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Para la ONU, “este crecimiento sin precedentes” -había 2.500 millones de habitantes en 1950- es el resultado “de un aumento progresivo de la duración de la vida gracias a los avances en materia de salud pública, nutrición, higiene personal y medicina”.

La Tierra tenía menos de 1.000 millones de habitantes en el siglo XIX, pero solo le tomó 12 años crecer de 7.000 a 8.000 millones.

De acuerdo a previsiones de Naciones Unidas, tardará unos 15 años en alcanzar los 9.000 millones, en 2037, una señal de su ralentización demográfica, publicó la agencia de noticias AFP.

La ONU proyecta un “pico” de 10.400 millones en la década de 2080 y un estancamiento hasta finales de siglo.

En los países que ya tienen una alta concentración de pobreza, el crecimiento de la población plantea grandes desafíos.

“La persistencia de altos niveles de fertilidad, que impulsan el rápido crecimiento de la población, es a la vez un síntoma y una causa del lento progreso en materia de desarrollo”, alerta la ONU.

India, un país de 1.400 millones de habitantes, que se convertirá en el más poblado del mundo en 2023, superando a China, se espera que experimente una explosión de su población urbana en las próximas décadas con megalópolis ya superpobladas y con escasas infraestructuras esenciales.

En Bombay, alrededor del 40% de la población vive en barrios marginales, áreas de miseria superpobladas, formadas por precarias viviendas improvisadas, la mayoría de las cuales carecen de agua corriente, electricidad y saneamiento.

Según el informe, más de la mitad del crecimiento de la población para 2050 provendrá de ocho países: República Democrática del Congo (RDC), Egipto, Etiopía, India, Nigeria, Pakistán, Filipinas y Tanzania.

Y a finales de siglo, las tres ciudades más pobladas del mundo serán africanas, Lagos (Nigeria), Kinshasa (RDC) y Dar es Salaam (Tanzania).

El último informe de la Organización Meteorológica Mundial, publicado este domingo, muestra que los últimos ocho años han sido los más calurosos de los que se tiene constancia, favorecidos por las crecientes concentraciones de gases de efecto invernadero.

El estudio es un inventario de eventos climáticos alarmantes, que incluyen la acelerada subida del nivel del mar, el histórico nivel de deshielo de los glaciares europeos y la devastación causada por los fenómenos meteorológicos extremos.

Señales alarmantes

La versión provisional del Estado del clima mundial en 2022 expone las señales y consecuencias cada vez más alarmantes de la emergencia climática. Entre ellas, el estudio indica que la velocidad en la que aumenta el nivel del mar se ha duplicado desde 1993 hasta alcanzar un récord máximo durante este año, junto a los primeros indicios de un deshielo sin precedentes en los Alpes europeos.

Aunque el informe completo de 2022 se publicará en la primavera del año que viene, el estudio provisional se quiso presentar coincidiendo con la inauguración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27) para concienciar sobre la enorme magnitud de los problemas que los líderes mundiales deben abordar, si pretenden albergar alguna esperanza de controlar la crisis climática.

«Cuanto mayor sea el calentamiento, peores serán los impactos», afirmó el secretario general de la Organización durante la ceremonia de presentación del informe celebrada en la ciudad egipcia de en Sharm El-Sheikh (Egipto), sede de la conferencia de este año.

«Los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera son tan elevados que apenas podremos limitar el calentamiento a 1,5 °C, el objetivo menos ambicioso del Acuerdo de París”, y alertó que “ya es demasiado tarde para muchos glaciares y el deshielo continuará durante cientos, o incluso miles de años, y ello acarreará graves consecuencias para la seguridad hídrica».

La situación es crítica en todas las partes

El informe es un mareante inventario de eventos climáticos alarmantes, en un contexto de niveles récord de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso en la atmósfera -los tres principales gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global-, que actualmente se estima en unos 1,15 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales.

En los Alpes se midió una pérdida media de espesor del hielo de entre tres y más de cuatro metros, mientras que en Suiza se derritió toda la nieve durante la temporada de verano, la primera vez que esto ocurre en la historia; desde principios de siglo, el volumen de hielo de los glaciares del país ha disminuido en más de un tercio.

