Un verdadero papelón estratégico opacó lo que pudo haber sido una jornada brillante para el automovilismo argentino.
En el marco del Gran Premio de Malasia, la escudería Alpine cometió una equivocación garrafal al momento de definir los neumáticos para la largada, arruinando por completo las aspiraciones de Franco Colapinto y de su compañero de equipo Pierre Gasly. La arriesgada apuesta del equipo francés no solo destruyó las chances de sumar unidades, sino que dejó un profundo malestar en el garaje tras perder terreno clave en la tabla de posiciones.
Una pésima decisión estratégica que destrozó la carrera en Sepang
El circuito de Sepang recibió a la Fórmula 1 con las primeras precipitaciones del año, provocando además una demora de una hora y media por fallas y decisiones polémicas de la dirección de carrera. Sin embargo, el golpe letal para los pilotos de Alpine llegó desde su propio paredón de boxes. Bajo la conducción de Flavio Briatore y el equipo técnico, la escudería decidió equipar a ambos autos con neumáticos blandos sobre un asfalto sensiblemente húmedo que tardó mucho más tiempo en secarse de lo estimado.
En lugar de desdoblar la estrategia para mitigar riesgos —teniendo a Colapinto partiendo desde la 9° posición y a Gasly desde el puesto 21°—, el equipo apostó a lo mismo con los dos vehículos. Este error de lectura arruinó la prueba de ambos corredores, quienes tenían potencial de sobra para pelear arriba. Pese al pésimo panorama inicial, Colapinto mostró un ritmo notable sobre piso seco, remontando posiciones hasta cruzar la meta en la 13° colocación. Por su parte, el francés Gasly sufrió aún más el impacto del fallo táctico, retrocediendo siete lugares para finalizar 16°.
Consecuencias nefastas en el campeonato y la revancha en Singapur
La fallida maniobra en Malasia resulta especialmente dolorosa considerando los antecedentes recientes. Si bien hace siete días el joven piloto pilarense cometió su primer error del año en el Gran Premio de Azerbaiyán, en esta oportunidad la responsabilidad recayó de manera absoluta en el equipo técnico, que ahora está en deuda con sus conductores.
El resultado dejó secuelas gravísimas en el Campeonato de Constructores. Mientras Alpine se quedaba con las manos vacías, la escudería rival Racing Bulls sumó con sus dos autos gracias al 7° lugar de Liam Lawson y al 10° puesto de Arvid Lindblad (quien había largado último). Con este panorama, la brecha por la quinta colocación del torneo de equipos se amplió a 22 unidades a favor de los rivales, tornando la disputa sumamente compleja. Ahora, todas las esperanzas de Colapinto y Alpine están puestas en dar vuelta la página y revertir la racha en el próximo compromiso en Singapur.
