Un día como hoy se cumplen 17 años del fallecimiento de Mercedes Sosa, una de las figuras más emblemáticas y conmovedoras de la cultura popular argentina.
Nacida en Tucumán el 9 de julio de 1935 y registrada formalmente como Haydeé Mercedes, «La Negra» trascendió fronteras y generaciones con un canto atravesado por la lucha, la resistencia y un talento interpretativo único que permanece imborrable en el corazón de su pueblo.
De la extrema pobreza al engaño en la radio que cambió su destino
La infancia de Mercedes transcurrió en un contexto de extrema pobreza en San Miguel de Tucumán: su madre lavaba y planchaba para familias adineradas, mientras que su padre trabajaba en los hornos de aserraderos e ingenios azucareros. A pesar de las privaciones materiales, «La Negra» siempre recordó esa etapa marcada por el amor familiar. A los 12 años memorizaba temas escuchados en radios ajenas y, tras cantar el himno en su escuela, su docente vislumbró en ella un talento lírico, aunque su verdadera vocación estuvo en el cancionero popular.
El salto a la fama llegó a los 14 años de manera casi fortuita. Aprovechando que sus padres —fervientes peronistas— viajaron a Buenos Aires por un 17 de octubre, se presentó a escondidas en el concurso de la radio LV12 bajo el seudónimo «Gladys Osorio». Tras resultar ganadora y continuar cantando en la emisora, su padre la descubrió. Don Sosa reaccionó con dureza inicial, pero ante la insistencia del director radiofónico terminó autorizando la firma de su primer contrato profesional un mes después.
Censura, detención en pleno show y el exilio que no logró callarla
Con apenas 16 años comenzó a cantar en peñas peronistas e inició una permanente formación vocal que mantuvo durante toda su vida, incluso semanas antes de su partida en 2009 junto a la profesora Carmela Giuliano. Afiliada más tarde al Partido Comunista, su compromiso con el repertorio social le costó la persecución. Su hijo Fabián Matus, desde la Fundación Mercedes Sosa, ha remarcado siempre el cuidado obsesivo que la artista ponía al elegir sus canciones sabiendo que quedaban registradas para siempre.
El 20 de octubre de 1978 vivió uno de sus episodios más oscuros: fue detenida en pleno recital en «El Almacén San José» de La Plata junto a su hijo y su guitarrista Colacho Brizuela por interpretar temas censurados como «Canción con todos», «Como la cigarra» y «Dale tu mano al indio». Tras sufrir 18 horas de humillaciones y agresiones verbales por su ideología y color de piel, partió al exilio en Europa. Regresó triunfalmente en 1982 al Teatro Ópera y continuó una prolífica carrera grabando con gigantes como Luis Alberto Spinetta, Shakira, Caetano Veloso, Joan Manuel Serrat y René Pérez en sus discos «Cantora», consagrándose como la voz definitiva de la América Latina profunda.