El creciente deshielo en todo el mundo ha provocado que el nivel del mar haya subido a un ritmo acelerado en los últimos 30 años. El nivel de calentamiento del oceánico fue excepcionalmente alto en las dos últimas décadas; las olas de calor marinas son cada vez más frecuentes, a diferencia de lo que sucede con las de frío, y se prevé que este ritmo continúe en el futuro.

El estudio también detalla los efectos de las sequías y de las lluvias torrenciales. En Kenia, Somalia y Etiopía se registran pérdidas de cosechas e inseguridad alimentaria, debido a otra temporada de lluvias por debajo de la media, mientras que más de un tercio de Pakistán se inundó en julio y agosto, como consecuencia de unas lluvias sin precedentes, que desplazaron a casi ocho millones de personas.

A principios de año, la región del sur de África sufrió durante dos meses una sucesión de ciclones, que afectaron sobre todo a Madagascar con lluvias torrenciales e inundaciones devastadoras, y en septiembre, el huracán Ian causó grandes daños y pérdidas de vidas en Cuba y el suroeste de Florida.

Muchas zonas de Europa sufrieron continuos periodos de calor extremo: el Reino Unido registró un récord nacional el pasado 19 de julio, cuando la temperatura superó por primera vez los 40°C. Todo ello acompañado de una persistente y dañina sequía e incendios forestales.

La Asamblea General de la ONU votó este lunes una resolución que reclama a Rusia que asuma «las consecuencias jurídicas de todos los hechos internacionalmente ilícitos que cometa, en particular la reparación por todo perjuicio» por su invasión a Ucrania e insta a la conformación de un mecanismo internacional para la reparar los daños sobre todo de infraestructura civil.

La resolución fue adoptada por 94 votos a favor, catorce en contra -entre ellos los de Rusia, China, Cuba, Nicaragua, Irán, Malí, Corea del Norte y Etiopía- y 73 abstenciones.

Desde que comenzó el ataque ruso a Ucrania, en febrero último, este es el cuarto texto que vota la ONU relativo a la invasión rusa. Como todos los de la Asamblea, no es vinculante, pero tiene la autoridad moral que le confiere haber sido votado por el órgano más democrático de la ONU.

La resolución fue impulsada por Canadá, Guatemala, Países Bajos y Ucrania y «recomienda» crear «un registro internacional de daños (…), pruebas e información» sobre los perjuicios alegados, informó la agencia de noticias AFP.

Exige, además, que Rusia «rinda cuentas por todas las violaciones al derecho internacional» y le reclama poner «fin al uso de la fuerza» y retirar «por completo y sin condiciones todas sus fuerzas militares» que estén dentro de las «fronteras (de Ucrania) reconocidas internacionalmente».

«Ucrania tendrá la ingente tarea de reconstruir el país y recuperarse de esta guerra. Pero esa recuperación nunca será completa sin un sentimiento de justicia para las víctimas» de la invasión rusa, remarcó el embajador ucraniano ante la ONU, Sergii Kislytsia.

Su par ruso, Vassily Nebenzia, criticó que la ONU «no tendrá ningún papel» en la creación de ese mecanismo, que será creado por «un grupo de países que decidirán su funcionamiento» y hasta subrayó que los fondos para las reparaciones saldrá «de los cientos de miles de millones de activos soberanos congelados y robados» por las sanciones de la comunidad internacional contra intereses de Moscú.

Aunque no es vinculante, la resolución «da cobertura política a los ucranianos para crear las condiciones a fin de obtener reparaciones de Rusia», dijo Richard Gowan, del grupo de análisis Crisis Group, a AFP.

Las reparaciones no están cuantificadas en la resolución, pero servirán para reconstruir viviendas, hospitales, escuelas, carreteras, puentes, vías férreas y el sistema energético, cuya destrucción fue uno de los principales objetivos de las fuerzas rusas.

Una comisión de investigación de la ONU sobre Ucrania afirmó hoy que «se cometieron crímenes de guerra» en el país desde la invasión rusa de febrero pasado, durante una primera presentación del grupo de expertos que enumera bombardeos en zonas civiles, numerosas ejecuciones, tortura y malos tratos, y violencia sexual.

