Un exhaustivo informe económico encendió las alarmas sobre la realidad del mercado de trabajo en la Argentina.
La caída sostenida de la productividad laboral se convirtió en el principal obstáculo para lograr un aumento real y duradero de los sueldos en toda la economía. Al no conseguirse incrementos en la cantidad de bienes y servicios generados por cada hora trabajada, el margen para elevar los ingresos sin disparar los costos de producción resulta prácticamente nulo.
Números alarmantes: más horas trabajadas pero menor producción
El estudio elaborado por las investigadoras Laura Caullo y Guadalupe Galíndez para el IERAL —sobre la base de datos oficiales de la Cuenta de Generación de Ingresos del INDEC— revela que la productividad laboral sufrió un retroceso del 6% entre los años 2016 y 2025. En paralelo, la Productividad Total de los Factores (PTF) se derrumbó un 7% en el mismo ciclo.
El informe detalla un descalce crítico en el sistema productivo: mientras que las horas trabajadas en el país aumentaron un 11% y los servicios de capital crecieron un 14%, la producción total apenas se incrementó un 3%. Esto demuestra que la economía argentina ha incorporado más capital y más mano de obra, pero el despliegue de esos recursos no se tradujo en un salto equivalente en el nivel de actividad, evidenciando que para producir lo mismo que hace una década hoy se necesitan más horas de trabajo.
Dos de tres trabajadores afectados y la receta para recuperar salarios
El diagnóstico de IERAL señala además que dos de cada tres horas trabajadas corresponden actualmente a ramas de actividad cuya productividad ni siquiera ha logrado recuperar los valores previos a 2023. «Sin mejoras sostenidas de la productividad laboral, resulta difícil sostener aumentos de salarios y mejoras duraderas de la competitividad», advierte el documento técnico.
Para revertir esta dinámica de estancamiento, las analistas remarcan la urgencia de potenciar la PTF mediante la incorporación intensiva de tecnología, innovación y un marco regulatorio moderno que fomente las inversiones, permitiendo que las empresas optimicen sus recursos y transfieran esos beneficios a mejores ingresos para los trabajadores.
