En una movida institucional estratégica para el futuro productivo y sanitario del país.
El Senado de la Nación reactivará su actividad legislativa la próxima semana para dar debate a un tema crucial: la ratificación del Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT). El plenario de comisiones abordará el proyecto introduciendo una reserva clave en su articulado que busca blindar de forma directa a la industria farmacéutica nacional frente al avance de gigantes internacionales.
Plenario estratégico y la reserva para blindar a los laboratorios.
La discusión se llevará a cabo el próximo miércoles a las 14:00 horas en una reunión conjunta de las comisiones de Relaciones Exteriores y Culto, conducida por el senador libertario Francisco Paoltroni, e Industria y Comercio, encabezada por el senador peronista Marcelo Lewandowski. El bloque de La Libertad Avanza busca emitir dictamen de comisión aceptando las modificaciones introducidas por la Cámara de Diputados, las cuales establecen una salvaguarda explícita en el Capítulo II para atender los firmes reclamos de las cámaras empresarias del sector de la salud.
De lograr la firma del dictamen, el oficialismo apunta a llevar el texto al recinto para su sanción definitiva en una sesión prevista para el jueves 22 de octubre. En esa misma cita parlamentaria podrían incluirse otros proyectos de envergadura que aguardan tratamiento, entre los que se destacan la regulación del Mercado Voluntario de Carbono, la denominada «Ley Hojarasca» y la reforma integral de la Ley de Salud Mental.
Risgos, ventajas y el impacto en el precio de los genéricos.
El Tratado de Cooperación en Materia de Patentes, un instrumento internacional al que ya están adheridas 158 naciones, fue firmado por la Argentina en 1970 y aprobado en el Senado en 1998, pero regresa a la Cámara Alta para su ratificación final tras los cambios introducidos. El sistema simplifica la protección de invenciones en múltiples países mediante un formulario unificado de solicitud para universidades, investigadores y PyMEs, aunque no concede patentes de forma automática.
A pesar de las facilidades que abre para comercializar desarrollos locales en el exterior, la adhesión entraña severos riesgos: podría permitir que multinacionales extranjeras —especialmente estadounidenses— patenten medicamentos con mayor rapidez, postergando la elaboración de genéricos por parte de laboratorios argentinos y encareciendo los costos generales del sistema de salud. Por este motivo, la reserva del Capítulo II resulta indispensable para garantizar el acceso a drogas de producción nacional a precios accesibles.
