En el vertiginoso corazón de las plantas de procesamiento pesquero patagónicas, el arte del corte manual representa un eslabón insustituible para potenciar el agregado de valor en origen.
Sin embargo, la persistente falta de mano de obra especializada y la falta de recambio generacional encendieron las alarmas en el sector marítimo provincial. Para enfrentar este desafío, la planta de Fuertes Vientos Patagonia puso en marcha un ambicioso programa de capacitación práctica orientado a revivir la actividad artesanal entre las nuevas generaciones.
La iniciativa de instrucción técnica está encabezada por Misael Chaile, un veterano de la industria con más de cuatro décadas en las mesas de procesamiento.
De la reflexión personal a la mesa de faena en la planta
La inquietud por rescatar esta tradición laboral nació de las profundas reflexiones del propio Chaile junto a sus compañeros dentro del ámbito fabril. «Un día, hablando solos: ‘¿Por qué no vuelve a generar el filetero de vuelta? Porque es un lindo laburo’. Ojalá que todas las empresas hagan que vuelva el fileteado», rememoró con orgullo el histórico trabajador que se desempeña en el rubro desde el año 1980.
Esa motivación encontró cauce definitivo a partir del llamado de un colega de la industria: «Llego acá y me encuentro con mi amigo Ángelo. Me dijo si quería y podía enseñarles a unos chicos para fileteado y volver a generar al filetero, que no se pierda esto. Y yo le dije que sí», detalló sobre el puntapié inicial que permitió abrir las puertas de la planta a los jóvenes operarios.
El método de enseñanza: afilado, chaira y prolijidad antes que velocidad
La rutina de formación abarca desde los fundamentos operativos más elementales hasta la manipulación precisa de la materia prima. Chaile explicó que el proceso comenzó con el dominio de los elementos de corte: «Entraron el primer día a enseñarles a afilar un cuchillo, cómo se afila, cómo se chairea, dominando la muñeca».
Para garantizar un aprendizaje progresivo, el entrenamiento avanzó utilizando ejemplares de menor valor comercial antes de pasar a la especie principal:
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Práctica inicial: Se emplearon piezas que habitualmente se descartan para que los aprendices pierdan el temor al cuchillo y adopten la postura correcta.
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Técnica avanzada: Progresivamente se incorporó merluza de mayor tamaño para perfeccionar el corte de filet con piel.
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Calidad garantizada: El maestro resaltó que, si bien el grupo comprendió rápidamente los movimientos, busca frenar el entusiasmo para priorizar la prolijidad sobre la velocidad de procesamiento.
A pesar de que a algunos alumnos les cuesta más que a otros, la paciencia y el ritmo constante marcan la pauta del adiestramiento. Para el histórico operario, esta experiencia representa un hito entrañable en su carrera: «Yo estoy contento de estar acá y dejarle algo lindo a ellos», concluyó sobre el legado productivo que busca perpetuar la tradición marítima en la región.
