En un emotivo acto encabezado por el intendente Othar Macharashvili, la ciudad de Comodoro Rivadavia vivió una jornada bisagra para la reconstrucción social urbana.
El municipio concretó la entrega de 50 lotes equipados con infraestructura básica y módulos habitacionales listos para habitar, destinados de forma prioritaria a las familias del barrio Sismográfica que padecieron la devastadora catástrofe por el desplazamiento del cerro Hermitte. La medida no solo otorga un techo propio, sino también la correspondiente documentación legal que garantiza seguridad jurídica definitiva tras largos meses de angustia e incertidumbre.
Solución definitiva en Don Bosco y Restinga Alí con todos los servicios
Las nuevas soluciones habitacionales se encuentran emplazadas estratégicamente en los barrios Don Bosco y Restinga Alí. Cada uno de los terrenos cuenta con una superficie que oscila entre los 250 y 300 metros cuadrados y está dotado de la totalidad de las redes públicas esenciales: agua potable, energía eléctrica, gas natural y sistema de cloacas.
De acuerdo con la información difundida por el diario El Patagónico, el intendente Macharashvili remarcó durante la ceremonia: «Es un orgullo para mí como intendente y sobre todo como comodorense poder empezar a reparar esta deuda que hemos tenido con los vecinos. Detrás de cada módulo habitacional y de cada lote dotado de servicios hay una decisión política clara: dejar de dar respuestas provisorias y brindar la seguridad y la dignidad que nuestros vecinos se merecen para construir su futuro». Por su parte, el secretario de Ordenamiento Territorial, Bruno Hernández, detalló los aspectos técnicos del despliegue y subrayó que la infraestructura completa permitirá a los damnificados rehacer sus vidas en condiciones dignas.
Volver a empezar: el conmovedor testimonio de los vecinos beneficiados
Para las familias adjudicatarias, la entrega simboliza el fin de una pesadilla marcada por la evacuación y el deambular en alquileres temporales. Rodolfo Falcón, uno de los vecinos damnificados, no pudo ocultar sus lágrimas al recibir las llaves del inmueble donde vivirá junto a su madre de 86 años: «Esto nos garantiza la propiedad permanente de nuestro hogar y representa un verdadero nuevo comienzo», expresó.
En idéntico sentido se pronunció Manuel Ainol, quien destacó el enorme impacto emocional de volver a contar con una casa propia: «Los vecinos hemos pasado por situaciones muy difíciles, y ver que empiezan a surgir soluciones nos llena de felicidad. Esto va a cambiar nuestras vidas y la de nuestras familias al volver a tener algo propio», concluyó.