«Quedamos impactados por el gran número de ejecuciones en las regiones que visitamos. La Comisión investiga actualmente esas muertes en 16 ciudades y lugares. Recibimos acusaciones creíbles concernientes a más numerosos casos de ejecuciones, que estamos documentando», declaró el presidente de ese cuerpo, Erik Mose, durante una primera presentación, citado por la agencia de noticias AFP.

Estas acusaciones directas -poco comunes en la habitual prudencia de la ONU- recibieron el elogio de muchos diplomáticos aliados de Ucrania.

En una intervención por video, el representante de Ucrania, Anton Korinevich, calificó la presentación de los investigadores de «base importante» hacia el establecimiento de responsabilidades ante la Justicia, y recordó que su país reclama la creación de un tribunal especial para juzgar los crímenes rusos en Ucrania.

«Su presentación lleva a la reflexión sobre el alcance y la amplitud de esas atrocidades y su impacto duradero en la vida de decenas o cientos de miles de civiles inocentes, incluyendo niños», afirmó por su parte el embajador británico Simon Manley.

Mose denunció asimismo la utilización por parte de Rusia de «armas explosivas con un largo radio de impacto», sobre zonas civiles.

Los testigos brindaron relatos coincidentes de malos tratos y torturas, que fueron perpetrados durante su detención ilegal.

Algunas de las víctimas indicaron que, tras una primera detención por parte de las fuerzas rusas en Ucrania, fueron trasladadas a Rusia y detenidas durante semanas en prisiones.

«Los interlocutores describieron palizas, descargas eléctricas y desnudos forzados, al igual que otros tipos de violaciones en esos lugares de detención», subrayó Mose, quien señaló que algunas víctimas trasladadas a Rusia habrían desaparecido.

La edad de las víctimas de violencias sexuales, subrayó la comisión, iba de cuatro a 82 años. Los investigadores de la ONU también recibieron información de casos de violencias sexuales. En algunos casos, familiares o allegados fueron obligados a presenciar esos crímenes.

El equipo de la ONU fue designado en mayo con el objetivo específico de investigar las violaciones de los derechos humanos cometidas por las tropas rusas en las región de Kiev, Chernigov, Jarkov y Sumy.

Dos meses antes, la comisión había sido lanzada por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas para investigar las frecuentes denuncias de las partes en conflicto.

Durante sus investigaciones en esas cuatro regiones, la comisión visito 27 ciudades y localidades e interrogó a más de 150 víctimas y testigos, explicó Erik Mose.

Los cuerpos hallados tienen como características comunes señales visibles de ejecuciones, como las manos atadas por la espalda, heridas de bala en la cabeza o cortes en el cuello.

Rusia desmintió las acusaciones sobre violaciones a los derechos humanos y crímenes de guerra, aseguró que las mismas forman parte de la campaña de las potencias occidentales y aseguró que éstas siguen «el mismo guión que Bucha», aludiendo a la denuncia de asesinato masivo de cientos de civiles en la ciudad homónima a fines de marzo, que el Kremlin también calificó de «farsa».

El Kremlin sostiene que los crímenes de guerra viene de la contraparte ucraniana, y las vincula al «batallón de Azov» un grupo de ultraderecha que integra el panorama político y militar de Ucrania hace una década y que moscú tilda de «nazis»

En abril, el jefe del Comité de Instrucción de Rusia, Alexander Bastrikin, anunció que Moscú acusó a 92 miembros de las fuerzas armadas ucranianas de crímenes contra la humanidad, e inició otras 1.300 investigaciones por crímenes contra la población civil en el Donbass, la región industrial en el este de Ucrania que es actualmente el principal teatro de operaciones de la guerra.

La exposición del primer mandatario, Alberto Fernández en el marco del 77º período de sesiones está previsto para las 18 (hora argentina) e incluirá un llamado a la paz en Ucrania y un repudio al atentado sufrido a principios de este mes por la Vicepresidenta.

El presidente Alberto Fernández hablará hoy ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), en lo la que será su primera intervención presencial en este foro que reúne a líderes mundiales en la ciudad de Nueva York.

