Una nueva tormenta política volvió a sacudir los cimientos del «Triángulo de Hierro» tras un encendido debate en redes sociales que expuso las profundas fracturas dentro de La Libertad Avanza.
El presidente Javier Milei volvió a quedar en el centro de las tensiones internas luego de fijar una postura crítica respecto a la inmigración musulmana en Europa y cuestionar públicamente a la periodista María O’Donnell. Lo que parecía un posicionamiento ideológico desató una dura batalla comunicacional entre las distintas facciones que integran el oficialismo.
El Gordo Dan contra los Menem y el feroz fuego cruzado.
El conflicto escaló cuando el influencer Daniel Parisini, conocido como «Gordo Dan», denunció en su cuenta de X que el Centro Islámico de la República Argentina lo había presentado ante la justicia por cuestionar al Islam, señalando que buscaban «censurar la batalla cultural de Occidente». Al hacerse eco del mensaje, Milei reposteó el descargo agregando la frase «Tomar nota», lo que desató interpretaciones contrapuestas entre los campamentos libertarios. Desde el entorno del asesor Santiago Caputo afirmaron que la reacción presidencial representó un respaldo explícito a Parisini, quien apuntó de manera implícita contra Martín y Eduardo «Lule» Menem al expresar que esos sectores del Gobierno «comulgan con ustedes».
Desde el sector del «caputismo» aseguraron que las huestes de los Menem habrían incentivado la denuncia contra el influencer, e insistieron en que el Presidente comparte plenamente esa línea de pensamiento. A su vez, los militantes agrupados en «Las Fuerzas del Cielo» aseguraron contar con el visto bueno del Departamento de Estado de los Estados Unidos y cargaron duramente contra el ala de Karina Milei, acusando al «karinismo» de apelar a la censura y de no medirse electoralmente frente a las bases de votantes.
La respuesta del karinismo y la postura del Presidente.
Frente a la virulencia de los ataques, los referentes del entorno de la Secretaría General de la Presidencia desestimaron cualquier lectura de internas o favores políticos en el tuit del mandatario. Desde el karinismo remarcaron que el mensaje tuvo como único fin ratificar la posición ideológica del Jefe de Estado sobre la inmigración y el Islam, desvinculando la publicación de las disputas entre Parisini y la dirigencia oficialista.
En la misma línea, voceros allegados a la conducción del espacio parlamentario de los Menem coincidieron en que se trató de una contienda conceptual liderada por el propio Milei, enfatizando que «no hay mucha más vuelta ni otra interpretación». Pese a los intentos por calmar las aguas, la controversia puso de manifiesto que el sutil equilibrio entre las tribus de La Libertad Avanza está cada vez más deteriorado.
