El desafío económico de criar a un hijo en la Argentina volvió a alcanzar cifras alarmantes y genera una profunda preocupación en miles de hogares.
De acuerdo con los últimos datos e indicadores oficiales presentados por las autoridades de estadística, el presupuesto indispensable para cubrir el desarrollo integral, la alimentación, los servicios esenciales y las horas de cuidado de un menor de edad volvió a registrar un marcado incremento, exponiendo el fuerte impacto que la inflación genera en la economía cotidiana de las familias.
Los valores por franja etaria y el desglose oficial del INDEC
El Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina (INDEC) publicó el informe titulado «Valoración mensual de la canasta de crianza de la primera infancia, la niñez y la adolescencia», correspondiente a septiembre de 2026. Según el relevamiento, la manutención mensual de menores de entre 0 y 12 años trepó hasta los $728.850 en su escala más elevada, marcando una clara aceleración respecto de la medición de agosto, cuando criar a un niño de hasta 12 años costaba $713.070.
El reporte precisó los montos específicos según los tramos de edad estructurados a partir de los niveles de escolarización: para menores de un año el costo se ubicó en $570.832; en el segmento de 1 a 3 años alcanzó los $679.816; para los niños de 4 a 5 años requirió $579.752; mientras que en la franja de 6 a 12 años escaló al tope de $728.850 mensuales.
Bienes, servicios básicos y la valoración económica del tiempo de cuidado
Este indicador elaborado por el organismo oficial mide el costo integral necesario para sostener el desarrollo de niños y adolescentes de 0 a 12 años. Para el cálculo de los bienes y servicios se toma como referencia el valor de la Canasta Básica Total (CBT) del Gran Buenos Aires —el mismo parámetro que define la línea de pobreza—, abarcando alimentos indispensables, vestimenta, transporte, educación, salud y vivienda.
Además de las erogaciones materiales, la canasta contempla la valuación económica del tiempo destinado a las tareas de cuidado. Esto implica monetizar las horas de trabajo requeridas para atender a cada menor según su franja etaria, reconociendo el costo implícito que demanda la atención cotidiana y consolidando un índice representativo de la realidad financiera que enfrentan los padres en todo el país.