La exposición del primer mandatario en el marco del 77º período de sesiones está previsto para las 18 (hora argentina) e incluirá un llamado a la paz en Ucrania y un repudio al atentado sufrido a principios de este mes por la vicepresidenta Cristina Kirchner, además de una reivindicación de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, según adelantaron fuentes oficiales.

En el marco de su agenda en Nueva York, a las 11 Fernández mantendrá una reunión bilateral con el primer mninistro de Haití, Ariel Henry; y a las 13 brindará la conferencia «Desafíos globales: una perspectiva latinoamericana» en la Universidad The New School, donde responderá preguntas de los estudiantes.

En tanto a las 15, el Presidente expondrá en la Cumbre Mundial de Seguridad Alimentaria junto con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel; el presidente de Senegal y de la Unión Africana, Macky Sall; el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el secretario de Estado de EE.UU., Anthony Blinken.

Finalmente, a las 21, el mandatario participará de una cena de trabajo ofrecida a jefes de Estado por su par de Francia, Emmanuel Macron, en el Consulado de ese país.

El presidente ucraniano se reunió este martes en Kiev con el equipo del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), encabezado por el argentino Rafael Grossi, que debe visitar la planta nuclear ocupada por tropas rusas.

«Queremos que la misión del OIEA (…) llegue a la planta y haga todo lo posible por evitar los peligros» de un posible desastre nuclear, dijo Zelenski sobre la central de Zaporiyia, blanco de bombardeos en las últimas semanas, según un video difundido por la presidencia ucraniana.

«Es una de las cuestiones prioritarias de seguridad de Ucrania y del mundo entero, a causa de la ocupación de nuestra central de Zaporiyia por militares rusos y el riesgo elevado de una explosión» y una catástrofe nuclear, añadió el mandatario ante la delegación, encabezada por Grossi, director general de la agencia de la ONU.

La comunidad internacional debe obtener de Rusia «una desmilitarización inmediata de la central, la partida de todos los militares rusos con todos sus explosivos y todas sus armas», y la recuperación plena del control ucraniano sobre la planta, prosiguió Zelenski citado por la agencia de noticias AFP.

La de Zaporiyia es una de las cuatro centrales nucleares que funcionan en Ucrania, y la más grande de Europa con sus seis reactores, dotados cada uno de una capacidad de 1.000 megavatios.

La central está ocupada por tropas rusas desde inicios de marzo, poco después de que el Kremlin invadiera Ucrania, y fue blanco de bombardeos de los que Kiev y Moscú se acusan mutuamente.

La semana pasada, la central fue brevemente desconectada de la red eléctrica por primera vez en su historia, después de que varias líneas de suministro resultaran dañadas.

Ante el temor de una filtración, la Unión Europea (UE) donó a Ucrania unas 5,5 millones de pastillas de yoduro de potasio, que pueden proteger a la tiroides del daño que provocaría la radiación, informó hoy el bloque en un comunicado.

«Ninguna central nuclear debería utilizarse como escenario de guerra. Es inaceptable que se pongan en peligro vidas civiles. Toda acción militar en torno a la central de Zaporiyia debe cesar inmediatamente», indicó el encargado de la UE para Ayuda Humanitaria y Gestión de Crisis, Janez Lenarčič.

«La UE está entregando preventivamente a Ucrania cinco millones de pastillas de yoduro de potasio procedentes de las reservas estratégicas de la UE para ofrecer protección a la población en caso de exposición a altos niveles de radiación», añadió el dirigente esloveno.

Rusia confirmó un ataque a Kiev con armas de «alta precisión» en plena visita del secretario general de la ONU, António Guterres, que destruyó las instalaciones de una fábrica de misiles guiados aire-aire, antitanque y dispositivos para aeronaves, mientras una emisora de radio financiada por Estados Unidos anunció que en el episodio murió una de sus periodistas.

«Las fuerzas rusas destruyeron con armas de alta precisión de largo alcance los talleres de la empresa espacial Artem en la capital ucraniana», indicó hoy el Ministerio ruso de Defensa.

Una productora ucraniana de Radio Free Europe/Radio Liberty murió en el bombardeo, informó el medio de comunicación en un comunicado difundido este viernes.

«La periodista y productora Vera Gyrych murió tras el ataque de un misil sobre el edificio en el que vivía. El bombardeo fue el 28 de abril», indicó la filial ucraniana de la organización en un comunicado.

