Un grave suceso policial ha conmocionado a la comunidad educativa de Comodoro Rivadavia en las últimas horas.
Una violenta confrontación entre estudiantes pertenecientes a un establecimiento secundario de la zona derivó en la movilización de múltiples patrulleros, la persecución de adolescentes por las calles de la ciudad y el secuestro de un armamento altamente peligroso. La gravedad del episodio encendió las alarmas de las autoridades locales por la escalada de violencia urbana en entornos escolares.
Tensión en el barrio Pueyrredón, persecución y secuestro de armas
El operativo policial se puso en marcha este viernes cerca de las 23 horas, cuando personal de la Seccional Tercera acudió a una llamada de emergencia por un enfrentamiento en la intersección de la avenida Callao y la calle San José de Jáchal, en el barrio Pueyrredón. Al arribar, los uniformados constataron que efectivos de la Seccional Quinta ya habían interceptado a cinco jóvenes que intentaban huir por la calle La Gaceta de Buenos Aires, casi Constituyentes, mientras se identificaba a otro grupo en la esquina de La Gaceta de Buenos Aires y Jáchal.
Durante el rastrillaje ejecutado en el perímetro de la gresca, la policía logró incautar las armas utilizadas para amedrentar a las víctimas. En un cantero de las inmediaciones hallaron un revólver calibre .22 con tambor de seis alveolos (sin municiones en su interior), mientras que en otro sector cercano se incautó un arma blanca de tipo cuchillo. A raíz del procedimiento, un joven quedó imputado en libertad por la presunta infracción al artículo 189 bis del Código Penal, norma que tipifica y sanciona la tenencia ilegítima de armas de fuego.
Amenazas a mano armada, conflicto entre alumnos y falta de denuncia formal
El origen de la gresca respondió a disputas previas entre los implicados. Según informaron fuentes policiales, los involucrados serían alumnos de la Escuela N° 743 —situada en las cercanías del lugar del choque—, ámbito educativo donde ya existirían antecedentes de severas fricciones interpersonales entre los bandos enfrentados.
Dos de los damnificados, de 17 y 20 años, relataron que miembros de la otra facción los incitaron violentamente a pelear, denunciando que un menor de 17 años los amenazó encañonándolos con el arma de fuego, mientras que otro portaba el cuchillo para intimidarlos. Pese a la extrema gravedad del ataque, las víctimas decidieron no radicar la denuncia formal en la sede policial; de hecho, la madre de uno de los involucrados acudió al sitio del procedimiento para retirarlo y trasladarlo a su domicilio.
