En vísperas del próximo año electoral, el Palacio de Hacienda salió a cruzar las especulaciones de los mercados y garantizó que no habrá volatilidad cambiaria ni sobresaltos financieros en la economía argentina.
El secretario de Finanzas, Federico Furiase, ratificó los pilares del programa económico conducido por el ministro Luis Caputo y sostuvo de manera categórica que el país llegará «mucho más fuerte y sólido» de cara a los comicios, destacando que desde el Poder Ejecutivo se prepararon minuciosamente «para el peor de los mundos».
El plan de contención de Furiase y la lectura sobre la inflación
Furiase remarcó que las compras de divisas por parte del Banco Central —las cuales superaron la marca de los US$ 15.000 millones— sumadas al superávit comercial continuo, constituyen la columna vertebral para amortiguar cualquier tensión política o turbulencia externa. Al analizar el último índice de precios al consumidor del mes de septiembre, que registró un repunte ubicándose en el 1,9%, el funcionario le restó dramatismo a la aceleración y subrayó que representa «el dato más bajo para un mes de septiembre en los últimos nueve años», sosteniendo el sendero de desaceleración interanual por debajo del 2%.
El secretario enfatizó que el mantenimiento irrestricto de los fundamentos macroeconómicos y la acumulación estratégica de colchones de liquidez permitirán neutralizar de raíz los ruidos del mercado sin alterar la paz cambiaria.
Un «poder de fuego» de US$ 125.000 millones contra corridas
Las palabras del secretario de Finanzas se alinean de manera directa con lo planteado por el presidente Javier Milei, quien ratificó disponer de una capacidad de respuesta teórica de US$ 125.000 millones para neutralizar cualquier especulación o intento de corrida en el mercado de cambios. Aunque el Jefe de Estado aclaró que no proyecta un escenario de corrida, detalló la batería de herramientas de liquidez con las que cuenta la gestión oficial:
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US$ 25.000 millones correspondientes a vencimientos en manos de tenedores locales.
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US$ 20.000 millones en compras proyectadas del Banco Central.
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US$ 20.000 millones mediante los acuerdos de swap de monedas con China y Estados Unidos.
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US$ 15.000 millones utilizables mediante la herramienta de intervención en el mercado de dólar futuro.
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US$ 30.000 millones sustentados por el superávit comercial acumulado e ingresos proyectados vía RIGI.