Gyrych comenzó a trabajar en la oficina de Kiev de Radio Liberty a principios de 2018 después de haber desarrollado su carrera en medios ucranianos.

Según el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) al menos siete reporteros han muerto en Ucrania desde que Rusia lanzó una invasión el 24 de febrero.

Radio Free Europe/Radio Liberty es una organización de radiodifusión financiada por el gobierno de Estados Unidos que transmite noticias, información y análisis a países de Europa del Este, Asia Central y Medio Oriente.

El ataque de ayer es el primero que se lleva a cabo desde mediados de abril en Kiev y se produjo mientras el jefe de la ONU visitaba Bucha y otras ciudades ucranianas en la periferia de la capital, consignó la agencia de noticias AFP.

El portavoz del Ministerio de Defensa ruso, general Igor Konashenkov, dijo que las plantas industriales de Artem «fueron destruidas con armas de gran precisión», como misiles de largo alcance aire-tierra de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia, recogió la agencia de noticias rusa Sputnik.

Konashenkov mencionó además ataques con misiles navales Kalibr a las subestaciones eléctricas de los centros ferroviarios de Fastov, Krasnoselka y Polonnoye, y otros, con misiles aire-tierra, a una decena de puntos de concentración de tropas y material bélico y a un depósito de municiones cerca de Ilichevka.

La ONU acusó hoy al ejército ruso de acciones «que podrían constituir crímenes de guerra» en Ucrania tras la invasión del 24 de febrero, incluidos bombardeos indiscriminados que provocaron la muerte de civiles y la destrucción de escuelas y hospitales, y las ejecuciones de al menos 50 civiles en la ciudad de Bucha, en las afueras de Kiev.

«Las fuerzas armadas rusas bombardearon de manera indiscriminada zonas habitadas, mataron a civiles y destruyeron hospitales, escuelas y otras infraestructuras civiles, en acciones que podrían constituir crímenes de guerra», declaró Ravina Shamdasani, portavoz del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra.

«Le corresponde a un tribunal determinar concretamente si es así, pero cada vez hay más pruebas de que se cometieron crímenes de guerra», agregó la portavoz, quien no descartó que Ucrania también haya violado el derecho humanitario, reportó la agencia de noticias AFP.

En paralelo a este informe, la expresidenta chilena Michelle Bachelet, Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, declaró en un comunicado que «durante las últimas ocho semanas, el derecho humanitario internacional no solo ha sido ignorado sino que se ha tirado por la borda».

«Lo que hemos visto en Kramatorsk (este de Ucrania) el 8 de abril, cuando la estación de tren fue atacada con munición en racimo y murieron 60 civiles y otros 111 resultaron heridos, es emblemático de la incapacidad de respetar el principio de distinción (entre civiles y militares), la prohibición de perpetrar ataques indiscriminados y el principio de precaución, que está inscripto en el derecho humanitario internacional», declaró Bachelet.

Cuando ocurrió aquel ataque el gobierno de Vladimir Putin salió rápidamente a negar cualquier implicancia en su autoría e incluso afirmó que los misiles que se dispararon contra la estación ferroviaria no eran los que utilizan sus fuerzas militares, sino los que son parte del armamento ucraniano.

Por su parte, Shamdasani no descartó que la parte ucraniana también haya violado el derecho humanitario, pero «la mayoría de estas violaciones, con diferencia, se atribuyen a las fuerzas rusas».

La portavoz indicó que el 92,3% de las víctimas que los equipos bajo la dirección de Bachelet pudieron documentar «se atribuyen a las fuerzas rusas, así como las acusaciones de asesinato y de ejecuciones sumarias».

La responsable explicó concretamente que los investigadores de la ONU realizaron una misión en Ucrania a principios de abril y lograron documentar ya «los asesinatos, algunos de ellos ejecuciones sumarias», de 50 civiles en la ciudad de Bucha, a las afueras de Kiev.

Las imágenes de civiles muertos desperdigados por las calles de Bucha dieron la vuelta al mundo a principios de este mes, y por entonces el Kremlin también rechazó enfáticamente cualquier responsabilidad, al afirmar que sus fuerzas habían abandonado el lugar tres días antes de la difusión de esas escenas sin haber disparado o atacado a persona alguna, fuera de las acciones de combate propias del conflicto bélico.

