¿Poder de qué? La dirigencia sindical y el riesgo de frenar por completo la actividad pesquera.
Recientemente se ha visto a los dirigentes del STIA y de SICONARA posando juntos en una mesa de reuniones, pretendiendo dar una señal de fuerza y unidad. Sin embargo, cabe preguntarse con seriedad: ¿mostrando poder de qué?
Si la única demostración de fuerza que tienen para ofrecer es la traba constante, la intransigencia y el bloqueo de la actividad productiva, el mensaje que están enviando es muy claro.
¿No quieren que salgan los barcos? No hay problema.
¿No quieren que abran las plantas procesadoras? Menos problema aún.
La postura de sus conducciones parece olvidar que sin barcos navegando y sin plantas operando no hay producción, no hay movimiento económico y, en última instancia, no hay trabajo para la propia gente que dicen representar. Si la respuesta de las cúpulas gremiales es la asfixia operativa, la consecuencia inmediata es el cese total: si no se mueve nada, no habrá barcos, no habrá plantas y tampoco habrá lugar para conflictos artificiales.
Es momento de que las conducciones sindicales comprendan que el verdadero poder reside en generar acuerdos que garanticen la continuidad laboral y la producción, no en medir fuerzas a costa de paralizar por completo un sector productivo fundamental.
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