Una durísima controversia diplomática estalló entre Argentina y Chile tras la propuesta del diputado peronista entrerriano Guillermo Michel de revisar dos tratados bilaterales y quitar beneficios fiscales a empresas chilenas que comercien con las Islas Malvinas.
La iniciativa provocó una contundente e inmediata reacción de los legisladores del Partido Republicano chileno —fuerza liderada por José Antonio Kast—, quienes rechazaron de plano la medida y exigieron un posicionamiento urgente de ambas cancillerías.
Duras acusaciones y reclamo de protestas diplomáticas formales
El conflicto diplomático se desencadenó a raíz del viaje programado para el próximo mes de noviembre del buque chileno Danstar, que partirá desde Punta Arenas con destino a las Islas Malvinas/Falklands. Esta travesía comercial generó repudio en sectores del arco político argentino por la habilitación de rutas hacia el archipiélago en disputa.
El diputado Stephan Schubert, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja de Chile, tildó la propuesta de Michel como “bastante irresponsable” y solicitó que la Cancillería argentina aclare formalmente si la medida representa una postura oficial de la gestión de gobierno.
Rechazo categórico desde la bancada chilena
En la misma sintonía, el legislador trasandino Álvaro Carter calificó la postura del diputado peronista como una “agresión directa” contra la estabilidad jurídica e institucional entre ambas naciones, asegurando que “Cancillería debe actuar con fuerza y defender los intereses nacionales ante esta nueva provocación argentina”.
Por su parte, la diputada Catalina del Real exigió emitir una “protesta diplomática enérgica”, mientras que Alejandro Riquelme, representante parlamentario por la Región de Magallanes, fue tajante al sentenciar que “Chile no necesita pedirle permiso a nadie para ejercer sus derechos soberanos”.