La Asamblea General de la ONU suspendió este jueves a Rusia del Consejo de Derechos Humanos por la invasión militar a Ucrania, una iniciativa impulsada por Estados Unidos y sus aliados tras denunciar una matanza de civiles en la localidad de Bucha, cercana a Kiev.

El cuerpo aprobó la medida con 93 votos a favor, incluido el de la Argentina, 24 en contra y 58 abstenciones.

«Los criminales de guerra no tienen cabida en los órganos de la ONU destinados a proteger los derechos humanos. Agradecido a los Estados miembros que apoyaron la resolución y eligieron estar del lado correcto de la historia», celebró el ministro de Relaciones Exteriores ucraniano, Dmytro Kuleba, en su cuenta de Twitter.

Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró el miércoles que la exclusión de Rusia sería inconcebible al sostener que el trabajo de ese organismo no será efectivo sin la presencia rusa.

Un solo antecedente

En los 16 años que existe el Consejo de Derecho Humanos, con sede en Ginebra y que preside la Argentina, tenía hasta ahora un solo antecedente de una suspensión: Libia, como respuesta a la represión de las protestas de 2011 que realizó el entonces líder del país, Muammar Kaddafi

En el caso ruso, Estados Unidos y sus aliados argumentaron que Moscú no puede seguir participando en ese Consejo cuando está «subvirtiendo todos los principios básicos» de la ONU con su invasión de Ucrania y cometiendo supuestas atrocidades contra la población civil.

Para suspender a Rusia se requería una mayoría de dos tercios en la Asamblea General, una cifra que se alcanzó, aunque el texto obtuvo menos apoyo que las anteriores resoluciones críticas con el Kremlin votadas desde el inicio de la guerra.

El lunes pasado, la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, anunció que promovería la exclusión de Rusia del Consejo de Derechos Humanos.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, precisó por su parte que la solicitud de Estados Unidos de excluir a Rusia fue presentada a petición del presidente Joe Biden.

Esa declaración se produjo después que el pasado fin de semana las autoridades ucranianas y los medios de comunicación internacionales difundieran numerosas imágenes en las que aparecen cadáveres de civiles en las calles de la ciudad de Bucha.

La localidad estuvo bajo el control de las tropas rusas, que la abandonaron el 30 de marzo pasado, y el Kremlin negó las acusaciones de una matanza a la que calificó como una «provocación escenificada» en medio de las negociaciones de paz.

El noruego Erik Mose, quien lideró el Tribunal para Ruanda y el TEDH, lo dirigirá. También será parte el colombiano Pablo de Greiff, experto en justicia y reparación.

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU nombró este miércoles a un juez noruego que formó parte en varios tribunales internacionales para dirigir la investigación sobre violaciones cometidas por Rusia durante la guerra en Ucrania, con un equipo que incluye al experto colombiano Pablo de Greiff.

Erik Mose, exjuez de la Corte Suprema de Noruega y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), que también presidió el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, fue nombrado presidente de la recién creada comisión de investigación internacional independiente.

El presidente del Consejo de Derechos Humanos, Federico Villegas, también nombró a otras dos personalidades que integrarán el equipo, Jasminka Dzumhur, defensora del Pueblo de Bosnia y Herzegovina, y Pablo de Greiff, de Colombia, que ha sido el principal experto de la ONU en la promoción de la verdad, la justicia y la reparación.

La creación de la comisión fue aprobada el 4 de marzo por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

La resolución presentada por Ucrania condena “las violaciones y ataques a los derechos humanos como consecuencia de la agresión de la Federación Rusa” y reclama un retiro rápido del ejército ruso.

Los tres investigadores se encargarán de “recopilar, cotejar y analizar las pruebas de las violaciones” de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario derivadas de la invasión rusa de Ucrania, con vistas a futuros juicios, y de identificar a los responsables de dichas violaciones “para que rindan cuentas”.

Miles de personas murieron desde el inicio de la invasión el 24 de febrero y más de cuatro millones de ucranianos han huido de su país.