Tras el lamentable fallecimiento de Jorge Messi, la memoria emotiva del mundo futbolístico vuelve a hacer foco en los testimonios que marcan la calidez y gratitud del capitán argentino hacia su entorno más íntimo
En diversas entrevistas a lo largo de su trayectoria, el astro rosarino supo evocar con profunda emoción los años de infancia y el esfuerzo familiar: Cuando Lionel Messi destacó el sacrificio de su papá Jorge: “Mi viejo se levantaba a las 4 de la mañana y volvía para cenar”, una definición que sintetiza el pilar fundamental que representó su padre tanto en lo personal como en lo profesional.
El diez de la Selección argentina recordó en reiteradas ocasiones las extensas jornadas de trabajo que su padre afrontaba en la planta industrial para sostener la economía del hogar en Rosario.
El esfuerzo diario y la crianza familiar
Las memorias de Lionel reflejan el valor que le otorgaba a esos breves pero significativos encuentros diarios tras las duras rutinas laborales de Jorge:
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Jornadas extenuantes: “Mi viejo se levantaba a las 4 de la mañana y volvía a las 9 de la noche para cenar prácticamente todos los días. Nos veíamos poco y cuando nos veíamos me disfrutaba, no me cagaba a pedos nunca”, recordó el astro argentino.
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Vínculo afectivo: “Yo lo disfrutaba muchísimo a él porque lo esperaba para abrazarlo y estar con él. Él se la pasaba trabajando, la verdad”, rememoró sobre su infancia.
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Ejemplo para la paternidad: “Hoy tengo la suerte de disfrutar con mis hijos mucho más. Intento copiar a mis viejos en la crianza de mis hijos”, reflexionó el capitán en relación al legado recibido.
La exigencia deportiva y el filtro de la crítica
Más allá de la contención afectiva, Jorge Messi desempeñó un rol clave como consejero y crítico constructivo a lo largo de la prolífica carrera deportiva de su hijo durante este mes de agosto de 2026:
“En lo deportivo hablo mucho con mi papá, en toda la carrera estuvo al lado mío. Terminaba un partido y le preguntaba a él. Siempre necesité la aprobación de mi viejo, desde chiquito”, confesó Lionel. Además, remarcó cómo esa mirada exigente lo impulsaba a superarse: “Jugaba un partidazo y me decía ‘te comiste una’. Me hacía bien, me hacía querer superarme. Somos los dos los más críticos”.
