento futbolístico de ambos, les permite llegar a la última jornada de la fase de grupos con chances matemáticas de sellar la clasificación a los 16avos de final.
El conjunto europeo, que portaba el cartel de favorito en la previa, rompió el cero de forma prematura a los seis minutos del pitazo inicial. Sin embargo, tras conseguir la ventaja, el elenco checo careció de ambición, retrasó llamativamente sus líneas y le cedió la posesión del balón a un combinado africano que, empujado por la necesidad extrema de supervivencia, se adelantó en el terreno durante el complemento hasta encontrar la igualdad definitiva mediante un tiro penal sobre el cierre del cotejo.
Un penal salvador y la definición abierta en el Grupo A
La postura conservadora de los checos terminó reviviendo a unos Bafana Bafana que estuvieron a escasos minutos de convertirse en los primeros eliminados del certamen ecuménico. Con este reparto de puntos, la definición de la zona promete ser infartante el próximo miércoles: Sudáfrica buscará la heróica frente a Corea del Sur en la ciudad de Monterrey, mientras que República Checa asumirá una dura parada frente al local México en el mítico Estadio Azteca.
Más allá del discreto nivel técnico mostrado por ambos equipos, el encuentro quedó registrado en las páginas doradas del arbitraje internacional gracias a la actuación de Tori Penso. La jueza estadounidense de 39 años completó una destacada labor en el campo y se transformó oficialmente en la segunda mujer en la historia en dirigir un partido correspondiente a un Mundial masculino, siguiendo los pasos de la francesa Stéphanie Frappart en la edición de Qatar 2022.
