Una jornada sumamente crítica se registra este martes en el corazón del ámbito económico internacional y financiero local.
Luego de una reservada reunión que mantuvo en Nueva York el ministro de Economía, Luis Caputo, con importantes inversores de Wall Street, la reacción de los mercados fue rotundamente negativa: los bonos soberanos y las acciones argentinas se desplomaron en picada, provocando que el indicador del riesgo país trepe de inmediato hasta alcanzar los 543 puntos básicos.
Cae la deuda pública, se hunden las acciones y el mercado exige certezas
El impacto del desencuentro con los fondos internacionales se sintió con fuerza en la cotización de los títulos públicos, los cuales sufrieron marcadas pérdidas de hasta un 1,3%. Con esta contracción, el índice soberano elaborado por la firma JP Morgan escaló a su valor más alto desde el pasado 20 de mayo, encendiendo las luces de alarma sobre el costo del financiamiento para la Argentina.
El temblor financiero también afectó de lleno al segmento de la renta variable:
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Derrape de los ADRs en Wall Street: La mayoría de las acciones de firmas argentinas que cotizan en Nueva York operaron en terreno negativo, con la desarrolladora inmobiliaria IRSA encabezando la peor performance del día tras registrar un desplome del 3,4%.
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Caída del índice local: El S&P Merval de la Bolsa porteña exhibió una retracción generalizada del 1%, impulsado por bajas sostenidas en la inmensa mayoría de las empresas que integran el panel principal.
Explicaciones a puertas cerradas en JP Morgan que no lograron convencer
Esta adversa jornada en los mercados mundiales tuvo lugar inmediatamente después de una cumbre estratégica celebrada en la sede neoyorquina del JP Morgan. El encuentro entre Caputo y los grandes tenedores de deuda se llevó a cabo bajo un estricto hermetismo y no fue informado de manera previa por el Ministerio de Economía.
Durante la reunión privada, el jefe del Palacio de Hacienda intentó dar explicaciones detalladas para infundir tranquilidad respecto a la continuidad del programa económico y exponer las herramientas financieras de las que dispone la administración libertaria para afrontar los vencimientos de la deuda pública. Sin embargo, la falta de difusión oficial previa y las dudas que persistieron entre los inversores internacionales terminaron desencadenando una inmediata ola vendedora que liquidó el valor de los activos argentinos.
