El gobernador de Córdoba defendió el superávit provincial con inversión social, pero alertó sobre el impacto del ajuste, la pérdida de empleo formal y la parálisis del consumo a nivel federal.
En medio del complejo escenario económico y social que atraviesa el país, el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, trazó un severo diagnóstico sobre el impacto de las políticas nacionales en los sectores productivos y en las administraciones subnacionales. El mandatario cordobés sostuvo que la Argentina atraviesa un estado crítico signado por la pérdida de puestos de trabajo y la caída de la recaudación fiscal, al tiempo que defendió el modelo de gestión local enfocado en el equilibrio con contención social.
Durante una entrevista concedida al programa La Mañana, conducido por Antonio Fernández Llorente y Mariana Verón, el jefe del Ejecutivo cordobés advirtió sobre la inviabilidad de un plan financiero desvinculado de la economía real y del entramado industrial.
“No hay ninguna forma de sostener un programa económico, sino genera un beneficio para su pueblo”, remarcó el mandatario provincial.
Deterioro del consumo y presiones sobre los presupuestos subnacionales
El gobernador analizó el impacto que la retracción del consumo y la menor actividad económica generan en la coparticipación que reciben los distritos. En ese sentido, anticipó que la provincia deberá estructurar sus cuentas públicas con extrema prudencia de cara a los próximos meses.
“Muchos meses de caída de coparticipación de recursos por la caída de la actividad y consumo. Aun en esta crisis, que es muy difícil, seguimos invirtiendo, pero claramente el próximo presupuesto va a ser de crisis”, sostuvo Llaryora.
Asimismo, enfatizó que la realidad de los indicadores sociales y sanitarios no puede ser omitida en la discusión pública:
“Argentina está en una situación crítica por la destrucción del empleo, la situación social y sanitaria. El que niegue eso no está viendo la realidad”, sentenció.
El modelo cordobés y el rol de las provincias como “amortiguador”
Llaryora explicó que Córdoba posee una estructura estatal austera —la de menor cantidad de empleados públicos per cápita del país—, lo que vuelve a la provincia altamente dependiente del dinamismo del sector privado, las pymes y la infraestructura vial para mantener la competitividad.
“Gobernar es generar trabajo, el modelo tiene que generar empleo, sino es imposible si cada día se pierden puestos de trabajo, sino hay una idea productiva, un camino de infraestructura”, expuso el mandatario.
Ante la neutralización de la obra pública nacional, el mandatario destacó que la administración provincial asumió el financiamiento de proyectos clave, como la inauguración de diez kilómetros de una autopista de jurisdicción federal ejecutada con recursos locales.
No obstante, comparó el rol de las gobernaciones con el de un «amortiguador» social frente al ajuste nacional, advirtiendo que este colchón financiero se encuentra cerca de su límite:
“Claramente ese amortiguador se está quedando sin posibilidades por la caída de la actividad económica y por los recursos que cada vez son menos”, concluyó, tras repasar los debates mantenidos con sus pares en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) respecto a la urgencia de contar con un plan logístico integral para el país.
