Washington solicitó el fin del Comité Especial de Descolonización al calificarlo como un «despilfarro de recursos». La Argentina tomará distancia de la postura de la administración de Donald Trump para defender el ámbito diplomático histórico donde reclama la soberanía del archipiélago desde 1988.
El reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas suma un inesperado frente diplomático. Estados Unidos solicitó formalmente la disolución del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, el foro multilateral que la diplomacia nacional utiliza desde 1988 como principal plataforma para emplazar al Reino Unido a negociar de manera bilateral.
La iniciativa de la Casa Blanca expone la primera divergencia de fondo en el ámbito de la ONU entre el gobierno de Javier Milei y la administración de Donald Trump, tras una serie de votaciones alineadas en el organismo internacional.
Los argumentos de Washington y el rechazo argentino
La postura norteamericana quedó explicitada en un documento oficial del organismo, donde la representante de Estados Unidos ante la ONU, Tammy Bruce, solicitó poner fin al mandato del cuerpo al sostener que el comité “sobrevivió a su propósito original” y argumentar que varias de sus funciones representan un “despilfarro de recursos”. La funcionaria cuestionó además que el organismo “actúa como si nada hubiera cambiado” al revisar los mismos textos cada año, a pesar de que más de 80 antiguas colonias ya se integraron a las Naciones Unidas como Estados miembros.
Pese a la cercanía ideológica entre Buenos Aires y Washington, la Argentina no acompañará el planteo norteamericano. El Comité se encuentra dentro de la Cuarta Comisión de la Asamblea General y monitorea 17 Territorios No Autónomos globales, de los cuales 10 son administrados por Gran Bretaña.
Se prevé que el canciller argentino, Pablo Quirno —quien en junio denunció ante ese mismo foro la “militarización” británica y la “explotación unilateral de los recursos naturales”—, le transmita la disconformidad del país al número dos del Departamento de Estado, Christopher Landau, durante su próxima reunión bilateral.
Para la diplomacia argentina, el Comité de Descolonización es el ámbito natural e indispensable para presionar a Londres a sentarse a una mesa de negociación formal por la soberanía del archipiélago.
La viabilidad del pedido y el trasfondo con Londres
En términos procedimentales, diplomáticos en Naciones Unidas señalan que la disolución del comité es prácticamente inviable. Requiere de una votación de mayoría simple en la Asamblea General —donde no rige el derecho a veto del Consejo de Seguridad— y existe una tradición histórica de bloques de países africanos y del Caribe en sostener su continuidad.
Analistas diplomáticos interpretan el movimiento de la Casa Blanca bajo dos variables:
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Visión crítica de la burocracia: Se enmarca en la postura de Trump contra las estructuras multilaterales y los gastos de la ONU.
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Carta de negociación bilateral: Podría funcionar como una señal hacia el primer ministro británico, Andy Burnham, en medio de las discusiones por la neutralidad estadounidense respecto de la controversia del Atlántico Sur.
El debate coincide además con un momento de alta tensión entre la Argentina y el Reino Unido por el avance del proyecto petrolero Sea Lion en el archipiélago. Frente a esto, la Casa Rosada ya solicitó la intervención del Tribunal Internacional del Derecho del Mar e impulsó en el Congreso una Ley de Soberanía para sancionar a las empresas involucradas en la extracción ilegal de recursos.
